En primer lugar me gustaría dar las gracias la editorial Penguin Random House por mandarme un ejemplar de Liberado con tanta rapidez a cambio de mi reseña honesta. Y como soy una persona de palabra, aquí está la reseña más honesta que vais a leer sobre esta trilogía. Para hacerla más dinámica, la he dividido en varias partes.
1. Ni los personajes se salvan.
He de admitir que cuando leí la primera vez la trilogía original narrada por Anastasia, tuve una chispa de interés en conocer el punto de vista de Grey. No por nada en especial, sino porque la autora se había partido los cuernos intentando mostrarnos un personaje tan enigmático y raro que en un primer momento (yo era muy joven) hasta “deseé” que hubiera tal punto de vista. Años después veo que la autora dio lo que yo quise, y cuanto menos me siento avergonzada por ello. Sin entrar directamente en Christian, del que estaré hablando durante toda la reseña, podemos hablar de la estructura de los personajes en general durante las novelas. Tanto ella como él se centran en el patrón más básico de la masculinidad y la feminidad tradicionales, además, mezclado con el clasismo más asqueroso. Él, Audi y Polo Ralph Lauren. Ella, Apple y Louboutins. Él, empresario de éxito en el ámbito económico empresarial. Ella, editora literaria. Él deja la universidad para dedicarse a los negocios. Ella la termina con notas excelentes. ¿Sigo?
Todos los personajes de la historia son blancos y americanos. Pero este apartado lo retomaré más adelante porque sí, chicos. También tenemos racismo en este libro.
2. El sexismo y la masculinidad frágil en este libro no se justifican con el género de la erótica.
No, no tienes que hacer un libro sexista porque sea género erótico. No, no necesitas hacer a un personaje misógino para que llame la atención más tu libro. De verdad que no. Estoy completamente consternada por la gente que no ve este tipo de cosas en la narración o simplemente la ignoran y lo achacan a que es “erótico”. Una cosa no va con la otra. Sin entrar en que las escenas de sexo son, tanto en Liberado como en el resto de libros, repetitivas y carentes de emoción, lo cierto es que el patrón de comportamiento de Grey no permite tampoco que puedas siquiera disfrutar de sus acercamientos a Anastasia. Al menos a mí, no me quitaba la mala cara.
El libro es, y es algo que me sorprende en pleno 2021, una oda al sexismo y a la masculinidad frágil. Retomando esto último más adelante, como en el caso del tema racial, que sea un libro erótico no te permite el machismo que hay de por medio. No permite la inutilidad a la que rebajan a las mujeres cada uno de los personajes de esta novela, cuya única mujer de éxito es Grace Grey, la madre de Christian, porque hasta Elena tiene que depender de su marido o del mismo Christian para hacerse una carrera. Anastasia empezó bien, pero poco a poco va por el mismo camino. Al final, en el mundo que nos planea la autora, las mujeres valemos poco más que para tener hijos, tener sexo, y ponernos lencería o vestidos muy cortos (y por favor, sólo delante de nuestro macho porque si lo hacemos para impresionar a literalmente cualquier otra persona incluidas nosotras mismas no somos más que unas busconas).
3. Más tóxicos que en Chernobyl.
No solamente me molesta la estructura social y cultural del libro (que es paupérrima), sino que además tenemos aquí una relación puramente tóxica que se vende como una relación de amor. Y si nadie me cree, tengo el extracto de la contraportada de Liberado:
“E.L. James regresa, con una mirada más profunda y oscura, al universo de Cincuenta sombras, la historia de amor que ha cautivado a millones de lectores en todo el mundo”.
¿Vemos el problema? ¿Sí? Esto no es una historia de amor. Nada de lo que hay aquí escrito es una historia de amor. No es disfrutable, como mucho, puedes sentir verdadera lástima por Anastasia, y verdadera lástima por el hijo que tienen en común. Porque no es sólo que Anastasia se convierta en el “salvavidas de Grey” lo cual es un red flag como una catedral de grande, sino que además hablamos de que Christian tiene muchísimas cosas que solucionar de sí mismo antes siquiera de casarse con Anastasia. Porque no podemos olvidar que una vida de traumas no se olvida en un mes. No, señores. El amor no lo puede todo. La terapia, la aceptación personal, la introspección y la ayuda sí que lo pueden todo. Y esta imagen que se da de que la pareja romántica tiene que salvarte la vida o cambiarte en 180º o si no, no vale de nada, me recuerda a After, sólo que peor, porque se supone que estos dos son adultos.
4. BDSM y La cultura de la violación.
Una de las cosas que más he investigado a raíz de estos libros es en la comunidad del BDSM. ¿Cómo se ven estos libros? ¿Qué opinan de la pésima inmersión en Wikipedia que hizo la autora antes de ponerse a escribir? Bueno. La mayoría está no sólo muy en contra de ello, sino que además sienten que la representación que se les ha hecho en Cincuenta sombras roza lo asqueroso. El BDSM, que en este libro justifica las violaciones y los abusos sexuales de Christian hacia Anastasia, no son relaciones negativas ni tóxicas. Las personas que están dentro del la comunidad BDSM no están ahí porque tengan un trauma pasado, no están ahí porque necesiten terapia. El BDSM no es una opción, es una forma de disfrute y de placer, como a quien le gusta el chocolate con leche por encima del negro. Sin embargo, aquí el BDSM no es una orientación, es un castigo, algo malo y algo de lo que avergonzarse. En el momento en que Christian, especialmente en Liberado, empieza a sentirse “bien” (dentro de sus movidas mentales, claro), el BDSM pasa a un plano muy secundario donde apenas se le hace caso o no se le hace ninguno, porque al parecer no es “normal” que una persona mentalmente sana tenga esas inclinaciones. Volvemos a lo mismo, el BDSM no es algo que aparece sólo porque hay un trauma o un abuso detrás, y me moriré repitiendo esto hasta el día en que me entierren.
