Para el franquismo, la República era la enemiga del patrimonio y de la religión, cuyo poder estaba controlado por los "rojos", y en su territorio dominaba la barbarie, el caos, la iconoclasia y el robo de los bienes patrimoniales. Sin embargo, esta acusación, que mantendría con insistencia machacona durante toda su existencia, escondió durante décadas la labor de salvaguarda republicana de las obras de arte y su destino en la inmediata posguerra. El autor de este libro (reconocido experto en el estudio del devenir del patrimonio durante la guerra y la posguerra en España y director de varios congresos internacionales sobre el tema, el último celebrado en el Museo del Prado en 2019) llevaba años planteándose cuál había sido el destino durante el primer franquismo de las miles de obras salvadas y almacenadas por la República durante la guerra. Tras la concesión de dos proyectos de I + D dedicados a este ámbito y después de cinco años de investigación, vierte aquí los sorprendentes resultados. Parte del estudio de las políticas republicana y franquista durante la guerra para centrarse en el destino que los gestores franquistas les depararon a estas obras en la inmediata posguerra. El núcleo esencial del libro analiza la gestión franquista de aproximadamente 17000 obras almacenadas por la República, que fueron devueltas en muchos casos a sus propietarios, aunque una gran cantidad fueron desviadas hacia otros destinatarios, que sin embargo reconocían en muchos casos como suyas. Supone una novedad investigadora inédita el estudio de las entregas en depósito de miles de estas piezas a museos, a organismos, a la Iglesia e incluso a particulares, lo que produjo el expolio, la diáspora y la desaparición de numerosas obras. En muchos sentidos, este expolio franquista tiene paralelismos indudables con el realizado por los nazis en los mismos años. Es el arte como botín de guerra.
Necesario estudio sobre la gestión del patrimonio que se llevó a cabo durante el franquismo con las obras de arte que las autoridades republicanas, a través del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional y de otros organismos, habían ido recogiendo durante la guerra de 1936-1939 para salvarlas de una destrucción segura bajo los bombardeos fascistas, almacenadas en espacios protegidos y, en algunos casos, enviadas a Ginebra. El autor y su equipo (poco reconocido en el texto) han realizado una gran labor de catalogación, pero el texto en ocasiones resulta un tanto farragoso y repetitivo (muchos datos se podrían haber presentado en forma de anexo al final del libro). Aunque los servicios republicanos catalogaron el origen y propiedad de la mayoría de las obras para poder devolverlas a sus propietarios, tras el final de la guerra las autoridades franquistas hablaron de "expolio rojo", escondieron la gran labor republicana de recogida y catalogación y de dedicaron a repartirlas sin criterio alguno: en algún caso las devolvieron a sus propietarios, pero la mayoría fueron a parar a edificios oficiales, a museos, a congregaciones religiosas, a civiles conectados con el nuevo régimen que juraban por su honor ser propietarios de obras que no les pertenecían o a la familia Franco sin que hayan vuelto jamás a manos de sus legítimos propietarios. Resulta destacable la figura de una tal María Teresa Álvarez y Herreros de Tejada, autodenominada marquesa de Arnuossa (título nobiliario que no existe en los archivos de la Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza de España), que juraba "por Dios" y "por su honor" ser la propietaria de las piezas que reclamaba y que recibió 72 conjuntos de obras, algunos de los cuales terminarían derivando en litigios y reclamaciones.
--- "El castillo de Peralada fue una de las últimas sedes del patrimonio republicano en el norte de Cataluña" (37) --- "Como prueba de la buena voluntad de los miembros de la JTA que se habían adherido a la causa de Franco, Sert añadía una información esencial facilitada por estos, que permitiría localizar los depósitos de obras de arte en territorio republicano todavía pendientes de ocupar." (62) --- "transcurridos otros tres meses sin que el propietario retirara sus obras y pagara los gastos de almacenaje, el Gobierno entendía que se renunciaba a la propiedad, de modo que las obras pasarían al Estado." (85) --- "los agentes franquistas no especificaban ni describían estos bienes (cosa que sí habían hecho los de la JTA republicana durante la guerra), lo que dificultaba aún más si cabe la localización de las piezas." (139) --- "el caso de la pintura del Greco, entre otras obras, qud Franco regaló a su amigp y colaborador alemán Johannes Bernhardt, que, perseguido por los aliados, se refugió en Argentina, a donde trasladó esta obra." (280) --- "Ahora podían utilizar el pretexto de la guerra (y de las destrucciones sin cuento achacadas a los 'rojos') para intensificar el expolio artístico elclesiástico. Eso hizo posible, como hemos visto, que en estos años de la posguerra se vendiesen varias pinturas del Greco a museos o particulares." (293) --- "la localización de piezas de primera importancia que están en paradero desconocidi, su recuperación y catalogación para un mejor conocimiento del patrimonio artístico español." (303)
Este libro explica de qué formas se trató el patrimonio en España en los años de la posguerra. Incluye muchos ejemplos pero no es completo ya que todavía queda documentación para analizar. Libro que puede inspirar para hacer investigaciones sobre obras en posesión ahora de Iglesias por ejemplo. No me gustó el hecho de que las imágenes no estaban referenciadas en el momento que el texto hablaba de ellas. Obra revisionista de la historia y, por lo tanto, importante.