Baldomero Fernández Moreno nació en San Telmo, Buenos Aires, en 1896 y murió en 1950. Su poesía, universal y hondamente nacional al mismo tiempo, ha inmortalizado la geografía íntima de los barrios porteños, y la cálida placidez de las provincias y el campo argentino. Su infancia en España y su admiración por Antonio Machado también han dejado huella en su obra, ajena al modernismo en boga cuando publicara su primer libro (Las iniciales del misal), y a las posteriores vanguardias de las décadas del 20 y del 30. Fernández Moreno buscó -según sus propias palabras- "escribir de manera sintética y sencilla, pintar la realidad exterior y traducir estados de ánimos". Sus recordados Versos de Negrita, Intermedio provinciano o Ciudad, y los poemas inéditos seleccionados por Mario Benedetti para esta edición, dan cuenta de esa originalidad esencial que consiste en conjugar belleza, transparencia y profundidad, y que sólo han alcanzado los grandes poetas.
Setenta balcones hay en esta casa, setenta balcones y ninguna flor. ¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa? ¿Odian el perfume, odian el color?
La piedra desnuda de tristeza ¡dan una tristeza los negros balcones! ¿No hay en esta casa una niña novia? ¿No hay algún poeta lleno de ilusiones?
¿Ninguno desea ver tras los cristales una diminuta copia de jardín? ¿En la piedra blanca trepar los rosales, en los hierros negros abrirse un jazmín?
Si no aman las plantas no amarán el ave, no sabrán de música, de rimas, de amor. Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave...