Contratapa: "Si mirás fijo al sol, te podés quedar ciega" le dice una chica a otra en uno de los cuentos de esta colección. La frase viene de la infancia pero funciona como una advertencia para el mundo de los adultos, porque es probable que si lo miráramos de cerca, no lo resistiríamos. Parece un juego, pero no lo es, es algo muy serio lo que nos propone Inés Kreplak: que miremos el mundo que hemos construido, en el que las niñas se esconden en valijas, le rezan a dioses desconocidos, pelean a las piñas por ser otras, crecen con los puños y dientes apretados. ¿Es así que nos transformamos en mujeres feroces? ¿O hay espacio para otras transformaciones? Con un lenguaje muy afilado y una sensibilidad propia para crear esas lógicas infantiles, en Mirar al sol el mundo se somete a juicio y sale perdiendo. Esas niñas abren la pregunta sobre la supuesta fortaleza personal que cada experiencia dolorosa habría de ayudarnos a construir y, en cambio, optan por la fantasía como la forma más sana de habitar y poblar el desierto particular que todos llevamos dentro. Betina González
El libro arranca con “Mona” y me pareció un cuento muy intimo desde la perspectiva de una niña y un gran comienzo para la antología.
“Líbranos del mal” fue mi cuento favorito: una niña que cuenta su vínculo con su niñera… y otras cosas más.
“Lobo con piel de cordero” el título dice muchísimo de lo que no se dice en el cuento, eso me gustó mucho.
“La precisión de su furia” me generó mucha tristeza, la soledad y la mala suerte que hay en este cuento es tremendo.
“Si miras fijo al sol” el cuento que le da el título a la obra me impactó pero había cierta info que me hubiese gustado que esté más presente.
“El remanso” este no me gustó tanto.
“Ojos de jabalí” me generó una cierta ambigüedad, por un lado las imágenes son muy poderosas y por otro se resuelve el cuento de una manera que me quede extraña.
Lo compré en la feria del libro de San Clemente. Estoy buscando próximas lecturas para mi club de lectura. La verdad me gustó mucho, los primeros cuentos me parecieron muy tristes, probablemente porque las protagonistas eran niñas. Me gustó la manera en la que está organizada la antología porque al principio las narradoras son niñas y para el final del libro son mujeres. Son cuentos desde una mirada femenina, mujeres y niñas vulneradas, marginadas, luchadoras. Mi favorito fue "El remanso", me recordó a esos grandes dramas familiares que uno lee en novelas clásicas.
Muy bueno, lo recomiendo. Como plus la portada es hermosa!!
En una tarde de mis vacaciones y con mi mate amargo, fue el primer libro que volví a disfrutar después de unos meses cargados, y también mi primera incursión en este género. La escritura de Inés Kreplak es muy agradable que se lee de un tirón, tiene una manera fluida de contar las historias y con modos coloquiales, que se asemejan más a los cuentos infantiles pero que a pesar de ello o capaz justamente por ello te logran mantener en suspenso hasta el final. Y voy a hacer hincapié en esto porque a mí es lo que más me quedó de la lectura y es que las pausa y las velocidades de los cuentos acercan la historia al lector, le da tiempo para identificarse con la historia y también lo sumerge en este suspenso lavado de no saber qué puede pasar o a donde va a virar todo. Que sean niñas, que sean mujeres y que sean de una época tan actual permite además la identificación con al menos uno de los cuentos aunque de todos podemos encontrar algún paralelismo con situaciones vividas o podemos identificar a algún conocido como posible protagonista.
“Mona” todavía me da escalofríos con su final y me parece una elección acertadísima de poner como primer cuento del libro porque te predispone a la incertidumbre. “Ojos de jabalí” siento que es una historia de muchos, me identifiqué bastante con cierta idea de querer escapar de situaciones o recuerdos y como siempre va a haber algo que nos va a volver a conectar con ese pasado por muy lejos que nos vayamos.
