Al abogado madrileño Beltrán Quirán Lerdo de Tejada le surge el plan menos apetecible en pleno agosto: viajar a Villanueva de la Encina, un caluroso pueblo de Córdoba, a buscar a los herederos de un cliente. Si da con ellos, el bufete que gestiona con su novio, y al que no le sobran los clientes y sí las deudas, podrá seguir adelante.
Estresado y amargado, a sus treinta años, Beltrán llega a Villanueva de la Encina, donde se encontrará con personajes de lo más variopinto: Mercedes, la brusca dueña del hostal; su hijo Isidro, un universitario sin vergüenza; Vera, una escritora bohemia de novela erótica, y Sebas, el alcalde, un joven de la edad de Beltrán que vive por y para sus vecinos, y con el que lo une un vínculo desde hace años.
Con un pueblo abarrotado de gente por las vacaciones y por una boda, parece que nadie sabe quiénes son los herederos. Entre verbenas y noches al fresco, lo que comenzó como un aburrido viaje servirá a Beltrán para encontrarse con su pasado y replantearse las prioridades de su vida.
A veces leer sobre la vida rural me encanta pero cuando encima lo haces sobre un pueblo que, en cierta manera, me hace recordar al mío, ya me has ganado. Al principio me costó mucho conectar con Beltrán, el protagonista, porque me resultaba tan pijo y estirado que me sacaba de quicio (y poco creíble que cualquier ser humano rechace un flamenquín, por favor!) En resumen, una lectura cortita, que engancha y muy amena. Me ha gustado mucho y prácticamente lo he leído en un día.
Una historia que te engancha desde las primeras líneas, que siempre te deja tentado a seguir leyendo, a aplazar el sueño por un capítulo más. Un finl que te deja un regusto en el corazón de esos que te hacen tocar la felicidad.
4'25/5: Leí este libro sin saber nada de él, más allá de conocer al autor por su anterior obra que me gustó mucho. En mi mente tenía una trama totalmente distinta a la acontecida pero debo corroborar que el autor es muy original y me ha gustado un montonazo esta novela. Tenemos a Beltrán, un abogado madrileño que tiene que ir en plena canícula a un pueblo cordobés, Villanueva de la Encina a encontrar un heredero de un señor que ha dejado en herencia un pastizal y el albacea lo busca, por ello esta función es encomendada al bufete de Jacobo y Beltrán, socios y novios. Beltrán se encontrará un ambiente nada parecido a la ciudad donde flamenquines, verbenas, pimientos y voces se han de sobrellevar. Allí lidiará con Mercedes, Vera, Sebas... Este último de gran importancia ya que es el alcalde y se conocen de tiempos remotos. Al principio Beltrán será catalogado como un rebañaorzas pero se irá ganando el cariño de los paisanos e irá ocurriendo muchas cosas. Me ha enganchado muchísimo, tanto que lo he leído en dos golpes. Es muy cotidiano y refleja fielmente la vida de un pueblo. Sus paisajes y paisanajes, sus costumbres, etc. Me he reído y emocionado a partes iguales y el final es el que esperaba. Si es verdad que he echado en falta un pasaje más allá, pero me gustaría volver a Villanueva de la Encina con estos personajes que me han calado y los he vivido mucho. Un encontronazo con Villanueva del Olivo sería una fantasía. Se puede relacionar con una multitud inmensa de temas: la ruralidad vs lo urbanita, los prejuicios, la homosexualidad, el desgaste emocional... Una novela corta que ojalá fuese más larga ¡Un gustazo vivir entre flamenquines!
Una lectura muy veraniega. Lectura sencilla y ágil. En tono comedia romántica de los años 90, ahora con protagonistas gais. Para leerla en tu visita al pueblo, o en su defecto, a la playa.
Si algo consigue la novela es que te entren ganas de irte a vivir al pueblo. Los personajes que viven en Villanueva de la Encina son todos un amor (hasta los más hoscos). El ritmo de la novela es rápido. Nos encontramos en plena trama desde el capítulo 2. Eso, junto con el tono de humor en el que está escrito y las situaciones que cuenta, hace que se lea en un santiamén. También es muy relevante en la novela la inclusión de personajes LGTBQ+. Se normaliza la sexualidad de los personajes, hay romance y se habla libremente de sexo. Chapó. Simplemente, creo que se abusa un poco del humor en este sentido. Ahora bien, creo que tiene dos puntos un poco flacos. Uno de ellos es que el tono de humor no baja en ningún punto de la novela, y a mí, aunque la disfruté, me llegó a resultar un poco pesado. El otro punto flaco es el final, que encuentro muy atropellado, junto con las reacciones de ciertos personajes, que no me parecen muy naturales. Quitando esto, la novela es muy entretenida, se lee rápido y, sobre todo, consigue que te entren ganas de volver al pueblo.
Me gustó el libro, pero me ha dejado ganas de hacer dos puntualizaciones, es el segundo libro que leo de este autor y siempre echo de menos una mayor profundización en la relación de los protagonistas como pareja aunque fuese en forma de epílogo. Por otra parte, y esto me crispaba un montón en la lectura, el pueblo gallego mencionado es SANXENXO, los nombres propios no se traducen y menos cuando son en otro idioma oficial.
Que venía a decir que para no ser de romántica, últimamente caían en mis manos de dos en dos, aunque en este, al haber por medio herencias y política, la trama romántica había pesado menos.
Y que el festín de platos cordobeses me había despertado el apetito, hasta el punto de querer aprender a hacer una manta de viaje (o aprender a comer) y unos flamenquines de verdad.
Una historia muy entretenida y ligera. Me la lei en un rato. Me gusto, algunos personajes me parecieron muy divertidos. Siento que si hubiera tenido mas romance o algo mas de spice hubiera estado mucho mejor. Aun así se disfruto la historia.
