“Y la primera ley, creador: crear. Bufe el eunuco: cuando una musa te dé un hijo, queden las otras ocho encintas”
En realidad, uno no sabe qué pensar de la gente. Si son idiotas en serio, o si se toman a pecho la burda comedia que representan en todas las horas de sus días y sus noches.
yo creo que voluntariamente soy un hombre antisocial.
apretarán con un dedo un botón, y escucharán simultáneamente las músicas de las tierras distantes y verán bajo el agua, y adentro de la tierra, y no por eso serán un ápice más felices de lo que son hoy…
pienso que cada uno tiene que conocer en la vida muchas tristezas. Lo notable es que cada tristeza es distinta de la otra, porque cada una de ellas se refiere a una alegría que no podemos tener.
Los hombres han perdido la costumbre de mirar las estrellas.
Unos falseando el conocimiento de la verdad y otros aplastando la verdad. El primer grupo está compuesto por artistas, intelectuales. El grupo de los que aplastan la verdad lo forman los comerciantes, industriales, militares y políticos. ¿Qué es la verdad?, me dirá usted. La Verdad es el Hombre. El Hombre con su cuerpo. Los intelectuales, despreciando el cuerpo, han dicho: busquemos la verdad, y verdad la llaman a especular sobre abstracciones. Se han escrito libros sobre todas las cosas. Incluso sobre la psicología del que mira volar un mosquito.
Usted sabe que tiene un diente, no por mirarlo; mirar no es comprender la existencia. Usted comprende que en su boca existe un diente porque el diente le proporciona dolor.
Para no sufrir habría que olvidarse del cuerpo; y el hombre se olvida del cuerpo cuando su espíritu vive intensamente; cuando su sensibilidad, trabajando fuertemente, hace que vea en su cuerpo la verdad inferior que puede servir a la verdad superior.
Nuestra civilización se ha particularizado en hacer del cuerpo el fin, en vez del medio, y tanto lo han hecho fin, que el hombre siente su cuerpo y el dolor de su cuerpo, que es el aburrimiento.
El remedio que ofrecen los intelectuales, el Conocimiento, es estúpido. Si usted conociera ahora todos los secretos de la mecánica o de la ingeniería y de la qu��mica, no sería un adarme más feliz de lo que es ahora.
Esa diferencia entre el objeto y la definición es la que hace inútil para nuestra vida las verdades o las mentiras de la ciencia.
Conocemos las mismas verdades; es una ley: los hombres que sufren llegan a conocer idénticas verdades. Hasta pueden decirlas casi con las mismas palabras, como los que tienen una misma enfermedad física, pueden, sepan leer y escribir o no, describirla con las mismas palabras cuando ésta se manifiesta en determinado grado.
sé que el amor salvará a los hombres; pero no a estos hombres nuestros. Ahora hay que predicar el odio y el exterminio, la disolución y la violencia. El que habla de amor y respeto vendrá después. Nosotros conocemos el secreto, pero debemos proceder como sí lo ignoráramos. Y Él contemplará nuestra obra, y dirá: los que tal hicieron eran monstruos. Los que tal predicaron eran monstruos… pero Él no sabrá que nosotros quisimos condenarnos como monstruos, para que Él… pudiera hacer estallar sus verdades angélicas.
En los únicos que creo es en los que no tienen nada que perder.
nada más que recuerdos es la vida…
Cuando un hombre o una mujer comprenden que deben destinar su vida al cumplimiento de una nueva verdad, es inútil que traten de resistirse a ellos mismos. Solo hay que tener fuerzas para sacrificarse.
Yo creo en un único deber: luchar para destruir esta sociedad implacable. El régimen capitalista en complicidad con los ateos ha convertido al hombre en un monstruo escéptico, verdugo de sus semejantes por el placer de un cigarro, de una comida o de un vaso de vino. Cobarde, astuto, mezquino, lascivo, escéptico, avaro y glotón, del hombre actual debemos esperar nada. Hay que dirigirse a las mujeres; crear células de mujeres con espíritu revolucionario; introducirse en los hogares, en los normales, en los liceos, en las oficinas, en las academias y los talleres. Solo las mujeres pueden impulsarlos a estos cobardes a rebelarse.
