LA PRIMERA NOVELA GRÁFICA QUE LEO! Maravillos!
Héctor Abad abre las puertas de sus memorias y vida a los lectores. Nos enseña sus más profundas relaciones con sus seres queridos. Y el más profundo amor de un padre a su(s) hijo(s) y viceversa. Cuenta la realidad colombiana de los años 80's. Cuenta su infancia, media adolescencia, anécdotas, dolores, descubrimientos; y hace reflexiones y análisis de estos, invitado a la crítica. Simplemente magnífico.
Carta del final:
"Mi adorado hijo: eso de las depresiones a tu edad es como más común de lo que parece. Yo recuerdo una muy fuerte en Minneapolis, Minnesota, cuando tenía unos veintiséis años y estuve a punto de quitarme la vida. Creo que el invierno, el frío, la falta de sol, para nosotros, seres tropicales, es un factor desencadenante. Y para decirte la verdad, eso de que de pronto desempaques aquí con tus maletas y dispuesto a enviar todo lo europeo para un carajo, nos pone a tu mamá y a mí en el colmo de la felicidad. Tú tienes más que ganado lo equivalente a cualquier "título" universitario y tu tiempo lo has empleado tan bien en formarte cultural y personalmente que si te aburres en la universidad es apenas natural. Cualquier cosa que tú hagas de aquí en adelante, si escribes o no escribes, si te titulas o no te titulas, si trabajas en la empresa de tu mamá, o en El Mundo o en La Inés, o dando clases en el colegio de secundaria, o dictando conferencias como Estanislao Zuleta, o como sicoanalista de tus padres, hermanos y parientes, o siendo simplemente Hector Abad Faciolince, estará bien; lo que importa es que no vayas a dejar de ser lo que has sido hasta ahora, una persona, que simplemente por el hecho de ser como es, no por lo que escriba o no escriba, o porque brille o porque figure, sino porque es como es, se ha ganado el cariño, el respeto, la aceptación, la confianza, el amor, de una gran mayoría de los que te conocen. Así queremos seguir viéndote, no como futuro gran escritor, o periodista o comunicador o profesor o poeta, sino como el hijo, el hermano, el pariente, el amigo, el humanista que entiende a los demás y que no aspira a ser entendido. Qué más da lo que crean de ti, qué más da el oropel, para los que sabemos quién eres tú..."