Hace tiempo que Brendan dejó de sentirse el protagonista de su propia vida. Cree que solo existe para hacer compañía a su madre ahora que su hermano se ha marchado de casa, para escuchar a Alice y para asegurarse de que Ryan atiende en clase. Muchas veces ha llegado a pensar que ellos se las arreglarían sin él.
Siente que el vacío en su interior será eterno y que cada día se hace todo más cuesta arriba. Lo que está a punto de descubrir es que no está solo y que alguien o algo es capaz de leerle los pensamientos y seguirle a cada paso que da...
...y ese alguien está a punto de abrir este libro.
"A mí me importa Brendan", era lo que pensaba una y otra vez mientras leía esta historia.
No recuerdo cuando fue la última vez que me senté a leer un libro y no me levanté hasta terminarlo. Bueno, sí, ha sido ahora, con este.
Es un libro que llevaba mucho tiempo en mi estantería y que, erróneamente, prejuzgué por el simple hecho de que su protagonista fuera un adolescente. Hace mucho que las historias con gente de instituto hacen que en mi cabeza se repita una y otra vez la frase "ya aprenderás..." o "con el tiempo verás la tontería que es" o por el estilo, sumadas a poner los ojos en blanco por leer algo que yo ya había leído, superado y como yo cualquiera que hubiera tenido esa edad. Con "A nadie le importa Brendan" no ha sido así en absoluto. Sus miedos e inquietudes los puede tener una persona en cada etapa de su vida, enfrentarlos o no hacerlo. Así que poco importa la edad a la que leas este libro y tus vivencias, lo que nos enseña Brendan (o más bien, Lidia, su creadora) es una lección que siempre deberíamos tener presente, para nosotros o para la gente de nuestro alrededor.
Los diferentes tipos de relaciones se tratan durante todo el libro de una forma muy realista a la par que entrañable, tanto en los momentos malos como en los buenos, porque nos recuerda que la gente que importa terminará estando.
No voy a revelar nada de la historia, más allá de decir que es un MUST de lectura para aprender a caminar por la vida.
Por último, añadir que la autora hace magia con sus palabras y lleva al lector a estar tan dentro de la historia que... No, mejor no digo más, porque creo que es algo que cada lector debe descubrir en su momento, pero por Dios, no os quedéis con la duda de saber a qué me refiero.
Me lo he leído de una sentada. ¡Qué lectura tan bonita! No sabía cuánto necesitaba un libro así. Es tierno, emotivo y muy realista. He llorado varias veces, he de confesar.
A parte de lo bonita (y a veces dura por lo realista) que es la historia, cabe destacar la forma. La idea de romper la cuarta pared es muy buena y nunca parece fuera de lugar. Además lo de la playlist es un puntazo y le queda genial.
5/5 Una lectura maravilloso, lo recomiendo a todo el mundo y sé con seguridad que volveré a este libro cuando me sienta triste o sola.
2.5 en realidad Llegué a este libro por casualidad y ha sido una lectura ligera con la que he disfrutado mucho. Lo que más me ha gustado ha sido su original forma de narrar que no había visto en ningún otro libro, aunque me hubiera gustado algo más de profundización en ella. Sin embargo, me ha costado un poco conectar con el estilo, así como los personajes que si bien entrañables, me resultaban demasiado planos en muchas ocasiones. Aun así, no creo que eso sea lo importante de esta historia, sino el importante y esperanzador mensaje que transmite a la par que te hace pasar un buen rato. Quizás si no se intentaran tratar tantos temas a la vez resultaría un poco más fácil conectar con la trama que puede pecar de ambiciosa y superficial en ocasiones. El romance ha sido otra de las razones por las que me ha conquistado el libro, ya que tenía muchas ganas de ver el desarrollo de esa pareja a la que shippeaba desde su primera aparición. Y la ambientación también la disfruté mucho, pues me pareció muy fácil y me resultó sencillo verme reflejada en las rutinas de Brendan, aunque eche en falta algunas referencias más para que se produjera de forma completa. En resumen, una historia necesaria a la par que sencilla y ligera, perfecta para entretener una tarde aburrida.