“Estoy monstruosamente solo. ¿A qué grado de insensibilidad he llegado para tener el alma tan vacía de remordimientos?”
No me importa nada. Dios se aburre igual que el Diablo.
Me han jodido. No seré nunca feliz.
ciudades tremendas en cuyas terrazas cae el polvo de las estrellas, y en cuyos subsuelos triples redes de ferrocarriles subterráneos superpuestos arrastran una humanidad pálida hacia un infinito progreso de mecanismos inútiles.
la actitud de Erdosain provenía del deseo inconsciente de vengarse de todo lo que antes había sufrido.
El hombre es inútil, yo lo digo siempre. Para ser algo en la vida debe acompañarse de una mujercita buena y que lo ayude.
Si los hombres tuvieran un sentido religioso de la vida, no jugarían.
El sentido religioso de la vida significa una posición dentro del mundo. Una posición mental y espiritual…
—Es que usted está loco de veras.—¿Hay locos en broma, acaso?—Sí; a veces hay locos en broma. Usted es en serio.
—Primero dijo que estaba loco… ahora dice que lo hago pensar…
Usted pertenece a esa clase de gente que necesita acumular deudas sobre deudas para olvidarse de la primera deuda…
A momentos se me ocurre que el sentido religioso de la vida consistiría en adorarse infinitamente a uno mismo, respetarse como algo sagrado…
—No entregarse sino a la mujer que se ama, con el mismo exclusivo sentido con que lo hace la mujer al entregarse al hombre.
Está atado como por un cordón umbilical al pasado.
“Podrían dibujarme. Se han hecho mapas de la distribución muscular y del sistema arterial; ¿cuándo se harán los mapas del dolor que se desparrama por nuestro pobre cuerpo?”
un enigma abre su paréntesis caliente en sus entrañas; este enigma es la razón de vivir.
Está perdido, ésa es la verdad; perdido para sí mismo.
comprende que lo que extingue su fuerza es la terrible impotencia de estar solo, de no tener junto a él un alma que recoja su desesperado S. O. S.
Es necesario odiar a alguien. Odiar fervientemente a alguien, y ese alguien no puede ser la Vida.
llevarse la mano al pecho y sacar como de adentro de un estuche el corazón, cubierto por esa película de sangre pálida que conserva el calco de su amor.
¿Con qué hay que castigarlo al hombre? ¿Con odio o con amor?
“Con mi pensamiento se podría escribir una historia tan larga como la de la humanidad”, decía otra vez. “Más larga aún”
“¿Adónde te podría llevar? Donde vayas irá contigo la desesperación. Sufrirás y dirás como ahora: «Más lejos todavía», y no hay más lejos sobre la tierra. El más lejos no existe. No existió nunca. Verás tristeza adonde vayas”
Dios vale menos que el último hombre que yace destrozado sobre el mármol blanco de una morgue.
he perdido el alma. ¿Se habrá roto el único hilo?… Y, sin embargo, yo necesito amar a alguien, darme forzosamente a alguien.
como es ciega, piensa cien veces más que el resto de las mujeres, y eso me entretendría.
Hay que ser positivo. ¿Otra mujer puede hacerme feliz? No. Son todas unas yeguas.
Claro está que casarse con una ciega no deja de constituir un disparate. No seré tan obcecado de negarlo. Pero casarse con una mujer que tiene los ojos habilitados para ver lo que no le importa es más disparate aún.
Nada tiene objeto en la vida, ya lo sé, soy un hombre positivo…
Mujeres honradas no existen. La ciega de nacimiento es la única mujer absolutamente honrada, pura.
