Cabe decir, primero que todo, que este NO es un libro de H.P. Lovecraft, sino más bien es una selección de cuentos que pertenecen a los mitos de Cthulhu, que fueron estudiados y luego publicados por el español Rafael Llopis. Pero siempre le atribuimos a la figura de Lovecraft la creación de estos mitos, que a grosso modo trata de criaturas llamadas Dioses Primordiales que supuestamente habitaron la tierra antes de la existencia del ser humano (por ejemplo, el mismo Cthulhu). Sí, puede que a Lovecraft se le haya ocurrido la creación de estos mitos. Pero también fueron sus amigos por correspondencia (R. Bloch, A. Derleth, etc.) quienes ayudaron a la difusión de esta galería de Dioses a través de otros cuentos, por supuesto, en la misma línea de la literatura fantástica del horror sobrenatural. Por lo tanto, en este libro se dan a conocer los relatos más representativos de este ciclo de horror cósmico.
Volviendo al libro en sí, éste recoge 21 relatos, divididos en tres partes: La primera parte acapara los textos precursores a la creación de los mitos. Estos relatos ayudaron a influenciar a Lovecraft para que creara los Dioses de su mitología, y se puede denotar en ellos algunos signos que el mismo Lovecraft utilizará como parte de sus cuentos. Por ejemplo, el uso de ciertos libros ficticios que al ser leídos provocan maldiciones. La segunda parte aborda los cuentos de los mitos de Cthulhu en su máximo auge, con algunos cuentos de Lovecraft y de otros autores que estaban al corriente del paradigma que se estaba creando junto con los mitos: el horror sobrenatural. Por último, la tercera parte, que son los relatos póstumos de los mitos de Cthulhu, que fueron escritos después de la muerte de Lovecraft (1936) y que constituyen su mejor legado.
Podría estar escribiendo hartas cosas acerca de estos mitos (de hecho, mi tesis consistirá en cómo Lovecraft utilizaba la fobia como eje central de sus cuentos), pero quiero que ustedes mismos descubran todos los pormenores y todas las circunstancias con las que los cuentos de Lovecraft y los otros autores fueron abordadas por Rafael Llopis. Sin ir más lejos, hay un estudio de Llopis titulado "Los mitos de Cthulhu" que explica en mayor medida, la génesis de estos mitos, su localización histórico-cultural y sus principales personajes y escritores. Obviamente, al ser "su" selección, Llopis incluyó este estudio a modo de Introducción a los relatos de los Mitos de Cthulhu.
Con los cuentos de la primera parte, "Los precursores", Llopis entrega los cuentos que ayudaron a la estructuración de los mitos, con cuentos que influenciarían a la escritura de Lovecraft, con elementos que serán explorados en mayor medida por el escritor de Providence, Nueva Inglaterra. "Días de ocio en el país del Yann" (Lord Dunsany) no es un cuento de terror en sí, pero la descripción de mundos oníricos y la utilización de nombres extraños serán re-utilizados por Lovecraft. Por lo tanto, la influencia de Dunsany en Lovecraft será muy notoria (por lo menos, en sus primeros relatos). "Un habitante de Carcosa" (Ambrose Bierce) nos hace recordar más a la fábula "Silencio" de Edgar Allan Poe, obra que en menos de cinco hojas nos hace despertar sensaciones de horror nunca antes abordadas por un escritor. De "El signo amarillo" (Robert W. Chambers), Lovecraft rescata la idea de los libros malditos que destruyen al lector que osa leerlos. "El rey en amarillo" sería el padre del "Necronomicon", "De vermis Mysteriis" y otros libros más (por supuesto, todos ficticios. Así que no los busquen). De "Vinum Sabbati" (Arthur Machen) diría que es la influencia más latente de la consistencia de los Dioses de los Mitos de Cthulhu. Lo indecible, lo indescriptible, juega un papel relevante tanto en esta obra como en las obras que la sucederán. "El Wendigo" (Algernon Blackwood) es el prototipo ideal de los Dioses Primigenios, dioses que tienen características que escapan a nuestra realidad. Por último, "La maldición que cayó sobre Sarnath" de Lovecraft nos muestra una especie de resumen de los cinco relatos anteriores, con un Lovecraft joven en su manera de escribir, pero con las claras intenciones de despertar en los lectores horrores que van más allá de la comprensión humana.
