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Reguero de cadáveres

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203 pages, ebook

Published April 1, 2021

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Juan Eduardo Mateos Flores

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July 7, 2021
Hace poco me inscribí a un taller literario con motivo de mejorar mis textos. Antes de unirme formalmente al taller, el maestro impartió una lección introductoria donde mencionó algo que me dejó marcado. “Los verdaderos libros, los reales, los genuinos, traen mucha energía”. Energía que en ocasiones carece de definición y en otras es multidefinible. Cada palabra, cada oración, cada párrafo, deja plasmado en el lector algo similar a la luz que se impregnaba en las placas de cobre recubiertas por yoduro de plata que le daban vida al daguerrotipo. No encuentro otra manera de definirlo, pero esa es la sensación que me deja la lectura de Reguero de Cadáveres de Juan Eduardo Mateos Flores .

Hace un par de horas terminé de leer la obra de Juan de la A a la Z; desde la ficha bibliográfica hasta los agradecimientos. Y me di cuenta que cometí un error como lector. Leer el libro en voz alta. Confieso con pena que tuve que parar un par de ocasiones porque el llanto me impidió continuar. Aquello fue un llanto a destiempo, una congoja inexplicable de una herida que creía olvidada, de gente con la que crucé saludo, compartí la caguama banquetera de la botella y que en algunos casos fueron amigos. La vergüenza y el miedo se mezclan inexplicablemente al recordar que fui testigo de eventos aquí narrados que se mencionaron en voz baja; y que antes de eso creía que no pasaba nada.

Revisé la presentación del libro y hubo una pregunta que le realizó la editora a Juanito: “¿Cómo puedes conciliar el sueño en las noches?”. La pregunta arroja otras más, aunque en tono plural. ¿Cómo pudimos conciliar el sueño en Veracruz? ¿cómo la madres pudieron dormir sabiendo que sus hijos andaban cotorreando, si es que realmente dormían? ¿será que las madres de los desaparecidos realmente duerman?
Reguero de Cadáveres no es un libro que ofrezca respuestas, porque en la búsqueda de esas respuestas se generaron más preguntas. Es una radiografía hasta el tuétano de uno de los capítulos más oscuros y sangrientos que haya visto la historia de la ciudad y el estado de Veracruz.

Recuerdo que en aquellos años, la gente del puerto, en esencia alegre, no dejaba de cotorrear a pesar de la ola de violencia. Muchos decíamos: “Esas cosas nunca me van a pasar”, “Si se los llevan es por algo”, cuando levantaban a algún malandrín conocido, o si no: “Estaba en el lugar y en el momento equivocado”. Frases que se enconaron en el colectivo jarocho donde los sobrevivientes fuimos víctimas colaterales que con el tiempo perdimos sensibilidad. Al punto que cuando uno llega a otra ciudad y hablan de violencia; de algún lugar desconocido de nuestro ser sale un orgullo mal enfocado que minimiza el sentimiento de inseguridad ajeno: “Nombre, eso no es nada. En Veracruz está peor”. Así me expresaba cuando en Playa del Carmen se hablaba de malandrines, de ejecuciones, de desaparecidos.

Juan realizó una catarsis colectiva que aterrizó en un libro de 213 paginas. Donde no hay buenos ni malos, solo víctimas.

Cuando era pequeño me preguntaba, por qué en los noticieros estelares nunca aparece nada de Veracruz, cuando se sintonizaban el noticiero 24 horas con Jacobo Zabludovsky y de mi ciudad no se decía nada. Tenía la sensación equivoca de que vivíamos en el olvido. Como si todo lo interesante pasara en otros lados. Y me decía: “Ojalá algún día seamos noticia a nivel nacional. Que pasen algo de Veracruz con Jacobo”.

Hay que tener cuidado con lo que uno desea.
28 reviews12 followers
May 26, 2021
En mi ruta por el centro histórico del Puerto de Veracruz, un graffiti en el muro decadente de un callejón avienta en letras negras, chuecas y redondas que recorren la textura de unos ladrillos sin repellar:
"No todo es playa"
Siempre me ha gustado la manera lacónica en que, a mi parecer, éste resume una atrofia de la estructura veracruzana: el turismo y las atenciones del presupuesto, de la inversión privada, la derrama económica, el dinero, miran siempre al horizonte del litoral, incapaces de voltear al lado opuesto, a la urbe que se adentra más allá del circuito modernizado, remodelado, y ultrapavimentado de los boulevares presidenciales.

