El mismo Federico Fellini lo decía: "Hago una película del mismo modo en que vivo un sueño, que es fascinante mientras sigue siendo misterioso y alusivo y corre el riesgo de hacer insípido en cuanto es explicado." En efecto, Fellini no privilegiaba tanto el tratamiento de la realidad que llevamos a cabo de noche, durante el sueño "auténtico", sino el tratamiento diurno del sueño, al manera en que la creación fantástica hace entrar el sueño en lo real.