La presente obra "Psicología de la Sexualidad", ofrece una aportación a la comprensión del proceso psicológico a través del cual se desarrollan los diversos modos de ser mujer u hombre, y las dimensiones que los la identidad sexual y de género; el deseo erótico y su integración en el conjunto de la personalidad, así como sus correspondencias en comportamientos sexuales; la vinculación afectiva y su mediación en los afectos asociados al erotismo, como el amor y el enamoramiento; la evolución a lo largo de las etapas evolutivas y la aproximación a los dificultades sexuales.
No me ha gustado mucho, se me ha hecho muy pesado de leer. Es demasiado “libro de cole”, formato descriptivo, aburrido… tiene hasta ejercicios para hacer al final de cada capítulo 😅 imagino que el autor, al ser profe de universidad, lo mandará a sus alumnos.
Dedica un capítulo entero, cerca de 60 páginas, a discurrir sobre las identidades de género. Y gran parte de otros capítulos también. Pongamos casi 100 páginas. 1/3 del libro. ¿De verdad es necesario? Creo que es algo que se podía puntualizar, y dejar más que claro, en como mucho 3 páginas. Poca “sexualidad” y mucho “estudios de género”.
Tampoco aporta nada nuevo, se limita a resumir las teorías de otros autores. Cita mucho a Helen Singler Kaplan y otros autores reconocidos. Básicamente es un libro de colegio.
Hay datos y conceptos interesantes, por eso le pongo una valoración de 3*, porque esa es la parte que compensa.
Algunas de las ideas más interesantes que extraje de la lectura: - La ansiedad y el estrés son los principales causantes de disfunciones sexuales de todo tipo (del deseo, del orgasmo) - La testosterona aumenta el deseo y la progesterona lo inhibe (cuidado chicas con las anticonceptivas) - La terapia sexual debe ser integradora, comenzando por las causas immediatas (terapia cognitivo-conductual) y profundizando a otras causas si es necesario (terapia psicodinámica o humanista) - Las creencias religiosas y la cultura puede llevar a disfunciones sexuales, culpa, vergüenza, inhibición, erotofobia. - Hay parafilias que ni sabía que existían, y preferiría borrar de mi mente xd (aunque dedica apenas 3 páginas a ello, es demasiado asqueroso) - Algunas desviaciones y parafilias típicas de “abuso de poder”, son más típicamente masculinas (agresiones, abusos, paidofilia…). No hay un consenso claro sobre si estas tendencias se deben a causas genéticas, culturales o a ambas. Cita estudios interesantes sobre algunas alteraciones genéticas que inducen a una mayor criminalidad e hipersexualidad.
Si queréis aprender sobre sexualidad, recomiendo antes otros autores. Antoni Bolinches lo explica muy sencillo para todos los públicos, en Sexo sabio. Las 5 trampas del amor, Iñaki Piñuel, también está bien.
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Pues sencillamente: está cargado de verborrea ideológica innecesaria que enfanga los contenidos expuestos. Que sí, que ya sabemos que el ser humano es diverso y que hay "muchas maneras de ser hombre y ser mujer", o dicho de otra manera, personas más o menos masculinas y personas más o menos femeninas.
Que sí, que ya sabemos que la homofobia y el machismo existen (no solamente en la cultura occidental, como quiere hacer ver el autor). Y sí, la sexualidad (en sentido amplio: la condición sexuada) es un aspecto que atraviesa la "existencia humana", en palabras de Merleau-ponty, pero hacer apología del hedonismo y contrarrestar la ola de puritanismo sexual de la era victoriana ensalzando la sexualidad adulta como un ídolo redentor es igualmente estúpido e inconsecuente. Y esa es una de las ideas prescriptivas que subyace en todo el texto, que la sexualidad por ser natural es buena; a saber, la falacia naturalista.
El libro trata de repetir una y otra vez las mismas ideas y resulta más confuso que esclarecedor. Hay una confusión atroz con los conceptos de "género", "identidad de género" y "sexo". Y un maniqueísmo deliberado en el uso de términos antagónicos como "biologicismo" o "culturalismo". Esto se haría, por su puesto, hipotéticamente bajo la aparente pretensión de proponer un término medio correcto. La síntesis propuesta que que agrupa los errores de los contrarios.
Nada más lejos de la realidad: los biologicistas NO niegan el ambiente, sino que destacan la necesidad de un sustrato biológico que interactúe con el mismo para expresarse en el fenotipo y que explica parcialmente los rasgos, las limitaciones y la "condiciones de partida" de los sujetos. Para el autor, la genética viene a ser un asunto meramente corporal, morfológico o incluso "estético" que no influye para nada en la conducta social de los organismos. Los "culturalistas" por su parte refieren tanto a las teorías descatalogadas de la primera mitad del siglo XX que defienden, dicho muy simplemente, la doctrina de la tabula rasa, como a las teorías posmodernas de las relaciones de poder y opresión estructural. Para el buen entendedor, sobra cualquier comentario.
Esto da pie a comentar que durante el libro se incurre repetidamente en la falacia de muñeco de paja, con lo que el autor desmiente posturas políticas e intelectuales que no existen en la literatura científica desde hace mas de 100 años. Y para rematar, se rescatan las ideas más descabelladas, insulsas y pueriles de las relaciones de poder entre los géneros. Solamente en los países occidentales, claro esta. Zapiain no nos da ejemplos de aquellas sociedades donde la sexualidad es libre, colorida, y no se ve problematizada o limitada por tabúes irracionales y normas sociales coercitivas.
Las mejores partes del libro son las relacionadas con las investigaciones en la fisiología del placer para las que se mencionan teorías de otros autores. Las primeras 80-100 páginas que incluyen la introducción y acerca de la identidad de género son indigeribles, a secas. Porque no, el género no es un conjunto de atribuciones culturales azarosas, son también patrones conductuales asociados a los machos y a las hembras que se dan universalmente en todas las culturas y hasta en nuestros familiares filogenéticos más cercanos: los primates.
Además, es cierto que lo que en una época se define como masculino puede acabar siendo femenino en otra, pero no se considera que hombres y mujeres siempre tratan de alcanzar su ideal de género correspondiente por razón de estrategias de emparejamiento, procesos de normalización social y tendencias del desarrollo. Por lo tanto, también existen valores, comportamientos o rasgos típicamente masculinos y femeninos desde la noche de los tiempos.
(INCISO: Se sugiere que los constructos de masculinidad y feminidad, por supuesto arbitrarios y sin ningún sustento comportamental en las diferencias biofisiologicas, son REFERENCIAS y no IDEALES. ¿Referencias de que entonces exactamente? Pues de estos mismos ideales que el mismo autor niega en el párrafo al descartar las ideales como si de ideas platónicas se tratase )