Julia Jiménez nos propone una aproximación a la nutrición que nos permitirá sentar las bases para generar hábitos sanos y duraderos y abandonar la cruzada contra la comida y nuestra imagen personal a través del trabajo de amor propio y de aceptación.
En una sociedad en la cual todo lo que no sea un cuerpo delgado y “perfecto” parece ser señalado e insuficiente, es imprescindible entender que delgado no es equivalente a sano si para mantenerlo es necesario vivir restringiendo la alimentación, el ocio y la felicidad. Dicho de otra manera, por mucho que aparentemente tengamos una imagen muy sana, delgada o fit, no necesariamente tenemos salud.
Es por esto que no se trata únicamente de comer bien, es necesario ir más allá y aprender a nutrirnos con materias primas de calidad que nos ayuden a mantenernos saludables, pero, sobre todo, debemos mantener un equilibrio entre nuestro cuerpo y nuestra mente, aprendiendo a llevar una vida y una alimentación más pausada, consciente y sostenible, incorporando una visión más holística de la nutrición, porque otra nutrición es posible.
Me gustaría releermelo de nuevo ya que lo leí hace tiempo pero recuerdo que fue un libro que marcó un antes y un después. Te ayuda a ver la nutrición mucho más allá de nutrirse, habla sobre gordogobia, cultura de dieta, feminismo y cuidarse desde un punto de vista integral y holístico. Simplemente maravilloso y recomendado para cualquier persona que quiera ver qué nutrición no es solo comer nutrientes.
Los mensajes del libro en términos generales son objetivos y el segundo capítulo en el que se detallan las propiedades de los principales nutrientes es útil y fácil de seguir para aquellas personas interesadas en nutrición y que se estén iniciando en la materia.
Sin embargo, el libro se debe leer con cuidado y contrastando la información antes de aplicar algunas de las recomendaciones que aparecen en el mismo ya que la autora presenta diversas afirmaciones como objetivas que son discutibles y peligrosas bajo un prisma de salud (un par de ejemplos: la autora indica que existen vitaminas cuyo exceso lo autoregula el cuerpo y no debemos preocuparnos por una sobre exposición y esto no es del todo cierto; o que toda persona vegetariana debe suplementarse con vitamina B12 cuando, depende del cuerpo, se puede adquirir suficiente vitamina consumiendo huevos y/o leche).
Didáctico, entretenido y de esos libros a los que volverás a por información siempre. Cómo trata la relación emocional con la comida es muy interesante pero me esperaba más.
Muy buen aporte técnico que da pistas certeras de varios conceptos claves para entender la nutrición y a su vez un enfoque humano y amoroso respecto a la misma.
En mi caso se ha quedado un poco escasa porque trata un punto de vista de la alimentación que ya tengo. Aún así, le doy 4⭐ porque creo que es un libro divulgativo muy fácil de entender y que refleja un punto de vista compasivo, sano y de disfrute sobre nuestra relación con la comida