El artista Marcel Duchamp abandonó su afán creativo para dedicarse en cuerpo y alma a las sesenta y cuatro casillas. En Cadaqués, el francés jugó muchas tardes con la escritora Rosa Regàs. La magia del juego-ciencia también atrapó a Humphrey Bogart. Tanto, que su afición compulsiva estuvo a punto de cambiar el final de Casablanca. El cantaor Enrique Morente, Miguel de Unamuno, John Wayne, Stanley Kubrick, Ernesto Che Guevara o Vladímir Nabokov también cayeron bajo un mismo influjo ajedrezado. Dentro del tablero, del juego como competición, la historia del ajedrez se ha escrito gracias a capítulos extraordinarios, como el de Sultan Khan, un sirviente indio que logró ser campeón de un imperio; o el de Sonja Graf, la ajedrecista que jugaba vestida de hombre para vivir en plena libertad. Cuentos, jaques y leyendas nos presenta una recopilación de treinta artículos publicados en Diario Sur por el periodista Manuel Azuaga. En ellos desfilan todo tipo de personajes y relatos en blanco y negro, vidas fantásticas y literarias que le harán acercarse al ajedrez como nunca jamás hubiera imaginado.
Qué maravillosa es la recopilación de artículos sobre ajedrez de Manuel Azuaga. No hace falta que te guste especialmente ese juego ni que entiendas ni lo practiques. Basta con que te interese la literatura, la cultura o la historia porque Manuel habla de Unamuno, Bogart, Kubrick o Nabokov como el que cuenta una anécdota tomando un café de sobremesa. No seré yo el que destripe las muchas historias que hay aquí así que para evitarlo sólo contaré una sobre Marcel Duchamp y su obsesión por el juego del tablero, sus muchas horas invertidas que seguramente le restaron horas y fuerzas a la creación artística (o mejoró su ingenio, quién sabe), y la aparición del ajedrez en obras memorables como ‘Entreacto’, donde aparece en pleno duelo con Man Ray sobre los tejados de París. Cuando ya mayor Duchamp iba a Cadaqués a veranear y a visitar a su amigo Salvador Dalí, solía jugar en la azotea de la casa, como en la película pero casi 40 años más tarde, con una joven vecina a la que vencía sin compasión aunque intentaba explicarle las causas de las derrotas. Esa vecina se llamaba Rosa Regàs
Recopilación de artículos sobre la rica historia del ajedrez y sus personajes. No sé si es por mi propia afición, la narración misma o la dificultad de creer los detalles que aparecen providencialmente en cada historia...el caso es que no he logrado conectar mucho con él.
En cualquier caso, es ágil y también cuenta interesantes anécdotas e historias. No me arrepiento de haberlo leído, pero no me ha atrapado.
Lo realmente interesante de este libro son las historias humanas alrededor del ajedrez; cosa de la que es bien consciente su autor, Manuel Azuaga. Es una delicia puesto que la prosa de Manuel entiende perfectamente cómo dar cabida a sus personajes sin ser él, ni su escritura, parte del elenco de protagonistas que pasan por las páginas del libro.
Si os gusta el ajedrez, os va a encantar el libro. Si os gusta conocer datos interesantes sobre personajes ilustres, os va a encantar el libro. Si os encanta el cóctel de ambas cosas; os vais a beber las páginas del libro sin respiro alguno.
Leí este libro como recomendación de la exitosa revista de ajedrez Peón de Rey, número 155.
A decir verdad, me agrada que exista mucha literatura y contenido de ajedrez en mi idioma, español. Sin embargo, creo que este libro no logra atraparme de la manera en la que otro tipo de contenido similar sobre el ajedrez lo ha hecho.
Aunque la lectura es ágil, siento que no aporta algo nuevo o diferente de las personas citadas, eso en sí no es malo, pero si conoces mucho sobre esas historias perderás el interés,
Si te gusta el ajedrez, te gusta este libro. Si no te gusta el ajedrez, tiene muchas anécdotas y es de fácil lectura, por lo que también te va a gustar.