Cuando vemos a una persona muerta sentimos que ya no está ahí, pero aquello que le daba vida hasta el segundo anterior, ¿Dónde está? Si, como aprendimos, la energía no se crea ni se destruye, sino que se transforma, ¿Qué pasa en la muerte con esa energía que daba vida al cuerpo? ¿En qué se transforma? La creencia hasta ahora de la medicina es que la conciencia es un producto del cerebro y, por tanto, desaparece al desaparecer sus funciones. Pero surgen algunas ¿nuestra conciencia está en nuestro cerebro? ¿Somos un cuerpo o tenemos un cuerpo? ¿Qué pasa con las experiencias cercanas a la muerte (ECM) que algunas personas tienen en los momentos en que su cerebro está sin oxígeno? Las ECM desmontan el conocimiento médico sobre el cerebro y la muerte. De hecho, el concepto científico de la muerte aceptado por la medicina y la biología es incompleto y debe ser revisado a la luz de las nuevas investigaciones. En esta edición revisada y actualizada, las autoras cuestionan esa visión tradicional de la muerte a la luz de los últimos descubrimientos científicos en el campo de la medicina y la física cuántica, y a su vez abordan el tema de la trascendencia, para crear un marco de reflexión que nos ayude a colocar la muerte en su lugar y abrir nuestra vida a nuevos horizontes. Porque si cambiamos nuestra visión sobre la muerte, cambiaremos nuestra manera de vivir.
Vi el libro de casualidad, en una de esas tiendas de segunda mano en las que no puedo evitar entrar de vez en cuando. No había escuchado el nombre de ninguna de sus autoras nunca, ni sabía si iba a ser un libro científico, reflexivo o filosófico, así que, así, sin saber mucho más que iba a hablar de la muerte, decidí comprarlo.
Empezó muy bien. Diría que excesivamente bien para un libro que tiene mariposas y capullos en la portada y que se llama “¿Existe la muerte? Ciencia, vida y trascendencia”. Muchas referencias a estudios y libros sobre la muerte y sobre las ECM (experiencias cercanas a la muerte). Bastante científico y con reflexiones bastante interesantes y no muy alejadas de la ciencia. Sin embargo, ya me lo veía venir, a partir de la página 40, las autoras decidieron que los estudios y la bibliografía había terminado y que era hora de dar rienda suelta a su imaginación. Desde oraciones y guías de meditación “para estar más en el presente” hasta la rotunda afirmación de que esta es una de las muchas vidas que vivimos, pasando, por supuesto, por la glándula pineal, órgano que conecta, como todos sabemos, el alma con el cuerpo.
No diría que no me ha gustado, porque es verdad que he disfrutado mucho la lectura de este libro y me ha hecho ver puntos de vista en los que nunca había pensado. Sin embargo, no ha sido lo que andaba buscando e igual ese ha sido problema mío, el de leer un libro con ciertas expectativas. Como en todo, las malditas expectativas pueden nublar las cosas un poco, ¿verdad? Además, que a partir de la mitad del libro se vuelve bastante repetitivo. En resumen, un libro interesante, con un inicio muy fuerte y prometedor que a medida que avanza tira más hacia el típico libro pseudocientífico de autoayuda. Aún así he decidido darle 3 estrellas porque tiene una bibliografía muy interesante y porque, quieras que no, algo te aporta y si uno lo permite, puede hasta hacerte reflexionar. Si alguien lo quiere y le interesa se lo dejo, aunque tampoco es un libro que recomendaría especialmente, a no ser que uno tenga especial interés en estos temas y quiera ver lo que tienen que decir Anji Carmelo y Luján Comas sobre la muerte, la no muerte y la reencarnación.