En sus textos, Marina Latorre pone especial oído a los diálogos. Con frases y párrafos cortos, directos y sencillos, busca registrar, con pocas pinceladas y sin buscar necesariamente un verosímil literario, las atmósferas y las disputas en que se ven envueltos sus personajes. Como ayer, hoy siguen chocando una comprensión mercantilizada y elitista del arte, y otra de cuño romántico, progresista y liberador, que en los años de la década de 1960 tomó la forma de un “compromiso” social. Esta tensión anima muchos de estos relatos, en que chocan distintas voces en disputa.
Habiendo trabajado en una galería de arte en los 2020s, creo que es muy chistoso que la gente siga siendo igual que en los 60s. Los diálogos eran impresionantemente naturalistas y me recordaron mucho a gente que conocí en el mundillo.
3.5 / No me entusiasmó mucho al principio y creo que eso hizo que me desligara más al final cuando se ponía bueno. Igual creo que habían párrafos hermosos y espero que sea un libro que vaya a revisitar.