—No, no, la vida tiene que ser otra. Lo evidente es su crueldad. Unos se comen a los otros. Es lo evidente. Lo real. Los únicos que escapan a esta ley de ferocidad son los ciegos y los locos.
Supongamos que yo pudiera convertirme en Dios. ¿Qué haría yo? ¿A quién condenaría? ¿Al que hizo mal porque su ley era hacer mal? No. ¿A quién condenaría, entonces? A quien habiendo podido convertirse en un Dios para un ser humano, se negó a ser Dios. A ése le diría yo: ¿Cómo? ¿Pudiste enloquecer de felicidad a un alma y te negaste? Al infierno, hijo de puta.
Los que deben tener una sensación precisa de la muerte deben ser los ciegos.
—Me causa alegría pensar que una media docena de voluntades asociadas pueden poner patas arriba a la sociedad mejor constituida.
La verdad es que me indigna el funcionamiento de esta maquinaria capitalista, que tolera las organizaciones más criminales siempre que estas organizaciones reporten un beneficio a los directores de la actual sociedad.
yo me siento fuerte. Y únicamente triunfan los que están seguros de triunfar.
—Cuando hay un gran deseo, aún durmiendo se desea… ¡qué he dicho!, aun en el delirio de la fiebre se continúa deseando… en la agonía se desea… ¿Qué digo? Hasta los condenados a muerte desean. Muchos piden, como gracia postrera, poder poseer a una mujer. Tan maravilloso es el instinto creador del hombre.
Cuando usted encuentra un imbécil que diserte sobre su inercia, puede estar seguro de que se encuentra frente a un monstruo de la envidia y de la impotencia.
De allí que me indigne cuando se dice de un hombre que ha vencido: “tiene suerte”. Lo que ha sucedido es que ese hombre estaba buscando un agujero por donde escapar. ¿Ha visto usted un tigre en una jaula? Lo mismo es el hombre que quiere conseguir algo grande. Va y viene frente a los barrotes. Otros se fatigarían. El no. Va y viene como una fiera.
—¿Y cómo se busca la verdad?—Buscándose a sí mismo.—¿Y qué hay que hacer para encontrarse a sí mismo?—Obedecer.—¿A usted?—Al que usted sienta… no a mí. Algún día tendrá que obedecerse a sí mismo.
Cada hombre lleva en sí una distinta cantidad de voluntad de vivir. Cuantas más fuerzas, más pasiones, más deseos, más furores de plasmarse en todas las direcciones de inteligencia que se ofrecen a la sensibilidad humana. Querrá ser general, santo, demonio, inventor, poeta…
—Hay muchas felicidades terribles de las que no conviene hablar. Si usted busca sinceramente la verdad, las conocerá.
Cuanto más intensa y pura sea la voluntad de vivir, más extraordinaria será la sensibilidad que capta conocimiento, de manera que en un momento dado el cuerpo humano llega al estado del hermafrodita…
Este hermafroditismo es psíquico; el cuerpo envasa a la mujer y al hombre tan perfectamente con sus dos distintas sensibilidades, que la personalidad doble absorbe las energías sexuales, y entonces la resultante es un hombre o una mujer sin las necesidades sexuales de uno u otro. Es decir, es perfecto en su perfecta soledad sin deseos. Está más allá del hombre. Es el superhombre.
Algún día, acuérdese usted, será pronto, los psicólogos harán encuestas para averiguar lo que piensan los hombres antes de dormirse. Sería interesante saberlo, pues ello permitiría establecer cuál es la tendencia psíquicamente humana desviada de su camino por el régimen de esclavitud a que están sometidos los hombres.
—Para ser algo… hay que saber en qué consiste ese algo. A mí no me interesa. Desmuéstreme que es capaz de ser algo y entonces conversaremos…
Diga siempre lo que piense; no por mi seguridad, sino para su tranquilidad. No se olvide de esto. Si a usted le ocurre una monstruosidad, no la oculte; porque si no la comunica, la monstruosidad lo trabajará intermitentemente, de tal forma que va a llegar un momento en que no podrá dominar el impulso de cometerla.
