Este libro explora las relaciones entre ética y estética en la ficción para niñxs haciendo foco en temas considerados como "difíciles" o "controversiales" según las consideraciones actuales sobre lo que sería apropiado para ellxs. Macarena García González examina críticamente la premisa de que la literatura infantil sirve para aprender de emociones cuestionando las epistemologías adultistas y las aprehensiones conservadoras que subyacen cuando los libros se usan para enseñar a sentir.
En ocho capítulos explora distintos temas –empatía, violencia, xenofobia, muerte, migración, género y pobreza, entre otros– en libros infantiles, animaciones cinematográficas y en los discursos y prácticas que aparecen desde distintas instituciones que modelan el consumo cultural de niñxs.
La pregunta que se teje a lo largo del volumen es cómo ciertos repertorios emocionales que se ofrecen y favorecen en la ficción infantil se entraman con inequidades y exclusiones de la sociedad contemporánea.
Enseñando a sentir, nos muestra aquello que como adultos tenemos miedo de abordar con niñxs por nuestros prejuicios de lo que es adecuado o no lo es para una determinada edad, es decir, caemos en la trampa del “edadismo”. ¿Será tan terrible acercarlos a la lectura mediante relatos sobre la muerte, la discriminación, los desaparecidos o la violencia intrafamiliar? En este texto, se nos abre un mundo de posibilidades en las cuales dejamos de observar a los libros como objetos que tienen una finalidad, y comenzamos a verlos como un medio que nos permite sentir y vincular la experiencia personal con lo que es narrado. La autora mediante datos teóricos y diversas prácticas en el aula, nos muestra cómo los niños son diferentes a los adultos, pero los adultos tenemos creencias erróneas sobre cómo son los niños o cómo estos reaccionarán frente a ciertas temáticas conflictivas. Es una excelente libro para quienes nos dedicamos a la mediación de lectura porque se analizan una diversidad de libros-álbum vinculados a distintos tópicos literarios que rompen con el esquema del final feliz para empatizar con otras emociones que en la sociedad se nos son constantemente censuradas.
Enseñando a sentir es un libro que piensa la literatura infantil desde un punto de vista alejado de lo que la tradición moral espera de los libros para niños. Aquí se interpelan los libros que pretenden enseñar sobre los sentimientos. O los que intentan acercar a los niños a temas más difíciles, como la muerte, la inmigración y las dictaduras. Analiza los temas supuestamente aptos para un libro álbum. Pero también los temas que la literatura infantil suele omitir, como la necropolítica. El pensamiento que engloba todo el libro es el que intenta responder una pregunta. Y ésta es por qué la literatura infantil se crea desde un lugar que ve a los niñxs como una masa uniforme que necesita solo de una cosa, felicidad, mientras que la literatura sin apellido, o sea la adulta, es consciente de la diversidad de personas y sus gustos. Este es un libro de cabecera para todos los que trabajan ligados a la literatura infantil y un libro indispensable para cualquier amante de la literatura en general.