Tal como en el cuento “La selva de Satie”, donde un piano hace brotar la hierba sobre las baldosas, cada página de este libro hará que la selva crezca alrededor del lector desprevenido, que irrumpa el río correntoso y las paredes se conviertan en telares. Aquí se entrelazan —con una pluma ágil, real y maravillosa— el amor, el dolor, la leyenda y la injusticia, dando forma a cuentos inquietantes e inolvidables, de aquellos que obligan, al terminar la lectura, a buscar a la persona más cercana para poder seguir contando esta “Historia de Todos”.
Creo que vale la pena visitar algún otro realismo mágico que no sea García Márquez, los cuentos son entretenidos, y llevan la cuota de misterio y segundo relato justa. No es pretencioso, no pretende ser un libro icónico, hace bien lo que parece plantear: entretener con cuentos breves situados en Latinoamérica.