Con una solida formación en ciencias sociales, Michèle Petit consigue en esta obra un acercamiento inteligente y clarificador a una comprensión profunda del sentido vital de la cultura: la dimensión humana de un sujeto que en un sillón, una cama o un vagón de metro, solo o acompañado encuentra en la frecuentación de la palabra escrita, la posibilidad de construir el sentido de su vida y participar en el mundo.
Es un estudio muy interesante y viviríamos en un mundo ideal si más intelectuales vieran a la lectura y la juventud como Petit. Dice muchas verdades y no se necesita ser un académico para verlo. Basta con ser lector, especialmente joven.
Pero en lo personal, me desespera que la situación que plantea no haya cambiado demasiado en los 20 años que transcurrieron desde que se publicó este libro. Peor aún, ya que el estudio se remonta a los '60, que poco cambió en más de 50 años.
Me cuesta verle la finalidad. Incluso la misma autora culmina la obra explicando que si bien el acceso a la lectura ayudó a los jóvenes (sobre todo marginados) a educarse, hallarse a sí mismos, dominar la lengua, expandir su universo, ampliar su circulo social, etc, etc, pocos lograron que esto tenga un impacto positivo en su entorno sociocultural, y la mayoría sigue siendo marginada y discriminada, sin posibilidades reales de integrarse a la sociedad. Es inquietante.
Finalmente, como lectura es algo tediosa. Al tratarse de desgrabados de una conferencia de cuatro jornadas, es muy reiterativa.
También algunas declaraciones me parecieron demasiado perfectas. Provenientes de personas demasiado letradas. Hubiera sido interesante oír mayor variedad de voces. Incluso algunas me resultaron levemente elitistas, a pesar de que es uno de los principales males que mantienen alejados a los jóvenes de los libros.
Cuando leí Lecturas: del espacio íntimo al espacio público todo lo que decía Petit era nuevo para mí. Lo compré todo y lo amé (y lo sigo amando). Sin embargo, Nuevos acercamientos a los jóvenes y a la lectura encontré más de lo mismo. Incluso los mismos ejemplos. No lo negaré, esperaba mucho más.
Ciertos escritores también temen que, en medio del mundo ruidoso, ya nadie se acuerde de ese territorio de la intimidad que es la lectura, de esa libertad y de esa soledad que, por lo demás, siempre han asustado al ser humano.
En los medios de comunicación se oyen lamentaciones como "los jóvenes ya no leen", "hay que leer", o incluso "se debe amar la lectura", lo cual evidentemente ahuyenta a todo el mundo.
Se comprende que a través de la lectura, aunque sea esporádita, se encuentren mejor equipados para resistir cantidad de procesos de marginación. Se comprende que la lectura los ayude a construirse, a imaginar mundos posibles, a soñar, a encontrar un sentido, a encontrar movilidad en el tablero de la sociedad, a encontrar la distancia que da el sentido del humor, y a pensar, en estos tiempos en que escasea el pensamiento.
Los lectores se apropian de los textos, los hacen significar otras cosas, cambian el sentido, interpretan a su manera deslizando su deseo entre líneas: se pone en juego toda la alquimia de la recepción. Nunca es posible controlar realmente la forma en que un texto se leerá, entenderá, interpretará.
Los poderes autoritarios han preferido difundir videos, fichas o, en última instancia, fragmentos escogidos, acompañados de su interpretación y con el menor "juego" posible en su contenido para el lector.
Leer historias simplemente, tal vez por el puro placer de contar, mostrar que se puede soñar y que hay salidas y que no todo está inmovil. Que uno inventa su vida, que es posible intentarse la vida.
El lector no es una página en blanco donde se imprime el texto: introduce su fantasía entre líneas, la entrelaza con la del autor. Las palabras del autor hacen surgir propias palabras, su propio texto.
La lectura puede hacernos un poco más aptos para enunciar nuestras propias palabras, nuestro propio texto, volvernos más autores de nuestra propia vida.
Leer le permite al lector, en ocasiones, descifrar su propia experiencia. Es el texto el que "lee" al lector, en cierto modo el que lo revela; es el texto el que sabe mucho de él, de las regiones de él que no sabía nombrar. Las palabras del texto constituyen al lector, lo suscitan.
