Agnès Agboton emprende el hecho de contarse en este libro de memorias, siguiendo el ritual de la en primer lugar se dirige a su público (sus hijos), les muestra la utilidad de lo que les contará (parte de sus orígenes) e inicia su relato, el relato de su vida por donde lo hacen los griot, por la genealogía. ¿Quiénes son los agasuvi, los hijos del leopardo? ¿De dónde vienen? ¿Qué lugar y situación ocupan en la historia del pasado Dahomey? Estamos, en definitiva, en presencia de un acto hí el de contarse a través de contar. Su escritura parece querer reflejar las condiciones de la oralidad, de tal manera que todo tipo de géneros se dan cita en los cuentos para ejemplificar, los poemas para fijar, y hasta alguna que otra receta africana que devuelve a la narradora a sus ‘olores’ ancestrales. Y no sólo los géneros son heredados de la oralidad; también lo son las técnicas que desde dirigirse a sus hijos, como si de su auditorio se tratase, hasta la reproducción de onomatopeyas que aligeran las descripciones, pasando por la inserción de otros géneros, se diría que es una obra para ser “escuchada”. Esto que formaría parte relevante de la interlengua como elemento propio a una escritura poscolonial, quizás sea esa la clave de esta se sabe, ante todo, narradora y, en sus presentaciones orales, se sumerge en “el otro lado del mar de arena” del que nunca se ha arrancado. Inmaculada Díaz Narbona (de la Presentación)
No puedo dar un voto a esta obra, porque de hecho leí "Africa(na)s. Historias para el siglo XXI", una recopilación de historias o extractos escritos por escritoras africanas o afrodescendientes, que contiene una parte del libro "Más allás del mar de arena". Las once autoras vienen de diferentes países del continente, de Costa de Márfil a Ghana, de Guinea Equatorial a Mozambique, cubriedo en total diez países y tre idiomas de expresión. Son textos escritos a partir del 2000 y se aborda la condición femenina, con protagonistas mujeres. Los relatos que más me gustaron fueron los siguientes. "Matronas" de la puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro, inspirada a la lucha de una mujer afrodescendiente del siglo XVIII contra el dominio blanco. "A luta continua...en cualquier lugar", de la mozambiqueña Tania Safura Adam, que combina poesía y prosa y treinta años de su vida, ara contarnos el viaje, también emocional, entre Mozambique y España.
Interesante novela en que su autora, Agnès Agboton, en un libro enteramente dedicado a sus hijos (y escrito de forma directa usando la primera persona y "hablándoles" a ellos durante toda la novela) nos explica cómo fue su vida y los cambios que sufrió desde muy jovencita mientras desarrolla y trata temas tan interesantes como la inmigración, la integración en otra sociedad, la lucha entre mantener tus raíces y "adoptar" la cultura del lugar en el que vas y, en definitiva, esa sensación que tienen muchas personas migrantes de moverse entre dos mundos.
Aunque tiene algún momento que es posible que sobre (como las recetas) creo que en líneas generales es una novela corta que sirve para entender mejor a alguien que migra desde un lugar tan distinto como Benín a la Barcelona de finales de los setenta y que nos permite, además, conocer la cultura de un país que, por lo menos para mí, es un gran desconocido. Recomendable.
Gracias, Agnès por deleitarnos con tu historia. Ojalá todas las personas simplemente fuésemos de aquí y de allá, sin tener que estar divididos. Hay tanto por aprender... y desde occidente, tenemos una visión de ser "salvadores". Por menos "dar voz" y más "que esas voces tengan sus espacios para hablar ellxs mismxs". De nuevo, gracias.