En una fiesta del trabajo, al aire libre y bajo el sol radiante de un domingo cualquiera, una joven se cruza con la esposa de su jefe; es una mujer que maceró despecho durante años y está lista para soltarlo como una bomba que explota a los pies de la protagonista. La bomba es un secreto, la doble vida que su padrastro mantuvo por años; una mentira que, revelada, lo desfigura y a ella la deja huérfana. En esta novela, Manuela Martínez consigue dibujar, con trazos seguros y desenfadados, el drama y la farsa de salir al mundo de los adultos, la desilusión espinosa de crecer, y consigue con destreza un verdadero retrato de familia, con su cuota de amargura y también de gracia. Con una voz melancólica, pero de una potencia explosiva, la narradora dice que esta es una historia en la que los villanos no son tan villanos y en la que los héroes también son imperfectos, una historia sobre todo ese daño que hacemos a veces sin darnos cuenta.
Una novela simple y de lectura rápida que habla sobre los duelos más dolorosos que nos tocan: los duelos con los vivos. Una hija que necesita un padre; un padre que no necesita a sus hijas; otro padre que solo sabe perderse de los hijos. Confieso que en algún momento lagrimeé.
Qué hermosa sorpresa este libro. Está escrito de una manera tan fresca que logra que entres en la intimidad de esa historia y quieras seguir leyendo más y más. Es sincero pero de una forma muy tierna y muy hermosa. Me gustó mucho.
Muy buena primera novela de una joven escritora. Me gusto, me atrapo, me quede con ganas de seguir leyéndola!! Esperaremos su próximo libro. Ojalá pronto
Me gustó la historia y cómo está contada. Me hizo acordar un poco a El nervio óptico por cómo se relaciona con el arte. Ella me cae bien y me sentí bastante identificada. “Entendí que las pinturas son diferentes capas de tiempo y que para mirarlas también se necesita eso, tiempo. Ahora cada vez que veo un cuadro te veo a vos pintando. (…) Siempre hay algo que descansa debajo de la superficie. Algo que no está si mirás apurada, pero que si te detenés, aparece. Puede ser mínimo, o enorme, pero una vez descubierto ya no lo podés dejar de ver”.
este libro fue una sorpresa espectacular. me encantó desde la primera página. es una narración muy tierna y adorable sobre una historia emocionante y hermosa. ojalá lo lean.
Me gusto muchísimo. El duelo y el universo de significaciones que se desaparece cuando esa persona ya no está, es un gran tema para escribir, y si bien es un tema bastante recurrente en la escritura, creo que Martínez lo hace excelente y de una manera original. Quiero leer más de ella!
Un libro fresco y sensible, que habla de duelos y de aceptación. La protagonista relata el camino y las experiencias que ha vivido incorporando el arte como camarada. La vida se le presenta como un portazo tras otro que le abre los ojos de golpe, real e innegablemente ante un sistema familiar que como cualquier otro lleva secretos, lealtades, errores y certezas. Me gusta lo contemporáneo y desinteresado de su narración, será interesante leer sus futuros libros.
Me resultó muy similar a "Estas muy callada hoy" de Ana Navajas.
Es una de esas lecturas rápidas que se concentran sobre todo en los sentires, en lo anecdótico. Una vez que se termina no entendés muy bien a qué apunta (o si, pero parece algo demasiado mundano o tranqui como para dedicarle un libro entero).
Me encantó encontrarme con el capítulo que se llama "el poema de las ciruelas" y repasar con la autora "Paterson". Leerlo, de hecho, me hizo confirmar que es mi peli favorita.
Un duelo. Un duelo profundo, lento de transitar, de ir al fondo para seguir adelante. Este libro nos lleva por un recorrido interno luego de que la protagonista se entera de un gran secreto de su padrastro, quien es la figura más importante en su vida. Una historia que nos lleva a acompañarla en su (de)construcción.