La segunda parte, "Los mitos", nos presentan los diez cuentos más representativos de los "años dorados" de los Mitos de Cthulhu. Empezando con un Lovecraft ya más maduro en "El ceremonial", en donde ya empieza a depurar los elementos con los que se estructurarán los Mitos de Cthulhu. En "Los perros de Tíndalos" (Frank Belknap Long) se utilizan las ciencias ocultas para dar con el objetivo de traspasar esta realidad e ingresar a otras (peores). "La sombra sobre Innsmouth" y "En la noche de los tiempos" de Lovecraft ya fueron abordadas en otro review. Así que no tengo más que agregar en cuanto a estos cuentos. En cambio, en "La piedra negra" (Robert E. Howard) y en "Reliquia de un mundo olvidado" (Hazel Heald) se utilizan referencias al holandés Friedrich Wilhelm Von Junzt y su obra (maldita y ficticia) "Unaussprechlichen Kulten" (Cultos sin nombre) como impulsor de ritos malignos alrededor del mundo. En "Estirpe de la cripta" (Clark Ashton Smith) se da a entender que por más que nos parezca absurdo tener miedo a algo, siempre ese algo nos sobrepasa y termina por volvernos loco. "Las ratas del cementerio" (Henry Kuttner) no tiene nada que sea íntegramente de los Mitos de Cthulhu, pero lo que se rescata de este cuento es la manera en que se abordan situaciones que no tienen explicación. Terminando esta parte, "El vampiro estelar" (Robert Bloch) y "El morador de las tinieblas" (H.P. Lovecraft) son dos historias que van unidas y que poseen referencias tanto al panteón de Dioses de los Mitos de Cthulhu como la manera en que se nombran a los mismos autores (Robert Blake, por ejemplo, es el mismo Robert Bloch). Por lo tanto, "El morador de las tinieblas" viene a ser una réplica al cuento de Bloch.
La tercera parte, "Mitos póstumos", contiene cinco relatos escritos después de la muerte de Lovecraft. En ellos, ya se nota la decadencia de los Mitos de Cthulhu. Aunque esta parte comienza con "La hoya de las brujas" (H.P. Lovecraft y A. Derleth), se nota un cierto desgaste de cómo se aborda el horror sobrenatural, impulsado por los mitos. "El sello de R'lyeh" (August Derleth) continúa con lo sucedido en "La sombra sobre Innsmouth", pero se incluyen elementos que, a mi juicio, no aportan a los mitos. Por ejemplo, la inclusión de una mujer como "la serpiente del Paraíso". ¿Para qué esto?. "La sombra que huyó del chapitel" (Robert Bloch), subjetivamente hablando, viene a ser lo mejor de esta tercera parte, sólo por el hecho de que es una contrarreplica a "El morador de las tinieblas" y que toma al mismo Lovecraft como escritor que ficcionalizó los hechos ocurridos en su cuento. Más allá de eso, este cuento no funciona, debido a que sólo es una sombra de lo que fue en su tiempo, cuando Lovecraft estaba vivo. "La iglesia de High Street" (J. Ramsey Campbell) es un intento por levantar los Mitos de Cthulhu, pero emula mucho el estilo lovecraftiano de escritura, y a la larga molesta un poco. Sobretodo si hay varias décadas entre ambos escritores. El último relato, "Con la técnica de Lovecraft" (Juan Perucho), se relata una situación cotidiana, pero al estilo lovecraftiano. Más de ser una sátira, Perucho me hizo recordar a la escritura de Cortázar, pero no aporta nada al panteón de los Mitos de Cthulhu, salvo un dios nuevo (Thoulú), un nuevo árabe loco (Al-Buruyu) y un nuevo libro maldito (Els que vigilen), que vienen a ser más una parodia de los originales. A pesar de eso, me entretuvo mucho este cuento.
Los cuentos de los Mitos de Cthulhu nacieron de mano de Bierce, Blackwood y Machen, tuvieron su apogeo con Belknap Long, Ashton Smith y su máxima figura, H.P. Lovecraft, y tuvieron finalmente su época decadente con Bloch y Derleth. Por lo mucho, esta mitología de dioses que escapan a nuestros sentidos murieron junto con su gestor y tratar de revivirlos es una tarea bastante difícil. Sería como escribir los mitos de los dioses griegos, por dar un ejemplo. Recomiendo este libro a todos esos fanáticos de Cthulhu que sólo lo conocen a través de referencias vagas (dibujos o canciones), para que comprendan que siempre hay más de lo que conocemos en realidad (si es que lo conocemos verdaderamente).