"Estoy intranquilo y venenoso", escribía Franz Kafka en sus Diarios. Al igual que él, en una serie de mails que se convirtieron en bitácora de la cuarentena, Olivia Gallo y Tamara Talesnik intercambian miedos, ansiedades, reflexiones y pequeñas alegrías que les traen consuelo en el encierro forzoso. No están solas, a este diálogo epistolar se suman las voces de 22 autoras, amigas, compañeras, con sus diferentes visiones del mundo. Un libro especial, polifónico y reconfortante que quedará como testimonio de estos tiempos.
Me gustó mucho releer (ya los había leído en formato newsletter) estos textos, me llevaron hacia un lugar cómodo, charlas que tuve y/o podría tener con amigas. Volví a llorar con el mail de Silvina Giaganti cuando habla de su perra. Supongo que esto es medio cliché, pero en unos años muchas de las escritoras que aparecen acá serán escritoras consagradas (aunque no sé bien qué significa eso).
Un retrato de la cuarentena que celebra la amistad entre mujeres, mostrando lo que la hace tan especial e inigualable. Pense que era demasiado pronto para leer sobre la pandemia, pero una vez que empecé no podía parar. Me vi reflejada a mi misma y a mis amigas en estos intercambios, hablando de cosas como lo hacen las autoras. Y lo bueno de que sean tantas colaboradoras, es que con alguna te podes identificar.
Solo algunas semanas antes de que entráramos en el confinamiento, la pandemia era algo que sucedía lejos nuestro, del otro lado del planeta. Casi de repente, como de un día para el otro, el mundo parecía haberse vuelto un escenario distópico, de película, de libro de Orwell. Y, sin embargo, ahí estábamos, encerradxs en nuestras casas; ilusxs creíamos que duraría 15 días. Nadie se había imaginado semejante catástrofe (aunque la conjunción Plutón-Saturno-Júpiter en Capricornio no podía anunciar algo tranqui). “Intranquilas y venenosas” es un divertido intercambio epistolar entre el 17 de marzo y el 3 de octubre de 2020 entre las escritoras Olivia Gallo y Tamara Talesnik, al que se suman salpicadas intervenciones de 22 grandes escritoras argentinas. Durante los primeros días estallaban las videollamadas impulsadas por el urgente deseo por sostener el contacto; era la excusa perfecta para quedarse en ojotas, mirar todas las series y leer lo que nunca llegábamos a leer. Pero cuando los discursos de Alberto dejaron de ser quincenales para espaciarse hasta desaparecer, surgieron los miedos. Olivia y Tamara (y las otras chicas) nos cuentan sus experiencias y sus reflexiones durante los meses de encierro. Las paredes casi transparentes al oído que las hacían testigos de la vida privada de lxs vecinxs, los sonidos que despertaban la imaginación; lo trivial de matar un mosquito se vuelve un hecho relevante; los shows virtuales, las series (las chicas, y yo también, recomiendan mucho Mad Men); la maternidad, las relaciones y la adultez. Para junio, los aplausos a los médicos y las videollamadas cesaron, las ventanas se cerraron, el frío llegó. Inevitablemente unx se encuentra con unx mismx y el encierro se vuelve o el mismo infierno o una oportunidad de autoconocimiento y reflexión. La percepción del tiempo cambia y aparece el espacio temporal para hablar de lo más cotidiano. Y, por sobre todo, la incertidumbre de cómo será la vida después de esto. Un gran amigo mío me dijo al comienzo de la cuarentena, “Jime, la pandemia te agarra donde estás parada.”
Leer los relatos de cuarentena ahora, casi dos años después del comienzo, me ha dado una mezcla entre ternura y melancolía, si es eso posible de un periodo de tiempo en el que todo fue tan difuso e incierto. A mi me tocó vivirlo lejos de Argentina, y leer estos relatos me hizo, en algún punto, tener una pincelada de ese momento allá. Me encanta el arte que tienen tanto Tamara como Olivia para poder relatar y cuestionar hasta lo que a simple vista puede parecer intrascendental, sobre todo en un contexto de encierro. Lo devoré en seis días y ya siento que voy a extrañar los intercambios y las voces.
Me gustó mucho, a lo último se pone un poco pesado y reiterativo pero es muy lindo y el formato me pareció súper novedoso y entretenido. Muy bueno lo de Silvina Giaganti
Volver a releer todos esos correos, un año después, me trasladó otra vez a ese momento cuando todo era nuevo, recién empezaba, incertidumbre y extrañar personas por todos lados. Volver a leerlo y que todo haya cambiado tanto pero al mismo tiempo todo siga más o menos igual me dejó un sabor raro, agridulce, pero con ganas de ver todas las series que nunca empecé.
Los relatos de las chicas son muy entretenidos, pero aún así me costó engancharme. Me encantó haber revivido de forma “literaria” los comienzos fe la cuarentena.