Catalina II de Rusia, llamada Catalina la Grande, fue emperatriz de Rusia durante 34 años, desde el 28 de junio de 1762 hasta su muerte, a los 67 años. Catalina recogió el legado de Pedro el Grande? y lo engrandeció, abriéndola en el mar Negro. Pedro importó tecnología, instituciones de gobierno y organización militar y Catalina trajo de Europa la filosofía jurídica, política y moral, además de medicina, arte, cultura y educación. La vida de Catalina se divide en dos partes, aproximadamente de la misma duración. Entre 1729 y 1762, pasó de ser una princesa alemana a una gran duquesa rusa; de 1762 hasta que falleciera en 1796, fue la emperatriz de Rusia. La principal fuente de información sobre su vida son sus Memorias,3? escritas en francés y en inglés. El mecenazgo fomentado por Catalina produjo la mayor evolución de las artes en Rusia, por encima de la de cualquier soberano ruso anterior o posterior a ella. Ella se afilió a los ideales de la Ilustración y se consideró a sí misma como «una filósofa en el trono». Mostró una gran preocupación por su imagen en el extranjero, y persiguió que fuese considerada en Europa como una monarca ilustrada y civilizada, a pesar de que en Rusia desempeñaba a menudo el papel de tirana. A pesar de que proclamó su amor por los ideales de la libertad y la igualdad, hizo más por atar al siervo a su tierra y a su señor que cualquier otro soberano desde Borís Godunov.
La mitad del libro es sobre Catalina y la otra mitad sobre Potemkin, uno de sus "favoritos".
El libro en la parte de Catalina está redactado con un lenguaje muy peculiar, ya que a todas las palabras les antepone un calificativo, lo cual lo hace muy tedioso, en lo personal, no me gusta ese estilo. Las historias van de un lado a otro sin conexión aparente, nombra a los distintos personajes con diferentes nombres, lo cual hace confusa la lectura. Y la mayoría de las historias se me hacen bastante exageradas o inverosímiles.
En la parte de Potemkin, tratada como un "Apéndice". El lenguaje es llano y al mismo tiempo salta de historia en historia y da la impresión que el libro busca más el interés de hablar de Potemkin.