Contra vosotros, novela publicada en 1991, es, treinta años después, un texto absolutamente necesario y contemporáneo. En su primera parte, siete personajes hablan sobre sí mismos. Memoria, Relevo, Control, Completa, Hallazgo, Pasión y Desertor configuran un retrato poliédrico de la sociedad de entonces. Su segunda y última parte es protagonizada por Nadie, sin rostro ni historia, que entona un poderoso discurso contra la pobreza ideológica de los que un día fueron luchadores contra el franquismo.
Mercedes Soriano, una voz única y valiente dentro de su generación, a la que se comparó con Thomas Bernhard, denunció la ambigüedad moral de la España de la Transición, que la llevó a abandonar Madrid. Ella misma afirmaba: «Irse no es para huir, sino para perder el miedo. Nos hemos acostumbrado a que el desafuero y el abuso sean lo normal. Nos hemos habituado a una historia que es falsa».
A lo largo de los siete testimonios que se suceden en ‘Contra vosotros’ planea una sensación que se materializa con toda su fuerza al finalizar el libro con el monólogo final ‘Nadie’, y que nos habla de una de esas escasas obras capaces de reflejar de manera cristalina el sentir de su propio tiempo y lugar. Y aunque Soriano no me hable a mí directamente porque no es la mía la generación protagonista, quizás sí pertenezco a la que de forma intuitiva y de refilón aceptaba de forma natural las consecuencias del naufragio moral de esa Transición española: éramos niños nacidos ya en una democracia moderna, con la vista obnubilada por Olimpiadas, Grandes Centenarios y Exposiciones Universales; cadenas de televisión privadas y vacas gordas. La torpeza emocional de aquella generación precedente, su discurso despojado de un necesario andamiaje de honestidad, refleja en gran medida algunos de los lodos actuales, ahora que temas tan necesarios como la salud mental están sobre la mesa.
No es este un libro fácil; desde Faulkner que no me deslizaba por líneas así de exigentes, de esas que dejan sin aliento por intensidad y maestría. Pero no importa cuán manido suene, su vigencia es absoluta. Así de bueno es: el sentir de su tiempo y lugar también será el año 2021, aunque eso diga poco sobre nuestros avances.
"Si aprendierais a caminar, si recuperaseis el privilegio de ser vagabundos, advertiríais por vosotros mismos que el mundo es otro. Para vuestro gusto y vuestro asombro, comprobaríais que la obstinación de las plantas cuaja las cunetas, invade el asfalto y lo lastima: no son masas de color, son formas y tonos tan ensamblados y diversos que cualquier pintor, si fuera sincero, se sonrojaría al contemplarlos. La evidencia de los amarillos ondulados, de la mancha escarlata sobre el ramaje grisáceo, la gama de violetas trazada por la flor del cardo, el miosotis y el espliego, los rojos de la sangre y del carmín os dejarían absortos. Se trata de una vegetación humilde, plebeya, ninguneada por los fabricantes de flores ampulosas sin aroma y, desde luego, por los realizadores de documentales televisivos, que siempre prefieren mostrar la exuberancia de tierras que dicen exóticas. Sin embargo, se manifiesta con una firmeza que expresa la voluntad del cosmos, su decisión de hacerse presente por sí mismo a pesar de vuestra intervención. Si caminarais y descubrierais el entusiasmo de ir despacio, vuestros ojos viajarían de otro modo a través de lo pequeño y de lo grande, las moles oscuras dejarían de ser impedimentos o volúmenes fugaces y sus laderas, repliegues y hendiduras se abrirían ante vosotros para deslumbraros, haceros notar la ferocidad inserta en la mansedumbre, revelaros la insignificancia de todos vuestros inventos y ansiedades".
A veces, entre la marabunta de escritores, nace una estrella errante. Se le reconoce porque en seguida se aparta de la multitud y marcha con su propio rumbo. No pretende ni busca el éxito o, al menos, no lo busca a cualquier precio, puesto que no entiende el éxito como una escalera hacia la cúspide de la pirámide social, sino como la alegría intima que siente el escultor al apreciar el resultado final de su trabajo. Por lo general, estos escritores están dotados de una sensibilidad crítica, cuestionan la sociedad en la que viven y señalan sus faltas y sus vicios, y por ello al mismo tiempo que se separan del rebaño el propio rebaño trata de marginarlos despreciándolos y ninguneándolos.
