La tristeza, más que una emoción, es un descubrimiento. Es el descubrimiento de que no tenemos poder sobre el mundo, que estamos a su merced. Los 103 aforismos pesimistas que aparecen en este libro trazan un camino que nos lleva por el sufrimiento existencial y el sinsentido de la vida. A lo largo de este trayecto nos vamos dando cuenta de que, ante la futilidad que condiciona nuestras vidas, todo lo que pudo ser es siempre más de lo que fue. Y la gran cadena de la muerte que se despliega ante nuestros ojos, convierte a lo poco que sí fue en meros desechos existenciales que la memoria intenta preservar. La melancolía, entonces, es un intento por mantener vivo todo aquello que la vida intenta borrar una y otra vez. Eso convierte al melancólico en un héroe.
El pesimismo filosófico es la constatación de que la vida es, siempre, sufrimiento. Los aforismos que, junto al ensayo “Pesimismo teleológico”, aparecen aquí vienen a confirmar lo que muchos ya sospechamos: que nuestras vidas carecen de propósito y que cuestionar la existencia es, tal vez, el acto más humano que pueda existir; aunque esa misma existencia no nos responda.