Después de sus dos trilogías de juventud, Luna Miguel se despide en Poesía masculina de algunos de los códigos que la convirtieron en «la poeta del cuerpo».
Los poemas de Poesía masculina —narrativos, veloces— ensanchan los límites del deseo, la ternura y la amistad. Su voz fluye desde la experiencia de un macho, se enfrenta a las contradicciones de los hombres e intenta amar como lo hace un varón, pero también trabaja para tomar conciencia e imponer distancias. ¿Cómo mirar la propia intimidad con los ojos del otro? ¿Cómo pensar en un nosotros que se ha hecho múltiple a través de lecturas y de amantes? ¿Cómo ser felices, generosos, tras la separación?
Este libro, estos poemas, me hacen pensar en ese meme: "¿te gustan los hombres o te gustan los hombres escritos por mujeres?" A mí me gusta esta masculinidad que construye Luna, me parece tremendamente atractiva, al mismo tiempo que me aterra. Me encantan las reflexiones sobre el dolor, el fin de las relaciones, los pactos fuera de la monogamia.
"aunque preocupados cada uno por encontrar palabras mejores para esos «nuestros otros» que no son lavables ni prescindibles que no son trabajadores precarios de ninguna prisión sino tal vez y sobre todo las razones que iluminan este espejo frente al que nos calcinamos deseándonos tanto como los deseamos a ellos queriéndonos tanto como queremos lo mejor para ellos ensayando palabras tan tiernas como ternura precisamos para nombrarlos «amigos» «confidentes» «compañeros durante la excarcelación»"
sé que no estamos haciendo nada revolucionario tal vez solo estemos dejando de querernos
Me leí este poemario entero en el viaje de vuelta de Valencia y me impresionó mucho. Nunca había leído algo así (tampoco es difícil porque no leo poesía casi) como el ejercicio que hace aquí Luna de travestismo para narrar desde la voz del otro el final de su matrimonio y su cambio de paradigma afectivo.
El hombre que habla en Poesía masculina es asqueroso; un hombre "a medio deconstruir" que intenta configurar una nueva masculinidad a través del poliamor pero que le sale mal. Le sale mal porque es un hombre que sigue ejerciendo abusos, que es condescendiente cuando el deseo hacia otros proviene de la mujer y que no sabe cuidar ni cómo conciliarse con la paternidad.
Todos los poemas están impregnados de una "estética fálica" repulsiva pero un poco adictiva a la vez. No sé qué más decir sobre una obra que contiene poemas con títulos como: QUISE AVERIGUAR CÓMO SERÍA DE VIEJO A TRAVÉS DE LA FACEAPP PERO LO QUE VI NO ME GUSTÓ NADA o HEMOS VISTO CUATRO VECES LAS CUATRO PELÍCULAS DE SHREK.
"solo intento averiguar por qué al principio sentía vergüenza de mi mancha pero luego con el tiempo lo que me pareció obsceno fue que existiera alguien en el mundo tan dispuesto a limpiarla"
"ahora tú que llevas toda la vida buscando un hombre al que imitar y resulta que el elegido no era ninguno de los que creíste sino tú mismo ¿de verdad que eras tú mismo?"
"mentía todavía más cuando gritaba «papá» con gesto de «te necesitaré siempre» pero con voz de «el miedo que me hace necesitarte algún día acabará»"
"lo que quiero decir es que no puedo disculparme por la humana distancia entre un corazón doliente y otro en paz yo solo quiero ser un hombre bueno (incluso si soy hombre al fin y al cabo)"
"Luna ha besado a Ernesto, dice que no siente nada por él que en todo caso lo siente hacia su boca dice que su boca se parece a un río en el que nunca se atrevería a nadar pero al que tocaría con los dedos de los pies para comprobar la temperatura del agua"
Probablement siga jo el curt de mires, però després de _La nueva masculinidad de siempre_ i _Caliente_, m'he acostat a este llibre com qui tira a llegir-se el número de la revista _Hola_ sobre el divorci de Julio Iglesias i Isabel Preysler.
