Este es un libro entretenido, de esos que te piden ir pasando páginas a ver que pasa, contado con una estructura ágil, en resumen, no se hace bola a pesar de la longitud y por eso lo de las tres generosas estrellas. Pero...
No acierto a decir en que momento el libro se me ha ido desinflando en las manos a medida que iba pasando páginas y se iba dejando credibilidad por el camino. Antes de escribir estas líneas he leído opiniones muy buenas de El cielo de tus día de gente cuyo criterio me merece mucho respeto, pero como para gustos están los colores, esta vez discrepo de plano.
Para empezar, no se muy bien lo que he leído, una novela negra que parte de un crimen no resuelto, con una trama compleja que la ampara y con la ya inevitable historia de amor de fondo, o una historia de amor pasional que se va tejiendo sobre la resolución de un caso. Ya, ya, imagino que habrá quien piense que eso da igual, pero lo reseño porque hay veces que en los libros de un género se pisan demasiados lugares comunes y para evitar pisar el charco de lo reiterativo, algunas situaciones al extremo que y terminan fagotizando lo importante o, como mínimo, sumando muchas páginas innecesarias.
Llamadme tiquismiquis pero una de las cosas en las que me parece que un libro marca la diferencia es en la capacidad de, en este caso, la autora de hacer coherente el perfil personal de un personaje con los sucesos que experimenta en la historia. En este caso, Greta Alonso está muy lejos de conseguirlo con Natalia, la inspectora protagonista. Esta percepción motiva que, al meno a mí, me chirríe la historia de amor y, en general, las cosas que le ocurren a Natalia en el aspecto sentimental.
Pero si obvio el malquerer, y sitúo en foco en el suspense, llega un punto en el que es predecible la resolución del caso inicial, cosas de no medir con las notitas anónimas, mientras que la trama de fondo resulta inverosímil y excesiva, detalles superfluos que se intercalan con saltos difíciles de asumir. Justificaría por qué pienso así, pero lo dejo aquí porque si saco el bisturí corro el riesgo de hablar de más.
Para que no me salga excesivamente "hater" mi opinión, que hoy es el día de Extremadura, al margen de todo lo expuesto, he de reconocer que no me ha resultado aburrido y que me lo he bebido en un plis plas. Algo es algo. Quizás, solo quizás, hoy ando cruzado por el final de cuatro días de desconexión en tierras lusas y resulta que el libro es un joya. Tampoco es que yo sea de fiar.
Y voy a por otro que el otoño se aproxima.