Es un libro ligero y ameno, simplemente no me ha llegado mucho, me es un poco ajeno. Cada capítulo es un domingo diferente del protagonista. Es un buen retrato de la época y las costumbres. Me gusta que hacia la mitad del libro se incluyen conversaciones que reflejan el estado político del momento, especialmente con el tema de la mujer en la sociedad, pero también la guerra, el Estado y otros asuntos. Da gusto leerlo de lo bien escrito que está, aunque usa demasiado la palabra bucólico para mi gusto jajajaja, al menos ahora sé lo que significa. Hay dos citas que quiero incluir: “Y en aquel momento reflexionó que allí, en aquellos hogares apenas distinguibles, vivían, sufrían y trabajaban hombres como él, y percibió por vez primera la miserable condición del mundo, estrecha cárcel.” “¿Tiene usted un reloj? ¡Bien: rómpale una pieza y llévelo al ciudadano Cornut para que se lo arregle! El ciudadano Cornut le dirá que no es relojero. Pero, si algo se rompe o se pervierte en la maquinaria social, mucho más complicada, por cierto, que la del reloj, el ciudadano Cornut y otros muchos que no son relojeros ni ejercen oficio alguno, se consideran idóneos para repararla. Creo, estimado señor, que a día de hoy no tenemos una clase dirigente formada por hombres capaces de gobernar, hombres instruidos por otros hombres que supieran ejercer el poder.”