Puede ser este el caso de Mercedes Soriano, escritora que había encontrado cierto éxito en la España de los ochenta, para apartarse al principio de los noventa y largarse a un rinconcito del sur, lejos de las prebendas y los peloteos en las que se suele mover el mundillo cultural. La Navaja Suiza ha recuperado este libro, “Contra vosotros”, que se editó por primera vez hace ya unas décadas. Supongo que como pone en tela de juicio “el mito de la transición y los primeros años” no fue bien recibido ni por los suplementos ni por la élite del mundillo literario, porque Mercedes es una autora “incómoda” que (a través de la estructura y del exquisito manejo del lenguaje) consigue poner en aumento las lentes de la corrupción moral de nuestra sociedad, la búsqueda del éxito fácil —preludio del ladrillazo—, aumentado el espejo de las deformaciones que tuvimos y seguimos padeciendo.
El libro se estructura en siete monólogos. Todos bien logrados y magníficamente escritos, reconocibles en su diversidad y profundos y críticos, hasta llegar al monólogo final, llamado Nadie, que está por encima del resto y que, si se me permite, está muy por encima de lo que se escribía hace treinta años y de lo que se suele escribir hoy en día. En todo: en calidad, en profundidad y en visión. Les recomiendo leer antes que nada este segmento narrativo, y luego comenzar la novela desde el principio. Posiblemente la escritora (de estar viva) lo censuraría; pero yo soy de los que consideran que solo se puede “contagiar” la literatura a través del entusiasmo que despierta lo más excelso. Los manuales de literatura y los críticos literarios no enseñan nada, o si enseñan algo es muy poco y no nos vale. El lector ha de formarse en soledad y lejos de contaminaciones interesadas. Leer con profundidad en este mundo tecnológico es una forma de resistencia, no una manera de perder el tiempo o de tener una ocupación, que es una forma más de corromper la lectura que posee el mercado. La literatura no es un hobby, como algunos nos quieren hacer creer, la literatura es la elevación que nos muestra los abismos y las bondades de los seres humanos, la belleza y la crueldad del mundo que nos rodea, todos los enigmas de la carne y del cielo, todas las ausencias a las que estamos abocados. Al leer regalamos nuestro tiempo para vivir más vidas a las que tenemos acceso. Es un trueque justo y equilibrado.
Yo no sé cuántos lectores alcanzará Mercedes Soriano en su resurrección literaria, ni si La Navaja Suiza tiene la intención de seguir recuperando su obra, lo que sí sé es que en la misma editorial hay un ensayo- ficción narrativo, Aposento, de Miguel Ángel Muñoz, que indaga sobre la vida y la obra de esa estrella fulgurante y errante de las letras hispanas, que un día decidió dejar los fastos del triunfo por la contemplación de los espacios abiertos, en una renuncia que nos tememos tenia tanto de actitud vital como de hartazgo.
Lean a Mercedes Soriano y descubran a una gran autora que deslumbra con luz propia. Persigan el eco salvaje de una respiración que busca y explora y descubre que la realidad social y afectiva tiene muchos prismas, ondulaciones y concavidades. Una autora que acabó muy cansada de la plaga de “carcoma intelectual” que vive instalada en nuestro país.
Una novela muy exigente que me ha parecido de un nivel literario altísimo. De Soriano se dijo en su momento que tenía un modo de escribir muy bernhardiano. Casi todos los capítulos hacen uso del monólogo interior en su sentido más puro y ortodoxo: párrafos inmensos donde fluyen los pensamientos del personaje, a veces saltando de una idea a otra sin relación aparente. Cada capítulo está protagonizado por un personaje distinto del que no sabemos su nombre. En su lugar, la autora titula los capítulos (y por extensión a los personajes) con una serie de nombres simbólicos y conceptuales: Memoria, Relevo, Control, Completa, Hallazgo, Pasión y Desertor, hasta llegar al enigmático capítulo final titulado “Nadie”, donde un personaje indefinido se dirige a una audiencia también indefinida, extendiendo el discurso que da título al libro y que, tras una detenida lectura, podríamos considerar como una dura crítica a la intelectualidad postfranquista, a la que acusa de haberse vendido al capitalismo. Cada personaje se expresa de forma diferente en función de su personalidad (destaco este punto de manera especial porque a veces leo novelas de autores valorados por crítica y público donde todos los personajes hablan igual). Todos son muy creíbles (en alguna parte he leído que la autora se inspiró en personas que conocía) pero para mí, el mejor capítulo es sin duda el del político hipócrita y sin escrúpulos que viaja en su cochazo camino de una convención de su partido. Por lo que dice se deduce que es un político socialista, aunque en realidad los valores del socialismo le importan bien poco. Este personaje es asqueroso, pero qué bien retratado está el perfil del político que predica una cosa mientras por detrás piensa la contraria. En definitiva, Contra vosotros es un libro complejo de una calidad extraordinaria, una novela que hará las delicias de los lectores más exigentes y que rescata a una escritora valiente y de gran talento, injustamente olvidada.