Reguero de Cadáveres muestra que, en efecto, no todo Veracruz es playa. Las colonias, los barrios que durante el siglo XX forjaron sus identidades, sus recalcitrantes rivalidades culminadas en las campales de los carnavales, una generación de jóvenes, periodistas, músicos, profesionistas de lo que una novela gringa llamaría "el bajo vientre de la ciudad" fue triturada en cuerpo y alma por el dominio del crimen organizado en las primeras décadas del nuevo siglo. De la misma manera en que las Legiones romanas "civilizaban" a los tan diversos pueblos galos, alemanes, homogeneizando bajo una misma bandera, para después aplastarla con indiferencia, el crimen organizado unificó a las pequeñas bandas y reclutó de todos los barrios, para disponer de ellos sin reconocimiento alguno de su humanidad. La brutalidad que el imaginario colectivo reservaba a "los que algo debían", quienes "en algo andaban metidos", culminó con el hallazgo de xx cadáveres al pie del monumento a los Voladores de Papantla, un centro focal del modernismo, del aspiracionalismo de las clases medias y altas veracruzanas. A quienes las autoridades en su momento señalaron como una masa de puros criminales, resultó ser una toma indiscriminada de hombres y mujeres, no menos que letras en una carpa para enviar un mensaje.

Con un fino oído para el diálogo, la mano taquígrafa al servicio de la anécdota al pie de la banqueta, en una mecedora junto a la puerta, en una mesa con caguamas, Juan Eduardo Mateos captura el instante preciado en que el miedo cede tantito y da paso a que la memoria confiese. Así, queda escrito el susurro o el sollozo de lo que se vió, lo que ya no se volvió a ver, lo que consta, lo que se sobrevivió.
El libro es también una macabra guía de la ciudad, trazando sus calles en referencia no a tal boulevard, no a la playa, no al folleto con la Isla de Sacrificios o San Juan de Ulúa, sino a las calles y avenidas en que la muerte dejó desparramada a una generación, o la desvaneció para siempre.
El reguero es aquel que se hizo al pie de los Voladores de Papantla, en las indescriptibles fosas comunes, pero también es el que Juan Eduardo Mateos hace con su pluma, brincando de una terrible anécdota a otra, regando los cadáveres, y los que ni en eso terminaron, a lo largo de la breve pero poderosa narración.
1 review
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May 18, 2021
Es un libro digerible, fácil de leer y corto, pero cada una de los capítulos está cargadísimo de información. Conocía algunas historias, en 2011 yo tenía 13 años. Me tocó vivir en carne propia el horror del comienzo de una era muy oscura en Veracruz donde apenas nos estamos recuperando... Tenía mucho tiempo sin leer un libro con tantas ganas. Tuvo en mí un gran impacto leer otras versiones de historias que se oían de voz en voz, también, no tenía idea de como surgió el colectivo y me encantó/entristeció saber como fue que empezó. Me deja una sensación agridulce de reconocer nombres y/o lugares, entre orgullo y pesar, porque cada una de las páginas refleja la esencia de un jarocho, así como el temor que se vivió en aquella época... Es un libro que sí o sí se tiene que leer. ¡Recomendadísimo!
Profile Image for Helena Spencer.
65 reviews2 followers
February 23, 2022
Este fue el primer libro de crónica que leí. Me gustó mucho la crudeza con la que retrataba cada historia, pero también había una sensibilidad en cuanto a la cercanía del autor y los testigos que eran parte de toda esta violencia. Un libro que retrata sin tapujos la violencia en Veracruz con una narrativa muy fluida y disfrutable.
Profile Image for Ricardo Guerra.
Author 2 books11 followers
June 19, 2023
Leído en marzo del 2022 durante la presentación en Mérida

¿Qué puedo decirles de Reguero de Cadáveres que no se ha dicho antes? El libro es un fenómeno editorial independiente. Va en su segunda reedición y más de dos años desde que el buen olfato de Los libros del perro apostaré en publicarlo, sigue dando de qué hablar.

 Seré honesto. Lo primero que me llevo a comprar el libro, sin antes saber nada del autor, fue el morbo. Leí el titulo y el precio del libro digital me pareció razonable. El mismo morbo virtual que los de mi generación: pubertos que entrabamos al Blog del Narco para ver videos en los que después de torturar a personas hincadas, les cortaban las cabezas con un machete (lo cual podía demorar decenas de golpes, hasta que se ahogaban con su propia sangre) o si corrían con mejor suerte, una sierra eléctrica. Videos que nos marcaron pero que también fomentaron una idea que solo ha beneficiado a la clase política criminal: los videos nos parecían de la misma lejanía que los de torturas y asesinatos de Al Qaeda al otro lado del mundo, y peor aún, creíamos que los videos del Blog del Narco nos eran ajenos porque de alguna manera quienes rogaban por sus vidas, o aceptaban el filo del machete apretando los ojos, se lo merecían, que seguro “en algo andaban”. 