Creí, en un inicio, que me iba a costar empatizar con el protagonista o, en su defecto, con la historia por la ambientación en el instituto y demás... nada más lejos de la verdad. Mis recelos quedaron a un lado al conocer a Brendan. No pensé que llegaría a comprender tan bien al personaje, a sentir simpatía por él con su dialogo interno. Temía que pudiese resultarme pesado o demasiado autocompasivo pero todo lo contrario, me pude poner en sus zapatos sin victimismos de por medio. Lo que siente y como lo enfrenta me parece realista, un buen trabajo por parte de la autora que ha sabido volver verosímil a Brendan. Lidia tiene una pluma limpia, ligera, pero que sabe donde apretar el botón de la emoción. Personalmente, he disfrutado mucho con la lectura y he devorado el libro en poco tiempo. Además me ha sorprendido con las relaciones de los personajes, porque considero que ha jugado con los vínculos más estereotipados y les ha dado un pequeño giro para hacer más profunda la historia del entorno de Brendan. Trata temas como la adicción, la soledad, la ansiedad, el miedo a no encajar... como afecta todo esto a quien los sufre y a las personas de su entorno. Demuestra un gran trabajo de empatía el libro, en el que nos incluye al lector de una manera muy original, porque de verdad formamos parte de la historia. Brendan nos habla a nosotros.
No sé, en líneas generales me ha parecido muy original y entretenido sin ser a priori un libro que entrase dentro de mis gustos habituales. Fue buena idea innovar con él.
"A nadie le importa Brendan" es una novela que se lee en un santiamén. Es una lectura ligerita, con su salseo (preparad los pañuelos) y que engancha (¡y mucho!). Tiene unos personajes entrañables y a los que se les coge cariño muy fácil, sobre todo a dos de ellos. Además, tiene unas frases (y enseñanzas) preciosas, como esta de aquí:
"Yo, a veces, también me odio. He escuchado miles de veces que no puedes querer a alguien más si primero no estás conforme contigo mismo, pero creo que es una mentira muy grande; creo que a veces hace falta verse desde fuera y con los ojos de otra persona para darse cuenta de que no eres como tú piensas".
Otro aspecto que me ha gustado del libro es la originalidad de romper la narración de la historia y de que el narrador se dirija al lector; si bien me hubiese gustado saber más de ese "me estoy dirigiendo a ti, lector", ya que en ocasiones he sentido que quedaba en segundo plano. Es la primera vez que me encuentro algo así.
En definitiva, la historia de Brendan está llena de enseñanzas y de abrazos cálidos.
No me puedo creer que ya se haya terminado. Esta historia ha sido todo un viaje. Me he sentido muy identificada con Brendan, con sus pensamientos y emociones y siento que la autora los ha narrado con muchísimo respeto. Le he cogido cariño a todos los personajes. Son tan reales que sientes que en cualquier momento puedes encontrártelos caminando por la calle. He llorado, he reído, he vuelto a llorar y he celebrado cada avance de Brendan como si fuera el de un amigo mío. Me ha parecido súper original la forma que tiene Lidia de narrar y de seguir la problemática principal de la historia: es como si el lector fuera la persona con la que Brendan se desahoga. Y creo que ese es el motivo por el que he conectado tanto con él. Esta historia me ha hecho sentir muchísimo. No estoy preparada para decirle adiós a los personajes, pero me siento mucho más tranquila sabiendo que no es un adiós definitivo, sino que ellos van a seguir estando ahí, solucionando sus problemas incluso una vez llegas hasta el punto final de la historia. Va a mis favoritos del año sin ninguna duda.
Yendo a ciegas (porque soy poco de leer sinopsis), no sabía lo que me iba a esperar y he encontrado una historia que te ablanda el corazón, y con la que uno puede sentirse representado. En especial, me ha parecido muy auténtico el personaje de Brendan (tal vez porque me he visto muy identificada con él), y a cada pasito que daba era una victoria en pro de que lograse mejorar.
A través de Brendan he podido conocer a otros personajes que adornan esta historia, y a los que se les coge cariño conforme aparecen; la mamá de Brendan, su hermano James, Alice (su mejor amiga), al adorable Ryan y Kristine. (Perdón Landon, pero a ti te tengo que odiar). Ninguno se queda atrás, todos ponen su granito de arena y vemos un bonito arco en medio de un caos. Básicamente, lo que es la adolescencia.