Una lectura que te va absorbiendo poco a poco. Estos soliloquios de personajes cuyas vidas se entrelazan te llevan a una dimensión subjetiva insondable y a la vez adictiva. Puede que inicialmente suponga un esfuerzo la lectura, pero éste es breve, enseguida se encuentra uno inmerso en una road movie de axones y dendritas. Un elipsis catártico final que quizá sea la respuesta del ensayo Aposento.
Mi lectura a punto de terminar "Contra vosotros" de Mercedes Soriano una escritora y periodista brillante. Estuvo viviendo y trabajando en Madrid, cerca de los ámbitos de poder y de la información periodística. Hubo un momento que decidió exiliarse a la periferia para irse a vivir a Presillas Viejas en Almería hasta que murió por enfermedad, allí estuvo apartada del bullicio del poder. El escritor Niguel Ángel Muñoz hizo una biografía "Aposento" que también es interesante para conocer a la persona a través de las personas que la rodearon. El libro da voz a siete personas que nos hablan de sus vidas cotidianas, de hombres y mujeres que hablan de continuo su pensamiento, me recuerda a Patos Newburyport de Lucy Ellmann. He quedado alucinado por su manejo del lenguaje que termina de volar en "Nadie" un alegato para la vida. No os podéis perder a Mercedes Soriano, dejó unas breves reflexiones sobre la mujer en sí, que mejor día que hoy, 8 de marzo.
Pues le habría puesto cinco con otro orden de los capítulos… el primero se me hizo difícil hasta que me fui acostumbrando y eso me quitó un poco de ganas. Pero a partir de ahí, te sumerges en esos hilos de pensamiento y cautiva. Supongo que porque entre unas historias y otras puedes ver representadas partes de propia experiencia y eso siempre ayuda. Muy recomendable.
Me gusta porque no deja de crear imágenes fugaces que tocan mogollón de temas: introspección, política, psicología, estética... Es muy denso y difícil de leer pero crea unos escenarios que nunca había leído antes. El final es tremendamente aburrido y repetitivo.
Una lectura accidentada (per a mi, per al llibre), requerix molta paciència (hi ha algo en la falta de diàleg que m'incomoda, a nivell personal) però que es compensa a través d'eixe monòleg final que li dóna sentit al llibre. Vamos, que m'ha agradat.
I Nuestra memoria, laguna de aguas siempre frescas. Junto a ella un ciprés blanco crece, árbol de la contemplación, árbol de la muerte, madera incorruptible.
I I La envidia de los otros, lima de hierro sobre yunque. La nuestra, taladro que perfora. Tras cada apropiación, una nueva caverna y desde la caverna, sombras.
I I I Al alcanzar la cumbre tras ascensión apresurada, se oye el concierto de un pájaro insolente, más ligero, más pequeño y frágil, que de nosotros se burla
IV Desde la quebradiza torre de nuestra autonomía las tinieblas ciegan el beso de la luna. Aquí no llega el grito del universo y, armados de privación, creamos.
V La fama volandera se prodiga con la enormidad de la tormenta. Un día el cielo ya no llora y nuestro florido jardín es erial que acoge, solitaria, a la maleza.
VI Fuera de nosotros, todo y nada, nadie nos completa. Dos desgracias chocan como rocas gigantes, no es el ma. Su eco trae pesadumbre, estruendo, mayor daño.
VII Sabido y olvidado: del despojamiento y la desnudez eclosionará la verdadera sorpresa. Quizá al estallar logremos, por fin, ser nadie. Que aquel que se va no se dé vuelta.
Espero editar esta reseña y la puntuación más adelante. No fui capaz de engancharme ni de seguir el hilo de cada capítulo. Se me hicieron densos y complicados. Quiero pensar que no era el momento.
Lo único es que los 2 primeros monólogos no atraen la atención. Pero luego me encantaban completa, desertador y nadie. Pero el libro no es fácil a terminar aunque tiene muchas ideas...
Nunca había leído un libro con esta estructura y enfoque. Me ha encantado.
A pesar de que algunos de los capítulos/personajes me han atrapado más que otros (el primero me lo leí de golpe porque me pareció increíble y por el efecto novedad, imagino), cada uno tiene algo que aportar y te pone en una situación como si la estuvieras viviendo tú.
Muchas de estas experiencia, y las criticas del último capítulo creo que siguen siendo aplicables a hoy, y tiene aún más mérito ya que ahora salen libros a patadas con estas ideas, pero ni de lejos expuestos de esta forma.
En fin, si bien es un libro un poco denso a veces (creo que se puede hacer algo repetitiva la forma de narración y partes del último capítulo), se lo recomendaría a todo el mundo vaya.