Los escritores ponen palabras en donde nos duele. Como escribe Jean Grenier: "Vine a dar testimonio, dicel es escritor, vine a quitar ese peso que oprime vuestro pecho. No puede curarnos, pero le agradecemos que haya visto nuestro mal." Las palabras pueden mantener el dolor o la pena a distancia; las palabras que leemos, las que escribimos, las que escuchamos.
El escritor suizo Nicolas Bouvier observa que en Japón los cuentos "administran y controlan la inmensa fauna de fantasmas maléficos que pueblan y recorren la noche, sobre todo en verano".
Ese espacio íntimo que instaura la lectura no es sólo un engaño o una huida. Puede serlo, a veces: uno se consuela de las vidas, de los amores que no se vivieron, con las historias de los demás. Pero es más bien una manera de fugarse, una escapatoria hacia un lugar en el que no se depende de los demás, cuando todo parece estar cerrado.
Hay personas en sectores pobres que han tenido la fortuna de acceder a la lectura, y que han conocido, a veces de un solo texto, toda la amplitud de la experiencia lectora.
Leer para tener acceso al saber a cualquier edad, es algo que puede ayudar además a no caer en la marginación, a conservar un poco los vínculos, a mantener el dominio sobre un mundo tan cambiante, en particular en lo que toca al acceso a diversos medio de información escrita.
La palabra es algo tan importante; lo escrito es algo tan importante que cuando no lo tenemos, somos animales. Aquel que posee lo escrito es necesariamente alguien que registra su experiencia de vida y que puede comunicarla.
Lo que determina la vida del ser humano es en gran medida el peso de las palabras, o el peso de su ausencia.Cuanto más capaz es uno de nombrar lo que vive, más apto será para vivirlo, y para transformarlo. Mientras que en el caso contrario, la dificultad de simbolizar puede ir acompañada de una agresividad incontrolable. Cuando carece uno de palabras para pensarse a sí mismo, para expresar su angistia, su coraje, sus esperanzas, no queda más que el cuerpo para hablar.
En la adolescencia o en la juventud, y durante toda la vida, los libros son también compañeros que consuelan, y en ellos encontraremos a veces palabras que expresan lo más secreto, lo más íntimo que hay en nosotros. Porque la dificultad para encontrar un lugar en este mundo no es solamente económica: es también afectiva, social, sexual, existencial.
En las ciudades, al igual que en el campo, no siempre hay alguien a quien confiar sus penas, sus angustias, sus esperanzas, las palabras para formularlas pueden faltar, y el pudor puede amordazarlo a uno. Entonces, cuando se está a solas con un libro, a veces se da uno cuenta, por decirlo como el poeta belga Norge, de que "por suerte somos muchos los que estamos solos en el mundo".
La importancia de la lectura no puede por lo tanto evaluarse únicamente a partir de cifras, del número de libros leídos o tomados en préstamo. A veces una sola frase, que uno apunta en un cuaderno o en la memoria, o incluso que olvida, lo que hace que el mundo se vuelva más inteligible.
No es un lujo poder pensar la propia vida con ayuda de obras de ficción o de testimonios que atañen a lo más profundo de la experiencia humana. De obras que le enseñan a uno mucho sobre sí mismo, y mucho sobre otras vidas, otras países, otras épocas. Me parece incluso que es un derecho elemental, una cuestión de dignidad.
Si el papel de la lectura en la construcción de sí mismo es particularmente sensible en la adolescencia y en la juventud, puede ser igualmente importante en todos los momentos de la vida en los que uno tenga que recostruirse.
Los libros, en particular los libros de ficción, nos abren las puertas de otro espacio, de otro modo de pertenecer al mundo. Los escritores nos regalan una geografía, una historia, un paisaje en el cual recobrar el aliento.
No es que leer lo haga a uno virtuoso, no hay que ser ingenuos: es sabido que la historia es prolija en tiranos y perversos letrados. Pero leer puede volverlo a uno algo rebelde, e infundirle la idea de que es posible apartarse del camino que le habían trazado otros, escoger la propia ruta, su propia manera de decir, tener derecho a tomar las decisiones y participar en un devenir compartido, en vez de siempre remitirse a los demás.
