Una historia sugestiva e inteligente, entre el relato fantástico y la recreación histórica. La protagonista, especializada en Chéjov, viajará en sueños hasta la Rusia del genial escritor y vivirá junto a él una serie de experiencias surrealistas, a través de las cuales nos introduciremos en las mejores obras del ruso, y donde no faltarán situaciones hilarantes y buenas dosis de ironía, fruto del choque entre personajes tan alejados en el tiempo y en el espacio. A través de la novela, conoceremos anécdotas de Chéjov y esto puede ayudar al interés por la lectura de las obras del autor.
Clara Usón Vegas (born Barcelona, 1961) is a Spanish writer.
Her novel The Shy Assassin (El asesino tímido in Spanish) was awarded the 2018 Sor Juana Inés de la Cruz Prize, recognizing excellent literary works written in Spanish by female authors. She is also the winner of the 1998 Premio Feminino Lumen de Novela for her novel Noches de San Juan and the 2009 Premio Biblioteca Breve for Corazón de Napalm.
There is a very pleasant bookshop near the opera house in Madrid. They have a corner where one can have coffee or wine. It is there that I purchased this book, the cover with the photograph of a group of people around Anton Chekhov appealed me. The title too – the journey of the words.
It begins almost as a play, since it lists the characters. This list includes Countess Lucía Rodolfovna Almandozovna – a Spanish woman and the note that she was not there. At first, I thought that this Lucía had existed. After all Prokofiev’s first wife, Lina Ivanovna Prokofieva, was a Spanish lady (Carolina Codina). Usón’s work includes a photo Chekhov’s family with an enigmatic lady, indicating that it had been speculated whether this unidentified woman was the Spanish countess. But soon I realized that I had in my hands a novel built around the idea of Time-Traveling.
This fictional character, or a false countess, is a Spanish young woman who lives in Barcelona towards the end of the 20thCentury, who is writing her PhD on Chekhov and who emerges (we are not told how) back in the writer’s home, Melikhovo, in 1892. She is the narrator most of the time.
For a while I found this entertaining – contrasting the present as projected onto the past with what our narrator knows will happen later; including the inevitable temptation of wanting to change the future; exploring the associations between Chekhov’s life and his works etc.… The playful speculation had its initial appeal. But soon the whole set up seemed very contrived, the voices rang false and too similar to each other, and worst of all, I found this Lucía simply idiotic.
I had some difficulty finishing it. Better to read Chekhov.
“ «cuando me despierte, ¿qué excusa le voy a dar por haberme quedado dormida en su sofá?».”
Si contemplásemos el viaje como ese movimiento ascendente, donde entrañamos la posibilidad de unificar lo real con lo ideal, en contexto nos resulta el viaje en composición un territorio hostil y caótico, porque su exploración, su culminación, su realización siempre se figura a dos tiempos, en ese sentido se explora inabarcables caminos para llegarlo a ser más real, y uno de estos caminos es el sueño, un producto siempre alojado en lo más alto, pero que de real tampoco tiene nada. Si esta pequeña frase que da inicio a este párrafo estuviese al principio del texto en cuestión, la partida estuviera resuelta, pero no, es lo último escrito.
La experiencia del viaje viene a ser un acto heroico, pues en su travesía se posibilita la libertad, y más si es un sueño como el que tiene la protagonista de esta novela, Lucía Almandoz, una licenciada en filología que está elaborando una tesis sobre la narrativa de Antón Chejov. Esta joven barcelonesa, quien estaba pasando por una crisis personal, la cual atraviesa el embarazo, los riesgos del mismo, hasta el paso por el aborto, se ve trasportada en sueño al año 1890, hasta la Rusia del famoso escritor, cuando esta por un desmayo cae rendida en un mueble. La velocidad con que transporta a esos lugares fantásticos le crean una serie de experiencias surrealistas. Ya en la Rusia de Antón Chejov, recuerden es soñando que esta, irrumpe bajo el nombre de Lucía Rodolfovna Almandozovna, condesa de Burgos, quien sin ninguna invitación se apersona a la casa de los Chejov, con todas las pomposidades característicos de una condesa, solo con la única carta de haber estudiado con Misha, hermana de Anton Chejov, en la Academia de Arte de Moscú. De algún modo hasta risa da la forma como llega a la casa, pues entra como si en la casa de los Chejov la hubiese conocido, pero todos la desconocen. “Pero Lucía sí que estaba preocupada, su entrada en la casa de Antón Chéjov estaba resultando catastrófica.”