En part, _Poesía masculina_ em furta gran part del optimisme amb el que vaig llegir LNMDS. Si el llibre d'Antonio proposa una nova forma de comportament per part de l'home front a les relacions afectives i en el dia a dia, el de Luna reflexa la imatge del que no és més que un Patrick Bateman en versió woke. Finalment, el que semblava ser una navegació entre persones d'un mateix sistema solar esdevé un naufragi.
Independentment de tota la història de darrere, sense ser jo un entés de poesia, el llibre m'ha agradat molt i l'exercici de l'autora assumint la veu d'El Marido és excel·lent 3.
Algunos de los poemas te mueven, algunos versos te conmueven y algunas palabras te afectan. Es un libro que crece conversando consigo mismo en temas sobre el amor, el desamor, la p(m)aternidad y las relaciones extrasolares. Habla de sí misma a través del otro que conoce los entresijos del lenguaje no verbal. Crea una tercera persona consciente de la primera, como si fuese un GTA pero poético.
Me encanta que este haya sido mi primer libro leído de Luna. A nivel personal, tiene gracia, porque a mí me apasiona la cuestión del cuerpo y en la sinopsis lo venden como un alejamiento de la poesía más corporal de la autora. Yo eso no lo he visto, lo que sí he podido apreciar es una delicadeza bestial para explorar los afectos (lo cual sigue encajando con un giro afectivo-corporal) y una maestría tremenda a la hora de escribir. Puff, solo puedo agradecer que Luna se abra así con sus lectores para regalarnos poemas tan bellos, aunque “bello” no es la palabra idónea. Y otra de las virtudes que voy a señalar sobre su escritura es su oralidad, son textos que casi no son textos y fluyen con una temporalidad muy contemporánea. Apologéticamente, no los llamaría veloces, sino líquidos. La recomiendo mucho ❤️
Poesía masculina, de Luna Miguel. Una poesía cercana, porque te habla desde la emancipación corpórea, viajando hasta el cuerpo más próximo -el del compañero- para referirse a uno. Un ejercicio inteligente, arriesgado, verosímil y tierno. También agresivo, abrasivo, pero puro. Porque es consciente, porque es efectista y porque es la jodida vida abriéndose paso.
No he subrayado nada, no lo he visto necesario, todo me parecía mejor en su conjunto.
Que Luna es una persona listísima no me lo rebatirá nadie. Que Luna es una gran poeta no me lo rebatirá nadie. Que cuando a Luna se le mete algo en la cabeza no para hasta hacer algo con ello no me lo rebatirá nadie. Pues eso, menos rebatir y más hacer como Luna: a currar por y para la literatura. ¿El resto? Amigo, el resto también es literatura.
''el miedo que me hace necesitarte algún día acabará''
Tras terminar este libro he vuelto a releer algunos de sus fragmentos, de los que había señalado y de los que no, y por último he empezado a leer únicamente sus nombres. He sentido desasosiego. Estos poemas los leí a la vez que estaba leyendo Caliente y posiblemente esto haya hecho que cree un sistema de dos estrellas que me hace un poco difícil separar las emociones que de uno me llevaban a otro y de otro a uno. La autora en una ocasión creo que dijo que ambos libros eran ''el mismo'' y sí ambos nacen de la misma herida, de la misma observación, pero en cada un ha tomado un conducto diferente. De alguna forma siento muy necesaria y sanadora la literaturización de las relaciones afectivas y la visibilidad de las relaciones que nunca nos contaron, de cómo cambia el amor y cómo de plural es el amor.
A Poesía masculina es imposible no pensarlo como forma cuando sientes el contenido. Aquí la autora finge que es la voz de su marido que habla de ella y su hijo y las otras cosas ante un acto desencadenante en la aparición de la herida comentada en Caliente. Es este un ejercicio de imaginar lo que él imagina donde el éxito no es de lo que trata. Busca encontrar la forma de lo que siente y lo que pasa desde la mirada del detonante que fue su marido, desde las cosas que le pasaron a su marido.