Fue el morbo lo que me invito a leer Reguero de cadáveres en el 2021 (no creo ser el único, el titulo es una provocación), pero me quede por la narrativa íntima y musical que solo había encontrado cronistas como Hugo Roca, el primer autor en publicar crónica en Los libros del perro. Aun antes de leer a Oswaldo Zavala, que cuenta con libros como Los cárteles no existen: Narcotráfico y cultura en México, en Reguero de cadáveres entendí que esta dicotomía entre Estado y Crimen Organizado, buenos y malos, es una ficción que favoreció a la clase política. A personajes como García Luna recientemente hallado culpable de todos los cargos por un tribunal de otro país. Juan Eduardo no justifica al narco. En una de las crónicas un joven dice que no entro a ese negocio por necesidad sino por poder: Y que así entraban varios. ¿Eso los vuelve más malos? ¿Solo el hambre real justifica participar en actividades delictivas? ¿Querer acceder al poder es una ambición que solo se le permite a la clase política? 

Hace unos días vi un tiktok en el que un anciano quiere cruzar una avenida. El joven que graba le dice: “No puede cruzar por aquí” y el viejo responde “En un país corrupto se puede todo” *entra música épica*. Aunque en los comentarios de la publicación la mayoría recriminaba al viejo cosas como: “por gente como tú estamos como así”, no pude dejar de pensar: Cuanta razón tiene ese pinche viejo.

  Como parte de una beca del PECDA actualmente Juan Eduardo trabaja un libro titulado “Aquí perreaba tu mamá, aquí conoció a tu papá”, que pueden seguir su desarrollo en Instagram: @aquiperreabatumama. Allí lo define como: “Proyecto de escritura para construir historias sobre reggaetón jarocho”. Hace unos meses Juan Eduardo me comentó que le interesaba impartir un taller de crónica y reguetón en Mérida. El Centro Cultural José Martí aceptó la propuesta, dio todas las facilidades y el taller fue un éxito.

 Desde que llegó a quedarse en mi depa, Juan Eduardo me comentó que no quería interrumpir mis actividades con su espíritu fiestero. Yo le enseñé mi trastero lleno de platos sucios (que no se lavaron durante toda su estancia), para dejarle claro que yo también tenía mi desmadre. A quién no le pareció su llegada fue a mi gatita Yogui, que se dedicó a huir de Juan Eduardo durante toda su estancia. Yo no entendía a Yogui, Juan Eduardo es el guey atascado más educado y ordenado que conozco. Este compa sí es un rockstar. La primera noche durmió afuera del elevador. “¿Tan pedo venía?” Pensé. No, la llave que le dije que usara era la llave equivocada. Me llamó una vez y en lugar de insistir acomodó su mochilita, que trae siempre cruzada en el pecho, (la que noté que en Mérida levanta miradas suspicaces) y la uso de almohada. 

Juan Eduardo estuvo días diciéndome que quería comer una sopa de lima, con una insistencia inusual. No podía sacárselo de la cabeza. Una tarde por fin frente a su sopa de lima, después de que mi novia Diana nos sorprendiera enseñándonos que el pedazo de lima que ponen en el plato se debe exprimir. Juan Eduardo me dijo que temía que el éxito de Reguero de cadáveres no fuera superado por su siguiente libro. Un libro que voy a leer no por morbo, sino porque tengo mucha curiosidad de conocer cómo dialoga su narrativa musical con el reguetón.

  Reguero de cadáveres es un libro brutal, pero aún en lo más terrible puede encontrarse belleza: como en la palidez azulada de un moribundo. En este libro la belleza está en la música de su narrativa. Una orquesta de música triste, a veces terrible, pero música al fin. 

Anoche soñé con Juan Eduardo. No sé si porque andaba con el pendiente de terminar de releer Reguero de cadáveres o angustiado de que por andar en la fiesta no llegará a su presentación “En voz de sus autores” de la José Martí. Tengo tan interiorizado la exigencia con la que escribe Juan Eduardo, que soñé que estábamos en una cabina de radio. Lo entrevistaban por sus dos últimos libros. Una chava y un chavo. Con sus audífonos frente al micrófono Juan Eduardo dijo que lo único que no le gustaba de Reguero de Cadáveres era que es un libro demasiado corto. Me valió interrumpir la entrevista y le dije que no se pasara de verga, que su libro tenía más del doble de páginas que el mío.