La entrada de la condesa Almandozovna en la vida de los Chejov se verá cargada de hilaridad e ironía, pues quien estaban el cuerpo de la condesa era la Lucia del 1987, todas las costumbres de la modernidad la llevó al pasado, cuando ellos pensaban ejecutar algo, ya Lucia Rodolfovna Almandozovna le tenía la respuesta, hasta el punto que la tuvieron como adivina o hechicera. En ocasiones hablando con Chejov, ella le hablaba de texto que aún no había escrito Chejov “Mientras se azoraba y se atragantaba y tosía confusa, agitando la mano en el aire como para ahuyentar los malos espíritus que la inducían a errar, Lucía cayó en la cuenta de que La dama del perrito era una narración de la última época de Chéjov, de 1899 o de 1900, y por tanto era comprensible que éste no la recordara: aún no la había escrito. —También me gustan mucho Campesinos y En el barranco —se apresuró a añadir—. ¿Tampoco las ha escrito?... ¿Seguro?... Querido Antón Pavlovich, me temo que me falla la memoria... ”. Pero aún más de los avances del tiempo de la condesa con los de los Chejov, que hasta llegó a cantar y recitar, poema de Rubén Darío, The Beatles, Espronceda, cantando a Yelow Submarine en la Rusia de finales de XIX.
Es una novela entretenida, que juega entre el humor y la diversión de sus personajes, donde la mezcla de dos tiempos crea en la novela escenarios que solo a través de los sueños hubiese logrado la protagonista del texto. Ciertamente, se trata de un escrito bien logrado, sin ningunas complejidades en su lectura
2.5 estrellas. La historia no me gustó tanto y me pareció hasta un poco irritante, principalmente porque no me agradó la protagonista, es exasperante. Sin embargo, es una lectura fácil, tiene varias frases que me gustaron, considero que la autora tiene buena prosa. Es una novela que se toma a sí misma con humor y, en lo personal, si me generó interés por las obras de Chéjov.
Sentí como si estuviera leyendo un fanfic (pero no de los chidos).
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2,5⭐️ Elegí este libro porque en la sinopsis nos dice que es de humor, pero no ha sido lo que esperaba. Tiene situaciones surrealistas un tanto cómicas, pero no es una historia que enganche.
La protagonista viaja en el tiempo hasta la Rusia del escritor Chéjov. A primera vista me parece una premisa interesante, pero la forma que elige la autora para hacerlo me parece un poco simple.
He leído "El viaje de las palabras" porque una compañera de un curso sobre literatura universal me lo prestó el pasado jueves y me comentó que le había parecido divertido. La verdad, no me ha gustado nada o, mejor dicho, casi nada.
La protagonista, Lucía Almandoz, filóloga, está escribiendo su tesis sobre Chéjov y tras un episodio personal doloroso y difícil se traslada en el tiempo -no sabemos cómo- a la residencia del escritor en Mélijovo, donde se hace pasar por una aristócrata española y convive con toda la familia del escritor durante una temporada. En esas semanas se dan situaciones absurdas e incluso ridículas y finalmente, Lucía Rodolfovna Almandozovna piensa que debería volver a la Barcelona de finales del siglo XX, que es a donde pertenece.
Clara Usón conoce bien la biografía de Chéjov y lo demuestra haciendo referencia detalles muy concretos de su residencia, su familia e incluso de su salud o sus amores; esos aspectos pueden ser hasta cierto punto interesantes para el lector. Pero la interacción de esa protagonista inmadura y un tanto sinsustancia con el escritor resulta forzada y está poco conseguida: sus conversaciones tan pronto pueden ser banales como, de repente, convertirse en disertaciones sobre teoría literaria en un tono que no corresponde en absoluto al del personaje. Del mismo modo, los pensamientos de Lucía pasan de la superficialidad más absoluta a la total trascendencia.
Hay algunos momentos divertidos en la novela (uno vinculado a los Beatles me ha parecido gracioso), pero otros son de vergüenza ajena. La idea del viaje en el tiempo puede ser útil, pero me suena a truco de redacción escolar, y creo que está muy poco y muy mal justificada.
He acabado la novela leyendo casi en diagonal, un poco por compromiso y otro poco porque no soy capaz de dejar libros a medias -he de aprender: hay muchas historias y el tiempo es finito-. No había leído nada de Clara Usón hasta ahora y no sé si el resto de sus obras son del mismo estilo; si es así, no sé si lo intentaré con otra de ellas.