El libro se divide en tres partes. La primera para mí es más cotidiana y de la soledad del individuo, en la que se figura al personaje del marido. En la parte dos para mí rompe con el diálogo construido en Caliente (adoro como el propio título del libro da lugar a las frases que lo describen de tan buena forma) sobre su utilidad y el esfuerzo. De la segunda parte me quedo con que no puedes elegir lo reescrito. Por último, la tercera parte va desembocando la fina rabia construida en la parte dos de la lucha y el anhelo que precede a la despedida. Los poemas son bastante cotidianos y de intimidad, de los pensamientos que se escapan mientras la acción sucede. Para mí tiene cierta ironía mordaz en alguno de los poemas que se desarrolla o en la que aparece más la autora o sientes la necesidad:
''qué va a haber de femenino en mí si no escucho la parte que no entiendo que es a su vez aquello que me falta que es a su vez la violencia que ejerzo y que es también una mentira que te lesiona.''
Siento que echo algo en falta, pero no sé si ha sido por leer Caliente a la par. El último poema, se llama sistema solar, gira en torno a un concepto desarrollado en más profundidad en Caliente sí lo considero buen final, pero me dejó algún sentimiento colgado al leerlo entero.
Mis poemas favoritos: Mamá te ha comprado una caja de tostarica (''y cuando en el mundo existealgo/que sólo entendemos ella y yo/significa que ni su corazón/ni el mío pueden estar rotos''), La joya que perdió era azul (''o si acaso temo descubrir/cómo la mirarás si algún día te suplica/que se la devuelvas'') y Se llama sistema solar (''todas las veces en las que dije esto siempre debería ser así'').
La idea de sistema solar desarrollada por mí: al aproximarnos mucho a una persona el deseo hace que de la colisión nazca una estrella. Esta estrella se mantiene a partir de la fusión de componentes simples transformándose y evolucionando. De igual modo cuando surge de la colisión un punto de mayor masa este hace que otros cuerpos empiecen a orbitar entorno a él, van apareciendo todo tipo de cuerpos y cosas que provienen de la relación o son externas. Es un equilibrio dinámico donde la vida evoluciona fuera y dentro del núcleo. Un equilibrio inestable que se mantiene entre la creación y el colapso.
Me parece muy buena forma de terminar el libro que no se siente cerrado.
No sé si soy yo quien no empatiza con el cambio de narrar con la voz de su marido, pero algo no me cuadraba mientras leía. Quizá sencillamente hablemos en términos diferentes, no sé. Hay algunos poemas que he disfrutado más y otros que menos, como siempre algunas referencias sexuales en lo personal me resultan desagradables y violentas, aunque entienda esto precisamente como intencional. La métrica tampoco tiene mucho sentido pero esto no es en absoluto un problema: Luna es capaz de transmitir las ideas y las imágenes de aquello que escribe y me parece la parte más importante y bella, por la que he disfrutado mucho.
entiendo el concepto y está chulo, pero no me da más. me hace perder la poca fe que le tengo a los hombres y en algunos momentos luna miguel luce un poco pick me… había que decirlo
Me acerqué a Poesía masculina un tanto receloso, después de haber leído El coloquio de las perras. No sabía si en sus páginas me acecharían las reflexiones a modo, un tanto flojas, parciales a veces y sin una propuesta sustantiva de fondo, como las que me encontré en sus ensayos sobre autoras latinoamericanas. Debo decir que me congratulo de haber visto rebasadas (y por mucho) mis expectativas.
El sujeto lírico de Poesía masculina es, como cabría esperar, un hombre cuya pareja se llama Luna y ambos tienen un hijo llamado Ulises. Ignoro si existe(n) alguna(s) persona(s) donde se objetive(n) sus características, pero a lo largo de poemas fugaces, en versos que carecen (casi por completo) de puntuación y se acercan al flujo de conciencia de Faulkner o Joyce, la autora devela empáticamente la mirada del otro (el hombre) para explorar, entre otras cosas, su propia condición humana y vulnerabilidad.