Leer es arriesgarse a ser alterado, invadido, a casa instante. Y el miedo al libro es también el miedo a esa invasión, el miedo a una fisura de nuestro ser.
Ir más lejos que sus padres, distinguirse de ellos, no ha sido nunca una tarea fácil. Puede ser vivido como una traición, un asesinato simbólico.
"Cuanto más éxito tienes, más fracasas, más matas a tu padre, más separas a los tuyos".
Los lectores son molestos, como los enamorados, como los viajeros, porque no se tiene control sobre ellos, se escapan. Se les considera asociales, incluso antisociales.
"Durante los años que pasé en Tokio extrañaba mucho mi pueblo y me hubiera gustado encontrar libros que me hablaran de ese sentimiento, pero no existían. Porque entonces sólo se escribía acerca del centro de Japón, sobre Tokio, porque era este centro el que hacía la guerra. Lo que me interesaba a mí era la cultura periférica, la de mi pueblo en el bosque. Encontré lo que buscaba leyendo a Rabelais." Kenzaburo Oé.
Mais um livro de Petit lido meio às pressas. Gostei ainda mais que do outro em grande parte pela organização interna do livro, que me pareceu mais lógica. Além disso, achei muito bonito a imagem da leitura como um prazer solitário e transformador, um espaço íntimo em que aprendemos um pouco mais sobre nós mesmos, a ser nós mesmos.
Este es un apapacho a mi yo de los 11 a los 21. Es el sueño de vivir entre libros y compartir los saberes; relacionarme a partir de eso que me llega de otros lugares vía la palabra. Fue un recordatorio de mi amor por la lectura que no se apaga y todas las personas que me han acompañado durante el proceso. Petit conjuró mis amistades, mis profesorxs, el amor del presente y el pasado, a mi familia, a mis booktubers (hasta quien regresó hoy a los vlogs). Es un acompañamiento, un recuerdo y una oda a mi más grande amor.
Fue una relectura placentera. Pero leí este libro hace 6 años y puedo notar mi propio crecimiento a través de su lectura. Me volví a sentir el joven de 19 años, hoy tengo 25 y una carrera como investigador que está dando sus primeros pasos, por lo que puedo decir que admiro el trabajo de Petit pero esta vez se me hizo más presente el hecho de que es un Congreso atravesado por distintas jornadas lo que hizo que se me hiciera más pesado. Eso sí, lo sigo amando.
Que libro más motivarte! Ahora entiendo que intentar fomentar la lectura vale mis días, mis horas y minutos. La lectura cambia vidas! Un libro recomendable 100%
"A leitura tem o poder de despertar em nós regiões que estavam até então adormecidas. Tal como o belo príncipe do conto de fadas, o autor inclina-se sobre nós, toca-nos de leve com suas palavras e, de quando em quando, uma lembrança escondida se manifesta, uma sensação ou um sentimento que não saberíamos expressar revela-se com uma nitidez surpreendente". Michèle Petit nos presenteia ao iniciar seu livro, Os jovens e a leitura, com essa frase, nos levando a questionar o que é a leitura na vida das pessoas e como ela se manifesta de diferentes formas em cada indivíduo. Michèle trabalha ao decorrer da sua obra a pesquisa que fez em diversos lugares na França sobre como um livro pode mudar uma juventude e como a questão da literatura está intrinsecamente ligada à vivência desses jovens.
Após a leitura do livro de Michèle, surgiu em mim e em um grupo de amigos uma vontade muito grande de falar sobre a questão da leitura atualmente, mais especificamente, como a interação de leitores se dá nas redes sociais literárias, e então, fizemos uma pesquisa para uma disciplina da sobre Linguagem e Diversidade, onde o principal objetivo era entender a percepção dos participantes sobre as redes sociais literárias e sobre alguns livros contemporâneos que ficaram muito famosos, tudo isso tentando entender como a leitura está presente hoje na vida das pessoas e como cada um enxerga o ato de ler.
