Un día despiertas y te descubres trabajando en las oficinas de una multinacional holandesa. Miras a tu alrededor: el monitor, los objetos de tu escritorio, las caras de tus compañeros… Todo el mundo te trata como si te conociera, pero a ti todo te resulta extraño. Algo ha cambiado de forma imprevista. Tus planes de progreso en el entorno oficinista comienzan a craquelarse y surgen enormes preguntas sin respuesta. ¿Quiénes son estas personas que hablan un idioma infernal? ¿Qué demonios hago aquí? Sonríes y actúas con «normalidad», abres con disimulo un editor de texto en una esquina del monitor y la poesía comienza a surtir efecto.
«Prosperidad» es un poemario de reencuentro con una emocionalidad congelada. Es también una revisión del concepto de hogar y de patria de un trabajador español que acude a Países Bajos huyendo de la precariedad laboral.
Adrián logra en este precioso poemario hacer belleza de lo más mundano. Demuestra como de la alienación puede surgir la belleza y te anima a dar pasos hacia el futuro. He disfrutado mucho de la lectura y me ha ayudado a navegar estas semanas en las que mi propio trabajo me está alienando.
No se suele comentar mucho este tipo de cosas pero me gustaría mencionar lo Preciosa que es la portada y la edición de este poemario.
En 'Prosperidad' Peñalver ha logrado elaborar un discurso poético que es el grito mudo de toda una generación. Sus versos, tan personales, dotan de belleza incluso a lo más aséptico y carente de vida. Prosperidad es una ruptura con las expectativas y brutalidad de un sistema alienante, es, al fin y al cabo, apostar por uno mismo.
"Ultravioletas crecen entre los pixeles del campo, ultraamapolas brotan entre los dedos y el teclado, ultraviolencia disuelta en el café mientras hablamos"