Los temas tratados en Poesía masculina oscilan —sutilmente— entre la ternura remordida cuando Luna está lejos y el padre se queda con el hijo, hasta la intuición del abandono y la reinvención de las relaciones de pareja, pasando por el deseo, los celos, el desencanto y la cotidianidad mundana que implica toda convivencia. Es particularmente notable el tono que mantiene la autora a todo lo largo del libro —más si observamos que la escritura abarcó el periodo 2016-2021—, porque en ningún momento se pierde la intensidad con la que el «yo lírico» se expresa, y al concluir la lectura se tiene una visión bastante completa del hombre (y sus defectos) que habita estos poemas.
Tal vez lo único que lamento sea la elección, un tanto funambulesca a veces, de los títulos de las composiciones; pero fuera de este detalle, Poesía masculina me parece un poemario visceral, honesto, empático, valiente, original y estupendo.
Parece que la cosa va últimamente de poesía. Luna Miguel (@lunamonelle) era, y sigue siendo, una de las autoras que más me llamaban la atención para empezar a leer este género. ⠀ Lo que consigue hacer Luna en ‘Poesía masculina’ (editado por @labellavarsovia) me parece un ejercicio de mímesis brutal. Si ya muchas veces resulta complejo entender y desgranar el amor y las relaciones desde la perspectiva propia, ella nos traslada a la visión de él. El hombre que ha sido socializado para ser duro, para no expresar sus sentimientos, para poner el amor siempre en un segundo plano. Un hombre que, aparentemente, quiere deconstruirse, pero no sabe (o no quiere saber) cómo hacerlo. ⠀ «si la sordera de mi masculinidad / quiebra tu confianza / qué va a haber de femenino en mí / si no escucho la parte que no entiendo / que es a su vez aquello que me falta / que es a su vez la violencia que ejerzo / y que es también una mentira que te lesiona» ⠀ Los versos de Luna atrapan. Tal vez suene raro o desagradable, pero los he sentido como una herida llena de pus. Está a punto de explotar, sabes que es inminente, sabes que es necesario para sanar, y, sin embargo, duele pensar que esa es la única salida y no puedes hacer nada para evitarlo. Justo como esos últimos momentos de una relación que sabes que no va a funcionar y que solo es cuestión de tiempo. ⠀ Qué bonito y que doloroso ha sido leer a Luna Miguel, pero cuánto me alegro de haberlo hecho.
Desde "Poesía masculina", Luna Miguel nos deja asistir a la intimidad de una relación en construcción y deconstrucción a través de los ojos de su pareja: el proceso de apertura relacional, el encuentro con otros cuerpos, el amor, el posible desamor, la juventud, sus escenarios y vicisitudes... Es doloroso, crudo, tierno, profundo y empático. Es un intento de comprensión, una forma de pedir perdón o de perdonar. También una elegía del sexo que hace este librito absolutamente generacional.
"Creo que su sexo es más sexo cuando lo escribe que cuando lo practica".
PD: nunca he sentido inquietud por la poesía, hasta ahora, hasta Luna.
"había una libreta donde anoté todas las veces en las que su rostro gozaba todas las veces en las que mi pecho reía todas las veces en las que dije esto siempre debería ser así"
como un viaje -privado, íntimo y vectorial- por una relación de pareja que se mira a sí misma, que se recuerda, que se pregunta. como el relato de un amor que se encoge y que se expande. que se transforma irremediablemente, aunque no siempre sea eso lo que se pretenda.
Poesía masculina es un ejercicio de empatía y consciencia. ¿Cómo nos percibíamos? ¿Cuáles fueron nuestros errores? Vislumbra el auge y caída de una intimidad perdida para siempre. Mucha influencia de Carson y su Belleza del marido.
La razón por la que nunca seré una lectora de poesía es lo mucho que me saca de mis casillas el ninguneo a la puntuación. Usar la mayúscula inicial debe estar penado en los códices líricos o algo.