Logo em sua introdução, Petit relembra o discurso de Beaud que diz que “o bloqueio dos rapazes em relação à leitura é uma questão fundamental que condiciona seu acesso aos estudos, mas também sua relação com a política”. Vimos na pesquisa claramente a presença dessa questão, visto que 56 pessoas que responderam à pesquisa se consideram mulheres e apenas 12 participantes se identificam com o gênero masculino. Qual seria então o motivo de os homens terem um contato menor com as atividades de leitura?
Iniciamos a pesquisa tentando entender como os leitores viam a rede e o porque utilizavam. Vários leitores alegaram estar nas redes apenas para facilitar suas marcações, já que as plataformas como o Skoob — e essa que estou fazendo a resenha agora — possuem diversas etiquetas para organização dos livros que facilitam na hora do leitor saber o que leu. Além disso, é muito comum a interação dos leitores com os posts de outros amigos e leitores desconhecidos, principalmente quando estes fazem postagens sobre livros que interessam a eles. Ademais, os leitores disseram conseguir indicações de livros para lerem, tanto nas páginas iniciais quanto em perfis de pessoas que seguem.
Ao perguntar sobre o uso das redes para a publicação de resenhas, parte do público disse gostar sim das plataformas para a publicação de resenhas, porém, alguns acham que não é um recurso tão interessante quanto outros que as plataformas oferecem.
O cenário mudou muito quando questionados sobre a influência das redes nas escolhas das leituras dos indivíduos, onde 87% dos participantes alegaram já terem sido influenciados pelas redes a lerem alguma obra.
Seguindo essa questão de influência nas leituras, tentamos entender o que algumas pessoas achavam sobre alguns livros contemporâneos que tiveram grande sucesso ao redor do mundo nesses últimos anos. Seguindo a lógica da viralização de algum conteúdo — onde uma determinada pessoa ou determinado grupo inicia com a propagação de um vídeo, uma dança, um produto, um filme ou uma história e logo chega tomar proporções inimagináveis — selecionamos alguns títulos que possuem milhares — e até milhões — de leituras para saber o que achavam. Títulos como os famosos “Os sete maridos de Evelyn Hugo”, “É assim que acaba”, “ACOTAR, “Heartstopper” e outros foram colocados para serem discutidos e o resultado foi exatamente o esperado: Literatura não é consenso. Ao mesmo passo que os livros mais bombados da contemporaneidade carregam legiões de fãs e admiradores, esses mesmos livros não agradam a totalidade de leitores, visto que cada um percebe e recebe a literatura dentro de si de alguma forma. Ou seja, a leitura é uma questão particular, cada um a tem à sua maneira.
Finalizando o — não breve — comentário sobre a obra de Michèle Petit, considero que seja uma leitura essencial para todos aqueles que se interessam não apenas pela leitura, mas também por toda a bagagem social intrinsecamente ligada à ela!
Fiz essa leitura para o TCC e foi primordial. meu tema, voltado justamente para os jovens e o seu interesse na literatura - a falta dele muita das vezes - e me facilitou a trazer essa conversa sobre França vs Brasil e como em diversos aspectos há semelhanças.
li para o TCC mas, acredito que qualquer um que goste de literatura e pesquise sobre, deveria ler. traz muitas reflexões e pontos importantes. apesar de se passar na França, há diversas conexões que podemos fazer com a nossa realidade.
Los textos recopilados en este libro son conferencias dictadas en 1998 por Michele Petit acerca de los jóvenes, los libros y la lectura. Las experiencias relatadas por la autora son producto de sus investigaciones acerca de las dinámicas de lectura establecidas entre jóvenes y adultos de barrios urbanos pobres y entornos rurales. A mí, en lo personal, me sorprenden mucho que los problemas que tiene la sociedad francesa para hacer un hueco en su vida a los libros son muy semejantes a los del mexicano promedio. ¿Será que el bajo índice de lectura es un problema mundial? ¿Será un problema educativo, familiar, generacional, social? ¿Será verdaderamente un problema? Pero bueno, dejando estas preguntas de lado, se trata de un libro hermoso, ilustrador y honesto, que disfrutará cualquier persona, aún cuando no esté interesada en promover la lectura.
Excelente livro! comoventes e lindos os relatos feitos pela autora e os depoimentos selecionados dos entrevistados. Quem ama a leitura, quem gosta de incentivá-la precisa ler esse livro!