Ya había atisbado un poco del manejo que Ana Martínez Castillo posee en cuanto a construir cuentos se refiere en la antología Ars Moriendi. Cuentos de la no vida, por lo que me sumergí con comodidad en esta colección a la que esta vez se enfrenta en soledad. Que el prólogo lo firme David Roas solo consiguió aumentar aún más las expectativas.
No soy muy de cuentos y no soy para nada de terror, pero Ofrendas me ha gustado muchísimo. Ana Martínez Castillo tiene voz propia, además los cuentos son más inquietantes que terroríficos, o quizás la lectura me pilló bien iluminada por la luz del sol y no envuelta en oscuridad. El caso es que lo devoré. Me lo guardo en la lista para hacer regalos y recomendaciones a los que son fans del género.
Abanderada de la narrativa de lo extraño y la chispa chunga, Ana Martínez Castillo lleva ya unos cuantos años al servicio de la magna oscuridad. Como editora, nos ha regalado algunas de las mejores propuestas del género insólito de la última década, apostando por la renovación del fondo y la forma y por la integración de la prosa poética como vehículo para apagar la luz que nos orienta. A ese esfuerzo hay que sumar una parca, pero creciente, obra propia que empezamos a desgranar con Ofrendas, colección de cuentos aparecida en 2021 bajo el maravilloso sello Las puertas de lo posible de Eolas Ediciones. Dado el gran nivel del conjunto, comentamos a continuación los relatos incluidos en el volumen, uno por uno.
El nuevo libro de relatos de Ana Martínez Castillo, publicado por la editorial Eolas, dentro de la colección las puertas de lo posible, consolida todas las buenas sensaciones que se vieron en el anterior volumen de cuentos, publicado en la misma colección, Reliquias. Sin embargo, si en el anterior, Ana Martínez Castillo echaba mano de imágenes más icónicas de la narrativa de ciencia ficción o el terror, en esta ocasión, dibuja un mundo propio, a partir de elementos del folk horror, pero llevándolos a entornos propios de la literatura rural en castellano o de la narrativa fantástica más reciente que nos llega desde Latinoamérica. Un volumen de cuentos formidable.
Ocho relatos en los que conviven el folk horror y la metaliteratura, la religiosidad popular y el miedo a lo atávico, el realismo de lo cotidiano y la alucinación. Ana Martínez Castillo nos muestra que Cthulhu puede habitar al fondo del corral.