Este es un libro extraordinario. Altamente recomendado para los que pasamos por el Huracán María y también para los que no lo pasaron. Recoge las angustias, incertidumbre, ansiedad por la que todos pasamos de una forma u otra. Mi parte favorita fue la que narra sobre el día que levantaron la Ley Seca... todos celebramos pues era una forma de retomar de cierta forma la "normalidad". Normalidad sin luz, sin semáforos, sin trabajo, sin o con muy poca señal de celular/wi-fi, sin o con muy poca agua corriente y a veces sucia y siempre fría. Lo que me encanta es como la autora no tapa la realidad, la cuenta cruda y tal cual es, pero también destaca esos momentos de solidaridad, donde se compartía la comida, el café, lo mucho o lo poco. El relato del celador de la AEE que cuenta que la gente los alimentaba todo el día y al final, cuando le restablecieron el servicio eléctrico, una señora le puso en la mano un fajo de billetes, que por supuesto, él rechazó. El relato de la señora que le cuenta a la escritora que su esposo la agarró por el cuello y por poco la mata, y después lo negó... tantos relatos tristes, pero también muchos llenos de esperanza, como los esfuerzos de la comunidad de escritores y artistas por llevarles lectura, entretenimiento a las comunidades, que más que comida y agua, pedían libros de lectura, libros de pintar, lápices y papeles para entretener a niños y adultos...