En estos relatos, contados con un lenguaje limpio y preciso, lleno de sutilezas y sobreentendidos, se mueven unos personajes confusos y desorientados que buscan el equilibrio y la lucidez con una emocionante dignidad. Carmen Peire los trata con extremada delicadeza, no exenta de humor y de ironía. Entre las diminutas moscas de un almacén y los viajeros espaciales en contacto con la luz de las estrellas, se agitan los sorprendentes personajes de estas historias donde cabe todo, el azar y la memoria, el deseo, el juego o la fantasía, la denuncia del mal y una inmensa e indesmayable ternura hacia los débiles y los oprimidos.