Este es un libro sobre el tiempo y el amor, un poemario acerca de la piel que se abraza y que se añora, de la reacción de la mano que busca ante el vacío que responde. Íntimo y evocador, está escrito a golpe de existencia, respira y late cada verso. Ana Gorría demuestra que la literatura gana en atractivo cuando una voz personal toma como punto de referencia la tradición más cercana a la imagen críptica, a la sintaxis intrincada, y allá reinterpreta con la frescura propia de quien acaba de abrir los ojos a la tinta.
“Cuando se acabe el beso y la caricia y la presencia estalle sus fragmentos en marejadas de áspero silencio, cuando se acabe el torso y la cintura y dentro de cien años se derrame la piel sobre la ausencia, núbil carroña expuesta a los azores, tentaré mis entrañas para corroborarme como arena.”