Una de las autoras responsables de que me apasione la novela policiaca es Mari Jungstedt, y fue precisamente con esta saga con la que comencé mi aventura en las novelas nórdicas allá por 2003. Creo que he leído casi todos sus libros, y reencontrarme con Karin y Knutas en esta entrega ha sido una auténtica alegría.
Los personajes han evolucionado mucho a lo largo de la saga; algunos han crecido y otros permanecen atrapados en su propia realidad. Si sois de los que disfrutan conociendo todos los detalles de la vida personal de los protagonistas, os recomiendo empezar desde el principio. Sin embargo, si eso no es imprescindible para vosotros, cada libro puede leerse de forma independiente, ya que presenta un nuevo caso por resolver.
Los capítulos son cortos, y siempre ocurre algo relevante en cada uno, lo que facilita que la lectura sea ágil y adictiva. Gotland, como siempre, se convierte en un personaje más de la trama. La manera en que la autora describe la isla la hace tan fascinante que he llegado a querer visitarla solo por cómo la retrata en sus libros.
En esta entrega, he notado un mayor enfoque en los capítulos dedicados a la vida personal de Knutas y Karin. Aunque me han parecido un poco más lentos, la investigación policial tiene suficiente miga y mantiene el interés.
Si os gustan las novelas policiacas nórdicas, dadle una oportunidad a esta saga. Realmente merece mucho la pena.