Esta breve antología de cuentos de Inés Kreplak gira principalmente en torno a la infancia, haciendo foco en las situaciones traumáticas que suelen presentarse en ella y que nos marcan de por vida, desde situaciones de abuso hasta peleas familiares, niñeras enajenadas por la religión, estadías con familias disfuncionales de amigas del colegio, accidentes, o peleas entre niños que se salen de las manos. El gran acierto, a mi entender, de las narraciones, es la elipsis, todo lo no dicho explícitamente que nos permite a los lectores reconstruir lo ocurrido usando la imaginación, y que nos mantiene en estado de permanente tensión durante la lectura.
Muchas de las referencias me retrotrajeron a una infancia noventosa (Utilísima, los cassettes, los pijama party con Candyman o Cementerio de animales), algo que no me sorprende porque Inés es de mi generación. A continuación les comento un poco mis cuentos preferidos:
🐺 LOBO CON PIEL DE CORDERO: Una invitación a pasar unos días en la costa con la familia de una amiguita deviene en una pesadilla surrealista.
👊 LA PRECISIÓN DE SU FURIA: María sabe defenderse muy bien con sus puños frente a una vida difícil. Eso la hace tristemente famosa en el colegio, desencadenando una tragedia inesperada.
🐒 MONA: Sofía tiene 5 años y dos padres divorciados y negligentes en extremos opuestos del país que la obligan a volar de familia en familia en compañía de su mona de peluche y de la azafata de turno. La salida que buscará es intrépida y original.
Estos cuentos cortos tienen un poder que no requiere de mayor extensión para desplegarse con toda su fuerza. Ataca a la raíz de la infancia con todas las diversas situaciones que recorren la vida de las protagonistas, en su mayoría niñas, dónde podemos ver cómo el sufrimiento se manifiesta en la temprana edad, cómo los adultos no son conscientes de sus palabras, de sus acciones, de cuánto entienden estás personitas. Pasé por bronca, dolor y un par de risas. Pude conectar con las historias y me generó un inmenso deseo de protección. Porque todos tenemos una historia de este estilo guardada dentro nuestro, que determinó para siempre nuestra personalidad, nuestra historia. Es el primer libro que leo de la autora y debo decir que me ha gustado más de lo que pensé porque, si bien me aburrió un poco, una vez hecha la reflexión y analizado su valor estructural, note que tiene para decir mucho más de lo que aparenta...
Mirar al sol es el primer libro de cuentos de la autora.
Cuentos cortos, todas protagonistas mujeres con diferentes edades e historias.
La autora logra describir situaciones y momentos comunes con un toque de desconcierto y perplejidad. Los siete cuentos son diferentes pero tienen un hilo en común: las mujeres y niñas de estas historias “miran al sol” e inmediatamente ven las “manchas negras residuales”. Esto, por supuesto, es metafórico pero es la sensación que ha dejado la lectura. Esos residuos, esas manchas son los detalles que sorprenden al lector/a con el desconcierto que resulta de lo demasiado normal, o lo demasiado raro, de los lugares comunes.
La lectura es rápida y, aunque algunos finales me dejaron con “las manchitas en los ojos”, es decir com desconcierto, al final el libro logra en parte su misión : que dejemos de mirar al sol.
Disfruté mucho la lectura y su forma de conectar situaciones del presente con recuerdos o traumas del pasado, esos que te marcan para toda la vida y que, quizás, te habías olvidado de que existieron. Al mismo tiempo, eso hace que algunos de los cuentos sean un poco melancólicos.
Buena lectura que, sin dudas, te hace conectar con tus propias vivencias y tiene un mensaje entre líneas en cada cuento.
Cuentos de fácil lectura que nos narran la experiencia de ser niña a través de los ojos de las protagonistas. Por más que cada cuento sea abocado a una experiencia particular, no deja de describir cómo es la infancia de las mujeres argentinas: cargados de acciones y escenarios por los que seguramente más de una pasó.
Es un libro de cuentos muy corto, en una tarde te lo lees. Me gustaron "Mona" y "La precisión de su furia". En general no llegué a conectar con los personajes, pero esos dos cuentos me gustaron.