La hostil geografía australiana fue inspiradora y cómplice: millones de kilómetros cuadrados de terreno estéril; una isla gigante, atravesada por una carretera tan larga que parece infinita. El apocalipsis comienza. Nace otra prehistoria. Nuevas tribus bárbaras se disputan las sobras. Motociclistas sucios, vestidos de cuero, que adoran el brillante combustible como a un nuevo dios. El mundo de Mad Max no da respiro. Para sobrevivir, hay que enfrentar persecuciones en vehículos bestiales, luchas con armas medievales, acrobacias de gladiadores suicidas. Punks descontrolados y enmascarados implacables. Batallas a toda velocidad, donde se maneja esquivando flechas, se pelea haciendo equilibrio y se mata buscando el ángulo perfecto. Ruta al infierno te lleva a recorrer todos los secretos de la saga de George Miller: una modesta aventura que aceleró a fondo y generó secuelas, multiplicó imitadores a nivel mundial y provocó un estruendo más brutal que el impacto del metal oxidado, la explosión de un motor o el grito desgarrador de un guerrero solitario en el medio del desierto.
Un libro breve que se ubica en el justo centro: a los grandes fans de la saga les hará revivir viejas lecturas y pasajes y a los neófitos les despertará la curiosidad por ese wasteland imperecedero en donde nada puede nacer y sin embargo permanece habitado por miles de personajes y vehículos imposibles. Podemos percibir el amor infinito de Marcelo por el loco Max y me hermano en su gusto. No es un secreto que considero a ese personaje un superhéroe de la talla que busco, alguien de nuestro tiempo que vive en un futuro no tan distópico. Alguien que se quiebra, que enloquece, que no puede salvar a la chica y que además busca sacar ventaja para sí antes que rescatar a una comunidad en el final de todo. Y sin embargo se el héroe del día, siempre un poco más quebrado físicamente, pero renovado en espíritu. Ruta al infierno propone un breve viaje en 5 episodios: las cuatro películas y uno sobre los homenajes a Max en el cine, las series, los comics y los videojuegos. Tal vez a mi gusto personal se queda a medio camino y no ahonda con la profundidad que me gusta los mitos de los que se nutre y crea Max. Creo que un libro más largo que usase las películas para comenzar un derrotero más alejado de la ruta hubiese estado mejor. Pero por otro lado eso hubiese sido pensar en un libro a la carta y no en lo que Macelo quiso decir. Los mejores pasajes del libro ocurren en las descripciones míticas de la tercera y la cuarta película. Recomiendo la lectura con las películas cerca porque uno de los puntos más fuertes del libro es que genera ganas irrefrenables de verlas, no importa cuántas veces hayamos ya reproducido esas cintas o esos DVDs o Blue Rays. Creo que es una gran cosa que un libro se expanda más allá del imaginario de sus hojas y genere algo en sus lectores que los induzca a ver nuevamente algo bajo la perspectiva nueva de las palabras leídas. Bien, eso se lo debemos a Marcelo Acevedo que contagia fascinación y cariño por el loco Max.
Aunque tenga temor a reiterarme, repito como mantra: ¡que lindo que es leerlo a Marcelo! Hay algo en la forma que tiene de contar, de escribir y de conversar, que en él se hacen un solo hilo que se sigue con rapidez y presteza por una investigación generosa, siempre plagada de detalles. Ruta al infierno es varias cosas, además de un libro hecho con el cariño por el rugido del V8, el cine y el polvo del desierto. Entre las cosas que es, podría decir que le toca el rol de una pormenorización de datos de color sobre la producción de estas películas pre y post apocalípticas; pero, además, es una referencia al carácter artesanal de ciertos aspectos concretos en el quehacer de estas películas, a la vez que es una oda a la historia del séptimo arte. Es un análisis interesante que no se puede parar de leer y un libro al que regresaré, varias veces, seguramente, para seguir pescando todo lo que se desprende de ese big bang (como dice Marce) que fue Mad Max, la original, hace ya tantos años. Big bang que, estoy seguro, seguirá haciendo ecos en la ficción que construimos en un mundo que se acerca cada vez más hacia el del pobre Max. Muy recomendable y super disfrutable.