Estuvo entretenida la historia. Se me hizo bastante divertida y con una trama original.
Siento que se pudo disfrutar fácilmente, pero no sentí un gran desarollo en los personajes, más que todo fue interesante la construcción del pueblo, algunas apariciones de personajes y las cosas que vivió Beltran durante el rumbo de la historia.
En general estuvo normal, disfrutable en algunas partes, pero también hubo infidelidad emocional o no, por parte de Beltran y yo no soy muy partidario y eso si que me molesta en cualquier personaje 🤐
3.8 Me parece un libro entretenido, de esos que lees cuando necesitas pasar el rato. Es perfecto cuando quieres simplemente disfrutar de la lectura, más no sobre pensar o analizar. No creo que sea un libro que recordarás, pero sí uno que en el momento te encantará. Es muy bueno si te encuentras en bloqueo lector.
Libro corto y ameno que te engancha muchísimo. En un punto de la historia diría que se hace medio predecible todo pero te enganchas más para saber si tienes o no razón. Hay un momento que diría que no está muy claro el salto temporal, pero aún así se merece las 5 estrellas
Si queréis tener diversión y reir con ganas, y por cierto la trama se basa en los pueblos del Valle de los Pedroches, que tenéis que ir a visitar, José Manuel enhorabuena.
Jesucristo. He tardado 4 meses en acabarlo desde que lo inicié. La culpa es de unos tacos que tardaron demasiado. Ya os cuento. Pueblo chico, infierno grande es una comedia romántica. Beltrán, un abogado pijo de Madrid, se tiene que meter en un pueblito caluroso para encontrar a los herederos de un extranjero y salvar así el bufet de abogados que puso junto a su novio Jacobo. Cuando llega al pueblo descubre que es un lugar en el que puede pasar cualquier cosa, como una casera de hostal que parece que va a degollarte a media noche como que tu exnovio sea el alcalde del dichoso pueblo. Así es, 10 años atrás, Beltrán se enamoró de un chico que estudiaba veterinaria, Sebas. Pero en ese momento tenían visiones y misiones distintas por lo que la relación no funcionó.
A mí me molan muchísimo las historias de segundas oportunidades, eso de amantes jóvenes que se vuelven a encontrar y ahora pueden tomar otras decisiones siempre será un SÍ para mí.
Inicié esta novela una tarde mientras mi pareja esperaba unos tacos en un restaurante. Una hora de espera y yo en el coche y sin datos ¿Qué hacer? Leer lo almacenado en mi Kindle.
Y ahí estaba: Pueblo chico, infierno grande.
La verdad es que el libro se va como agua, está escrito desde la perspectiva de Beltrán y todo fluye sin que nada sobre. No hay paja ni vueltas al mismo tema. Es una comedia donde el pueblo y sus habitantes son lo que la hace divertida pues Beltrán es el pez fuera del agua. Un cuerdo entre locos.
Mis personajes favoritos fueron Mercedes e Isidro. Dios, Isidro es que de conocerlo le habría reventado algo en la cabeza nomás llegar jajaja.
Pero fuera de una risa por aquí o por allá, (el chiste del caballo en la boda ese sí que me desternilló), hay demasiados nombres, el chiste con el tema del árbol genealógico más que risa me dio dolor de cabeza porque yo era Beltrán intentando entender lo que estaba pasando y abandonando la idea por dolor de cabeza.
La relación romántica nunca la pude sentir, es que... no lo sé. Así de subjetivo como suena simplemente Sebas, Beltrán o Jacobo me daban igual. Era como si simplemente Beltrán estuviera eligiendo una vida nueva porque estaba harto de la anterior (lo cuál es entendible, vaya esto) pero Sebas simplemente estaba ahí cuando eso sucedió. No sentí, emocionalmente hablando, que Sebas fuera el detonante para que Beltrán realmente empezara a ver su propia vida como una construcción que no le pertenecía.
Pero bien, como comedia me ha gustado. El pueblo se siente y también empatizas con la vida de Beltrán si vives en una ciudad y de pronto quieres mandar todo a tomar por cul0. Me he tardado en leerla porque de un tirón me he leído el 70%, luego llegaron los tacos. Paré la lectura y, como el final se veía venir, no tuve la "ansiedad" de continuar.
Lo he acabado anoche porque se me ha ido la luz y dije ¡Beltrán y los flamenquines! Y miren, tengo un antojo endemoniado de flamenquines pero vivo en México y no sé donde hallarlos. Estoy sufriendo.
¿Es una lectura recomendable? Totalmente. Yo no logré empatizar ni sentir a la pareja que fue por lo que llegué a leer y las cuestiones políticas del pueblo se me hicieron en idioma chino pero porque yo no identifico ni los conceptos más básicos. Mea culpa.
Fuera de eso, es una lectura ligera y recomendable que se va como agua. De una sentada y más si tienes la boca seca por exceso de realidad.
Es una historia divertida en la que un abogado va a un pueblo por una herencia y acaba teniendo toda clase de experiencias en una verbena, en una boda y con un chico con el que tuvo una historia en el pasado. Se lee rápido y hay momentos muy divertidos como las historias con los flamenquines. Recomendable.
Me ha gustado cómo se plasma el pueblo, que se puede intercambiar por la mayoría de los de nuestro país. Yo soy de Castilla-La Mancha y también funciona lo del ¿Y tú de quién eres? 😁 Divertido y recomendable.
La historia es buena, pero me hubiera gustado que el autor desarrollara más a los personajes principalmente Mercedes, me hubiera gustado conocer más de su historia. Si fuera película la describiria como "palomera".