Si nuestros comunistas tuvieran un poco de inteligencia, lo hubieran hecho…, pero ni aun algo malo es posible esperar de ellos. Se la pasan escribiendo proclamas con una sintaxis ridícula y una ortografía pésima. De los socialistas no hablemos. Muchos de ellos son pequeños propietarios. Fueron socialistas cuando vinieron desnudos casi de Europa al país, y por sentimentalismo continúan siéndolo, cuando explotan a otros desgraciados que llegan más desnudos que ellos.
una revolución sin condenados a muerte es como un guiso sin salsa. Hay que ejecutar a los que son peligrosos y a los que no lo son también. Precisamente la ejecución de estos últimos es la que más terror inspira. En los tiempos de revolución hay individuos que habiendo sido conservadores se convierten instantáneamente en revolucionarios. El caso es continuar en el poder para ellos.
La pólvora sola arde en el aire; encerrada en un recipiente, forma lo que se llama una bomba.
Usted sabrá que en el organismo humano existen bacterias que no resisten una temperatura de cuarenta grados. Estas bacterias provocan enfermedades. Entonces el sistema es provocar artificialmente en el organismo otra enfermedad que al suscitar la fiebre de cuarenta grados extermina los microorganismos realmente nocivos.
—Dentro del régimen capitalista, el militarismo es una institución a su servicio. Ningún sistema de gobierno capitalista puede resolver los problemas económicos que cada año aumentan de gravedad. El capitalismo de estos países es tan ingenuo que cree poder hacerlo… pero fracasará. Ha fracasado con la democracia; ahora tiene que fracasar con la dictadura. Es lo mismo que pretender curar la sífilis con inyecciones de agua destilada.
criminal sería negarse a ayudar a los militares a que opriman al pueblo y le despierten por catálisis la conciencia revolucionaria. Más útil es un generalito déspota y loco, que un revolucionario sentimental y bien intencionado.
en los tiempos de inquietud las autoridades de los gobiernos capitalistas, para justificar las iniquidades que cometen en nombre del Capital, persiguen a todos los elementos de oposición, tachándolos de comunistas y perturbadores.
Todo idealista sincero, que sistemáticamente se ve obligado a representar una comedia que contradice sus sentimientos, se convierte en un eficientísimo elemento revolucionario ocultando sus sentimientos. El sujeto acumulará en su psiquis una fuerza de odio tan enconada, que el día de la revolución la explosión será formidable. En síntesis, el individuo debe convertirse en un maquiavelo organizador.
—Tengo confianza en todo. Pero procedo como si no tuviera confianza en nada.
nuestro ejército, examinado con un criterio técnico, no sirve absolutamente para nada.
—¿Cuántas verdades tiene cada hombre? Hay una verdad de su padecimiento, otra de su deseo, otra de sus ideas.
Todo es cierto en la vida. Pero ¿en dónde se encuentra la verdad que pide a gritos el cuerpo de uno?
“Una no tiene la culpa de pensar ciertas cosas”
—Nom de Dieu, va t'en faire enculer…
—La vitta e denaro, strunsso.
Oi Marì , oi Marì / quanto suonno aggio perso pe' tte / Famm' addurmì una notte abbracciato cu' tte
A veces he pensado que debía odiarme profundamente, y que sólo se quedaba a mi lado para martirizarme.
El odio en él estaría mezclado por la estima que se siente hacia las personas a las que se hace sufrir injustamente…
llegó un momento en que perdió la confianza en su fuerza de voluntad, y entonces todas las insolencias que me hacía eran para ver si conseguía perderme y así no perderse; pero si ése era su fin, ya ves, lo ha conseguido.
¿Por qué la vida trataba así a los pobres seres humanos? ¿Por qué los rompía en pedazos?
