Hugo David Prado está en la cima. Yates, mansiones, bancos, una televisora, una red extensa de tiendas y cien empresas más conforman su riqueza, sin embargo su ambición no tiene límites. Por eso, cuando una pandemia global sacude al país, encuentra la manera de transformar la desgracia colectiva en la oportunidad para triplicar su fortuna.
Ante la instrucción presidencial de cerrar todos los negocios, HDP llamará a la desobediencia civil y bajo el lema «Grupo Alfa no cierra. El país no debería» mantendrá operando sus comercios, poniendo en riesgo la vida de sus 180 mil trabajadores, sin que nadie parezca tener el valor de detenerlo.
Excepto Valeria, jefa de personal de Hugo, quien intentará ponerle fin a sus planes adentrándose en el oscuro laberinto del Poder. Así, de pie en el centro de un congelador enorme, donde los muertos se amontonan hasta el techo como mercancía, descubrirá que ningún sacrificio es demasiado alto con tal de ganar dinero, el único valor vigente de nuestro tiempo.
Escritora: Dramaturga, Novelista, Ensayista, Periodista y Guionista.
Ha ganado cuatro veces el Premio Nacional de Dramaturgia de México. Dos veces el Premio Nacional de Periodismo. Un Ariel de la Academia de Cinematografía. Dos películas de su autoría han representado a México en los Oscares. Ha dado clases en la NYU, la Universidad de Yale y la Universidad de Claifornia at Berkeley.
En realidad no sabía que esperar de este libro, había leído antes a Berman como columnista y alguno de su guiones de teatro. En términos generales me gustó, me pareció muy bueno, actual, fácil de leer. Una ficción demasiado infectada de realidad y quizás por eso, es que me animo a recomendarlo.
Novela insulsa que solo se sostiene por la gravedad de lo que explica (supuestamente, muy realista). Los personajes son planos, y la narración parece escrita del tirón.
El principio del libro no me pareció malo, pero a mitad, de vuelve inverosímil. Aunque me hizo recordar lo bizarro que Mexico puede ser y algunos factores del primer año de la pandemia, no es suficiente contra lo poco convincente que se vuelve el libro al final.
Una novela tediosa, a veces con la única identidad de ser tan cuadrada, monótona y con escenas que dan “cringe”. Por momentos peca de usar algunos recursos tan intelectuales, que terminan fastidiando. En otras ocasiones, parece una larga queja semi-ficcionada. Eso sí, el final me agradó bastante.