Creo que el libro lanza un mensaje muy bueno y esperanzador, al leerlo uno se da cuenta de que a veces no siempre es lo que uno quiere, sino la capacidad de que otros te escuchen al hablar. Y me parece muy importante destacar que pese a que la intención sea buena, empujar a otros simplemente porque quieras una respuesta, no siempre es la opción.
Contado con mucho cariño, se nota que la idea al leerlo es sentir que uno mismo acompaña al protagonista durante cada momento, y me ha parecido entrañable el modo en el que uno termina queriendo saber mucho más de los personajes.
(Pido siguiente libro para saber la historia de Kristine, gracias)
PD: Mención especial a la autora, Lidia, quien me regaló el ejemplar y a quien quiero muchíisisisisimo.
Yo iba a escribir esta review por la mañana, con más calma y menos sentimientos en el cuerpo, pero después de la lloradita inevitable con el final, me he visto en la obligación de pasarme por aquí ahora mismito, a las 2:20 de la mañana de un 7 de enero cualquiera.
Qué puedo decir que no se haya dicho ya. Que es un libro escrito con un cariño inmenso y se nota, que me han encantado la manera de reflejar el caos (y la confusión, el miedo) adolescente, además de las relaciones entre los personajes, las reflexiones de Brendan, los pequeños retazos de la historia de cada personaje... Que los amo a todos, menos a Landon (porque vale que seas un adolescente, pero eres un capullo y se te ve a la lengua, chato), y que me he sentido muy acompañado por Brendan y su círculo durante muchas noches.
Y me da una pena terrible que se haya "acabado" su historia, aunque, al igual que yo he acompañado a Brendan, siento que él me acompañará a mí también durante mucho tiempo, porque me quedo con muchas cosas bonitas de esta lectura.
Me ha dejado el corazón blandísimo, como si fuera un flan. Me ha encantado ver los avances (y meteduras de pata, eso siempre) de Brendan, con quien, por supuesto, me he sentido muy, muy, MUY identificado. Eso ha hecho que empatice el doble, pero también que me quede con el mensaje tan esperanzador y cálido del libro: Que la comunicación es la clave, y que no pasa nada por hablar y por desahogarte, por apoyarte en quienes te rodean; lo harán encantados, no hay duda de ello, aunque muchas veces pensemos lo contrario. También me ha encantado su manera de percibir la vida, con sus cosas malas y buenas, y... Yo me voy a quedar mucho con eso, la verdad.
POR OTRO LADO, la manera de escribir de Lidia. Es liviana, es adictiva y cuando te quieres dar cuenta, ya te has leído más capítulos de los que pensabas, porque solo quieres saber más y más y más. Además, me encanta su manera de plantear la historia, y es que: ¿Podemos hablar de la interacción con el lector? Me parece de tener una cabeza GIGANTE, me ha resultado un método chulísimo para romper la cuarta pared e inmiscuir aún más al lector. Bra-vo. 👏🏻
Otra cosa que quiero destacar es la relación de Ryan y Brendan. Menuda ternura. MENUDA TERNURA. Les quiero muchísimo, ya está, necesitaba chillarlo por aquí también. Son mis hijos.
También quería hacer una mención especial al papel de los foros de rol: Menuda maravilla que esto haya aparecido, me parece espectacular. Me ha encantado, y como persona que escribe mediante ese medio, me ha parecido tremendísima fantasía. No me lo esperaba para nada.
En resumidas cuentas (porque hacer reseñas se me da fatal, no soy precisamente muy asiduo a ello, como podrá notarse): ME HA ENCANTADO. Lo releeré más pronto que tarde seguro para volver a disfrutar de la compañía de Brendan y de sus personitas más cercanas, porque es un circulo del que me gustaría saber más (cofcof segunda parte cofcof).
PD. No puedo estar más contento (y agradecido) del regalo (metafórico y literal) que ha sido esta historia. 🫂
This entire review has been hidden because of spoilers.