Este libro me ha despertado sensaciones buenas, y otras no tan buenas... En primer lugar, no pensé que me fueran a gustar tantos poemas de este conjunto. Me compré este libro de poesía impulsado por la curiosidad que me provocaba leer una antología de autoras inglesas, y ha sido una muy buena decisión. El hecho de que escribieran sobre el amor, la naturaleza y, generalmente, sobre la vida cotidiana me inspiraba y me transportaba a esos lugares bucólicos y tranquilos, cosa que se acentuaba aún más gracias a los días de verano. Sí es verdad que algunas autoras me han gustado más que otras (Christina Rosetti, Charlotte Mew o George Eliot), ya que había algunas que se alargaban demasiado, para mi gusto (lo siento, Mary Shelley...). Pero, en general, las sensaciones de los poemas y sus autoras han sido muy buenas.
Las cosas que no me han gustado tanto ya no tienen que ver con las autoras, sino con los traductores que, aparte de no traducir los poemas de una manera más «fiel» (es decir, siguiendo la métrica y rima de los poemas, aunque eso supusiera más trabajo), han traducido poemas de una forma bastante libre, cosa que a veces me chirriaba bastante, sobre todo en cuanto al significado de algunos versos. Esta es la parte que menos me ha convencido de este libro, pero supongo que no es más que una simple opinión.