Ahora que escribo este texto interpreto el sueño y entiendo que hay muy pocas ocasiones en las que los libros cobran vida propia y se mantienen en la conversación con el paso de los años. No fue la temática, cuantos libros de narcotráfico no pasan desapercibidos aún los de editoriales grandes, es la capacidad de encontrar en la música de la narrativa un lenguaje universal que le da en la madre a la narrativa de Buenos y Malos que nos han vendido en todos los noticieros. 

Hace unos días hablaba con Juan Eduardo de una rola que decía “Ya ves que el Kiko envidiaba al Chavo y él no tenía nada”. A ambos nos pareció muy literario. Juan Eduardo es capaz de encontrar música y literatura en todas partes, no porque no este allí, sino que no todos podemos escucharlo. Juan Eduardo convierte un reguero de cadáveres, en los instrumentos de una orquesta de música triste, sí. Pero que propone un dialogo, una nueva perspectiva, y a mí eso me llena de esperanza. 

El día que leí este texto durante su presentación en el Centro Cultural Lorca, me sentí un profeta. Como en mi sueño terminamos charlando frente a micrófonos de un podcast que ya pronto debe rolar en Spotify (dense una vuelta para escuchar al mismo Juan Eduardo platicar acerca de la crónica y a Mateo Peraza, y un servidor, decirnos cosas chidas rayando en lo cursi): De ese encuentro llegamos a la conclusión de que los cronistas son seres muy sensibles.

 Hace un par de días le respondí un tuit a Juan Eduardo para felicitarlo por una publicación en el Washington Post. Le dije que hasta mi gata Yogui le mandaba saludos. 

“jajaja ya me quiere Yogui” 

Yo contesté: “Fui muy fan de tu relación con Yogui. Espacio y mutuo respeto ajaja”

Y esta fue su respuesta: 

“jaja aunque sí encontré pelos en mis pants”.

Yogui en secreto también disfruto la visita de Juan Eduardo.

miau
Profile Image for Manuel Espinoza Proudinat.
72 reviews5 followers
September 24, 2021
Reguero de cadáveres is an interesting exercise on the preservation of collective memory and on the way it gradually develops under coercive circumstances of violence; to be more accurate, against the background of cartel wars in the Mexican port-city of Veracruz during the administrations of governors Fidel Herrera und Javier Duarte and the years shortly afterwards, around 2004-2018. These chronicles surely show Mateos' appreciation of colloquial speech and of the orally concocted narratives which are typical of the environment he writes about; the subject scope of his collection is well delimited too. Nonetheless, the books seems to be edited as an anthology of pieces which were previously published on other media and the editing of the material leaves much to be desired: Although there are some very good pieces (such as "Las 35 heridas abiertas de Veracruz", "La casa abandonada de los Ramírez Sigüenza", and "La desaparación del aficionado número 1 de los Tiburones Rojos") in which the anecdotal is strongly put under reader's scrutiny and relations between public and private spheres are adroitly brought to light, most of the chronicles lack narrative and linguistic resolution and they let see a talented writer who is perhaps trying to cover a very wide field without concentrating on specific aspects or maybe avoiding the deeper research that would reinforce his statement. More attention is to be paid to language; it was often difficult to sort the voices out due to a lack of a uniform use of fonts and a considerable amount of syntactic mistakes that didn't seem to have to do with the reproduction of oral narration. Good material that requires much better editing and selection work.
Profile Image for Edgar Eldritch..
12 reviews
April 4, 2024
Estudio Ciencias Forenses justo aquí, en Veracruz. Una ciudad que justo dejé cuando las cosas se empezaban a poner densas, allá por el 2011/2012. Siempre recordé esta ciudad sin cariño, de hecho el tener que regresar fue lo unico que no me gustó de mi carrera. Justamente solía vivir en Colinas de Santa Fé, ahi donde se encontraron inumerables fosas clandestinas, vaya lugar, ¿no?
Me ofrecieron presentar este libro en mi instituto, por mi conocido amor por la lectura, y acepté sin pensarlo mucho. Hoy me encuentro a menos de dos semanas de esa presentación, dandome cuenta de lo triste que puede ser mi area de trabajo.
Supe de varias de estas historias gracias a medicos legales que tuvieron que vivirlas, y que las cuentan como un triste día más (porque así es vivir en Veracruz), pero leerlas con más detalles y con nombres las hacen más reales, más tristes, más tangibles.