Y sin embargo, pienso que si te he hecho sufrir era porque te quería. Mas si te quería, era porque sentía necesidad de humillarte. Cuando te atormentaba, el remordimiento me acercaba a vos…
—¿Y qué harías si me encontraras por la calle con otro?—¿Qué haría?... Preguntarte si eras feliz.
A vos te quiero contra mi voluntad. Decime si no es algo terrible esto.
“Soy un civilizado. No puedo creer en el coraje. Creo en la traición”
lo que hacía temible a un hombre era la memoria de las ofensas y la paciencia en aguardar la revancha.
Por principio, acepto únicamente el asesinato que reporta utilidad social…
—¡Odio! ¿Y por qué? No. Al contrario… le estoy agradecido de que me haya dado oportunidad de presentarme ante él como un hombre cuyo temple está por encima de las pequeñas reacciones humanas.
—Todo es inútil. Si se hiciera un agujero que pudiera llegar al otro lado de la tierra, allí también se encontrarían sufrimientos.
Comprenderás que la vida ha perfeccionado la angustia, como un fabricante perfecciona su motor a explosión…
Me pregunto, tristemente: ¿estoy en un planeta que me corresponde, o he venido a la tierra por equivocación? Porque sería gracioso que uno se equivocara de planeta.
—¿Es posible que se tema tanto a la muerte? ¿Qué la muerte preocupe tanto a los hombres, si es su descanso?
—No te digo que me quieras. No. El querer y el no querer no se mandan. ¡Pobres nuestros corazones, si es así!
No estoy loco, pero estoy angustiado que es lo mismo.
El que le hace daño a los demás, en realidad fabrica monstruos que tarde o temprano lo devorarán a él.
Los teólogos todavía no se han puesto de acuerdo en lo que consiste el “pecado que no se puede nombrar”. Sólo el alma es capaz, con su extraordinaria sensibilidad, de clasificarlo… Pero no puede nombrarlo.
“¿Por qué, viviendo, realizamos tantos actos inútiles, cobardes, o monstruosos?”
La revé en una casa de inquilinato, desventrada y gorda, leyendo entre flato y flato alguna novela que le ha prestado la carbonera de la esquina. Holgazana como siempre, si antes era abandonada ahora descuida por completo su higiene personal, emporcando con sus menstruaciones sábanas que nunca se resuelve a lavar.
Los jóvenes, en cambio: [..] no se habitúan a las cosas y al modo que están dispuestas. Quieren romper los moldes de vida, viven angustiados, como si fuera ayer el día en que los echaron del Paraíso.
Sin una tierra nueva, que no hayan infestado los viejos, esta humanidad joven que se está formando no podrá vivir.
si Dios no existe, hay que guardar el secreto.
la creencia de que soy extraordinariamente hermoso ha modificado mi vida substancialmente.
porque ha hecho que yo me coloque frente a los demás en la actitud de un comediante.
Siempre estoy en comediante. Indiferentemente de los sucesos que me ocurren.
un día tuve la ocurrencia de enamorarme. Por cínico que sea, aquí está el error de la gente en creer que un cínico no puede enamorarse; yo me enamoré. Me enamoré en serio de una chiquilla.
Posiblemente yo la odiara por el poder que ella ejercía sobre mí.
cuando analicé lo que significaba esa indiferencia respecto a su pecado…, recién entonces empecé a odiarla.
Usted ha hecho lo que hacen todas las almas vulgares. Queriéndola mucho, empezó a odiarla.
Entregarse a. las mujeres no se puede. Por ese lado, el problema no se resuelve.
Hay gente que sufre cuando descubre posibilidades de éxito en sus prójimos. Hay otros tan envidiosos, que a uno no le perdonan ni que sueñe disparates.
qué profunda es la perversidad humana? Aborrece hasta las quimeras que lo distraen a un desdichado. ¿Qué pasaría si esos sueños se realizaran? No sé. Posiblemente, de poder matarlo a uno, lo matarían.