Hace días que terminé de leerlo, pero siempr me gusta dejar reposar mis lecturas antes de emitir una opinión sobre ellas. Confieso que hacía tiempo que no leía a Mar, y no por falta de ganas precisamente, sino por falta de un tiempo que se me sigue resistiendo, qué se le va a hacer...
Cuando me enteré de que publicaba este libro, me dije: ¡aquí tengo la oportunidad de retomar sus libros! Y, con el corazón en la mano os digo que no me arrepiento, en absoluto.
Desde la última vez, la pluma de Mar ha evolucionado muchísimo y para bien. Compañera, qué grata sorpresa meterme de lleno en la historia de Yolanda y Henry. Ella tan impulsiva, él tan comedido... aparentemente, claro. Así, sin que me diera cuenta, me he encontrado frente a una tumba del siglo XVIII con un montón de secretos que, a la par que se van desvelando, van dejando tras de sí otra preciosa historia de amor, la del "otro" Henry, que me ha abierto las carnes, así de sencillo.
Si a todo esto le unimos una subtrama romántica entrañable, como es la de Sarah y Robert, y esa dosis justa de suspense que te hace cavilar lo suyo, tenemos un cóctel perfecto para disfrutar de una historia que parece fácil, pero que no lo es tanto.
Gracias, Mar, por obsequiarnos con esta novela. Has conseguido lo que hacía tiempo que no me pasaba y que necesitaba mucho: evadirme, viajar con la mente, en esta ocasión a tierras escocesas.