Y por eso hablo de la cultura de la violación. Hay una alarmante cantidad de mujeres, no sólo en América, que han sido violadas alguna vez a lo largo de sus vidas, no tanto por desconocidos como por personas de su propia familia. Y es que esto es algo que existe. Tu novio puede violarte, tu marido puede violarte, tu padre puede violarte. Y no se puede, repito, no se puede romantizar. En este libro se romantiza por completo el abuso y la manipulación sexual, se aplaude e incluso se llega a afirmar que es algo “sexy”. Ejemplo de esto:
“A lo mejor podría follarme a Ana hasta conseguir que diga que sí.”
“Estoy ansioso por llegar a casa y encontrar alguna forma de mitigar su enfado… si puedo. ¿Tal vez saliendo a cenar fuera? ¿Al cine? ¿A volar con el planeador? ¿A navegar? ¿Sexo?”
¿De verdad vamos a justificarlo porque es una novela erótica?
5. “La Bella y la Bestia” versión pornográfica contada por una adolescente.
Si tenemos que hablar del estilo de narración de la autora, no es mucho mejor que el de cualquier fanfiction de Wattpad. Sin emoción, sin originalidad narrativa. La historia es cuanto menos pensada por una persona de catorce o quince años, que acaba de descubrir lo que es el sexo, y trasgrede por completo las capacidades humanas normales. Chica buena conoce a chico malo, chico malo tiene un trauma que sólo su chica buena es capaz de eliminar de su vida, y a pesar de todas las cosas malas que le harían ponerle una orden de alejamiento, decide acabar casándose con él, viviendo felices y comiendo perdices. ¿He añadido que además el chico malo es deportista, alto, sabe cocinar, multimillonario, sabe llevar coches, helicópteros, practica deportes de riesgo, sabe pelear, habla francés…?
No digo que las personas con un claro trastorno como Christian no se merezcan a una persona que los cuide. Lo que digo es que antes que una relación, siempre va la propia estabilidad mental de uno mismo. Y Anastasia no deja de llorar en los libros. Christian no deja de gritar y luego intentar arreglarlo llevándosela a la cama. ¿De verdad vamos a dejar estos detalles de lado para disfrutar de una relación que no por ficticia, sino por tóxica, debería ser duramente criticada? Por favor. Morticia y Gómez Addams tienen una relación que bien se puede considerar dentro del BDSM y no es tóxica. Es una meta en la vida para cualquier persona.
6. La guinda del pastel: homofobia y racismo. ¿Algo más, E.L. James?
Vuelvo sobre mis pasos para hablar del racismo. ¿He mencionado que todos los personajes son blancos? Bueno, puedo añadir que hay una sola persona de color en toda la historia, José, el amigo de Anastasia. Latino, claro, porque si no es latino estando en Estados Unidos la cosa no sería lo suficientemente típica. Pues, ¿sabéis? Para el único personaje de color que tenemos en esta novela, efectivamente. Es un depredador sexual. ¡Pero qué maravilla!
Y me preguntaréis, ¿homofobia? Oh, sí. Siguiendo la masculinidad frágil que tiene nuestro amigo Grey, tenemos estos comportamientos homófobos desde el inicio mismo de la novela. Recordemos un poco el diálogo interno de Grey cuando Anastasia le pregunta si es gay:
“—¿Es usted gay, señor Grey?
¡Pero qué coño…! ¡No me puedo creer que haya llegado a decir eso en voz alta! Una pregunta que, irónicamente, ni siquiera mi familia se atreve a hacerme. ¡Cómo se atreve! Tengo que reprimir la necesidad imperiosa de arrancarla de su asiento, ponerla sobre mis rodillas y azotarla para después follármela encima de mi mesa con las manos atadas detrás de la espalda. Eso respondería perfectamente a su ridícula pregunta. Inspiro hondo para calmarme. Para mi deleite vengativo, parece muy avergonzada por su propia pregunta.”
Tranquilos, que hay más. Esto es de Elliot, el otro cuñado de turno del libro.
“—Durante todo ese tiempo, no mostró ni una sola vez interés en el sexo opuesto. Ni una sola. En fin, ya supondréis lo que todos pensábamos.
Venga, no me jodas. Pongo los ojos en blanco y Elliot sonríe.”
Y este, que es mi favorito.
“Elliot abre los ojos.
—Me quedaré en el coche—murmura. Le tiendo el brazo para estrecharle la mano pero me la agarra con fuerza—. Vete a la mierda con tus putos apretones de manos—masculla, y me estruja en un abrazo incómodo que me resulta torpe, masculino y… agradable.”
¿Qué quiero decir con esto? Que la trilogía no me ha gustado. No sólo no me ha gustado, sino que no encuentro ningún disfrute en su lectura. Me parece que ya estamos en un momento donde se pueden crear otras propuestas literarias, donde se puede dejar de romantizar relaciones como estas, porque hablamos de que no es sólo el público adulto es quien lee esto. Hay muchas personas jóvenes. Y no se puede educar a los varones a que dejen de comportarse como chimpancés mononeuronales que sólo piensan con una parte de su cuerpo que no es el cerebro y a ellas a que no hay que tolerar los abusos, sea cual sea la naturaleza de los mismos si luego les damos historias de “amor” donde se predica todo lo que se intenta eliminar.
0 estrellas y espero no tener que pasar por este sufrimiento nunca más.