Por que en Veracruz no estás a salvo si rentas un cuarto, si eres una persona trans, si eres estudiante, si eres joven, si tienes tatuajes, ni siquiera si estás muerto.
Te preguntarás, ¿Qué puedes hacerle a un muerto si ya lo mataste? Solo Veracruz te lo dirá.
Profile Image for MC Nugget.
71 reviews1 follower
Read
March 3, 2022
Admiro mucho al autor por escribir y documentar todos los casos de desapariciones forzadas que sucedieron en Veracruz durante sus épocas más violentas y peligrosas. Fueron casos que no se atendieron y se dejaron morir, dejaron de hablar de las personas como si nunca hubiesen existido y en este libro quedarán inmortalizados para siempre.
Todos los jarochos deberían leerlo, porque merecen saber lo que pasó.
Profile Image for Pedro Fadul.
129 reviews
April 10, 2023
Gran talento de Juan Eduardo para narrar con mucho aplomo las vivencias de quienes, por destino o coincidencia, se convirtieron en protagonistas de la ola más aterradora y violenta que nos ha tocado vivir a quienes habitamos en el estado de Veracruz. Recomendado ✌🏼
Profile Image for Homero Ontiveros.
115 reviews3 followers
February 26, 2023
Este es un libro que duele leerlo, pero al mismo tiempo se trata de un documento fuerte contra el olvido. Una manera de no olvidar esa ola de violencia que vivimos en este país y de la cual podemos decir que somos sobrevivientes. Está escrito de una manera magistral, y a la vez cruda. No se sale intacto de esta lectura.
1 review
November 3, 2024
Es un libro poco conocido que merece ser leído. Esta recopilación de historias son contadas desde el punto de vista de personas que vivieron estos oscuros momentos. Quizás en un momento puede perderte por la forma que son contadas pero al final se entiende que fueron contadas por personas que vivieron esas historias.
Profile Image for Rodrigo Reyes.
2 reviews
October 15, 2021
Una crónica desgarradora, urgente y profundamente incómoda de cómo las muelas de violencia van triturando a una sociedad. Parafraseando uno de sus mejores textos, todo mundo habla de la muerte, pero nadie se atreve a nombrarla. Escrita por un autor joven y aventado, que promete un gran futuro.
Profile Image for Miguel.
Author 2 books11 followers
January 23, 2022
Un libro dolorosamente necesario.
Un libro que todo veracruzano debería leer.
La crónica no es un género habitual en mis lecturas y estoy algo entre asqueado y conmovido tras cerrar este ejemplar.
Profile Image for Jorge Gamboa.
29 reviews
January 2, 2023
Un libro que te hace pensar acerca de la realidad que se vive en México con la violencia que generan los cárteles de la droga.

Este libro da voz a aquellos que fueron víctimas del cártel y hubieran quedado en el anonimato de no ser por el trabajo de crónica realizado
Profile Image for David Bernardo.
26 reviews1 follower
December 7, 2023
Esta obra de Juan Eduardo me resulta una visión más esclarecida de lo que sucedió durante la época más violenta e incierta del Veracruz actual. Historias enmarcadas por la violencia, el narcotráfico, la muerte y la mentira se abren paso a través de los ojos de quiénes la sufrieron en carne propia. Este libro permite que los rumores se disipen y dejen ver algo más allá de declaraciones insatisfactorias y hasta incoherentes por parte de los medios oficiales.
Un libro potente pero necesario para entender más a lo que se llamó alguna vez "un manicomio con vista al mar".
Profile Image for Alaíde Ventura.
Author 6 books1,641 followers
May 3, 2021
Uf. Un recordatorio de la desesperanza, qué horribles años vivimos (¿estoy conjugando en pasado o en presente? Misterio hasta para mí). Es impresionante hasta qué punto logramos adaptarnos. Aquí vivimos y seguimos caminando.

Obviamente a los de perfil más bajo no los conocía, pero fue bueno recordar (¿honrar?) a algunas caras más populares: Brigitte, Tavo Rumbas.
Profile Image for Amarantha Chávez.
96 reviews4 followers
July 6, 2021
Es emocionante y desgarrador leer secretos a voces, leer y sentir la desazón de amigos y familiares, de los buscadores en este Veracruz podrido lleno de desaparecidos y muertos que no la debían.
Profile Image for irene ✨.
1,283 reviews46 followers
Want to read
September 23, 2021
(había olvidado el trauma que fue vivir en veracruz en esa época)
Displaying 1 - 19 of 19 reviews

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