Tal vez el título genérico de Cuentos perversos no sea el más adecuado para definir la colección de historias más o menos breves (algunas brevísimas) que se agrupan en este libro. Lo decimos así porque muchas de ellas no están protagonizadas por gente especialmente perversa (entendida la perversidad como maldad suprema) sino, sobre todo, por criaturas solitarias, desconcertadas, atrapadas en la ratonera de la vida, que buscan la salida del laberinto por el que vagan desde hace años tratando de encontrar una salida que les conduzca a dimensiones más amables.
Podríamos decir, pues, que la «perversidad» de este libro, más que en sus personajes, está en las circunstancias canallas que en mayor o menor medida condicionan y definen sus vidas. Tanto es así que el autor considera que mientras esas circunstancias permanezcan y sobrevivan sus víctimas, no puede ni debe escribir sobre otros temas ni desde otras perspectivas más amables; hacer lo contrario le parecería una frivolidad. Reconozcamos de una vez por todas que vivimos tiempos duros, en los que el escritor y sus criaturas, para conservar su dosis de sensatez, no tienen más remedio que refugiarse en la locura.
No nos preocupamos tanto, de todos modos, por el título de este libro. Al fin y al cabo, no es el nombre el que hace las cosas. Nos lo dijo de otro modo Shakespeare hace ya muchos años: «¿Qué hay en un nombre? Lo que llamamos rosa olería tan dulcemente con cualquier otro nombre».
Con este nuevo libro, Javier Tomeo -un autor que la crítica europea ha situado en el territorio de Goya y Buñuel, lonesco y Kafka- demuestra que su personalísimo talento narrativo se ejerce con igual maestría en los cuentos que en sus novelas.
Javier Tomeo estudió derecho y criminología en la Universidad de Barcelona. En los años cincuenta escribió literatura popular (novelas del oeste, de terror, etc..) bajo el pseudónimo «Frantz Keller» para la Editorial Bruguera. En 1963 editó, junto a Juan María Estadella, La brujería y la superstición en Cataluña. Pero no fue hasta unos años después, en el 1967, cuando se publicó su primera novela "seria". Su novela 'El Unicornio', aparecida en 1971, le hizo ganar el premio de novela corta Ciudad de Barbastro. En esa década aparecieron algunos de sus títulos más significativos como ahora "El castillo de la carta cifrada".
En la década de los ochenta se confirmó como uno de los mejores y más personales narradores españoles contemporáneos. En la producción de esos años destaca 'Diálogo en re mayor' y 'Amado monstruo', acaso sus obras más exitosas.
Su universo literario creció en los noventa con la publicación de numerosos libros: El gallitigre (1990), El crimen del cine Oriente (1995), Los misterios de la ópera (1997), Napoleón VII (1999) o Cuentos perversos (2002), entre otros.
En los últimos meses de su vida tuvo múltiples complicaciones de su diabetes y falleció a los 80 años por una grave infección en el Hospital Sagrado Corazón de Barcelona.
El 26 de junio de 2013 se celebró en Barcelona un funeral laico. El 27 de junio fue enterrado en el cementerio de Quicena.
Los cuentos no me parecieron perversos sino que tuvieron elementos de magia/ fantasía y por eso diría que el perverso está situado en ese trastorno de la realidad.
Enfin mis historias favoritas eran "El sargento Gutiérrez" "El Televicidio" "La cantante" "La ruleta rusa" "La giganta" "El coleccionista de gallinas" (el cuento más lógico de esta colección diría YO) "El caballo de Santiago" (re inteligente) "Las nietecitas preguntonas " "Macario el bicefalo" "Insomnio" (😱🩸) "Escarabajos, gusanos y petirrojos"
Este conjunto simpar de relatos hace honor al título del libro y nos muestra una relación de personajes a lo cual más "perverso". Sin embargo su perversidad no radica siempre en realizar actos de inmensa crueldad, si no que también aparecen personajes con una necesidad imperiosa de molestar al resto del universo, mientras que otros simplemente se quejan de su soledad en silencio. La mayoría de los relatos son muy cortos (creo que el relato más largo son cinco páginas) y constituyen un cajón de sastre donde todo vale: hay relatos impactantes, otros curiosos, algunos surrealistas y otro de una lógica aplastante, pero ninguno te dejará indiferente.
El primer cuento de este recopilatorio es una obra maestra a la que seguramente voy a regresar de vez en cuando. El resto de los cuentos son en realidad poco interesantes.