Javier Valderrama cierra su díada especulativa con "Animales Salvajes" y, nuevamente, crea su narrativa con el ímpetu del conflico filosófico inconcluso, la gran cuestión eterna: ¿puede la humanidad redimirse con su espíritu ya roto y podrido? La naturaleza y sus bestias son el espejo distorsionado, ese espejo que a veces miente, un poco, pero que refleja, de todos modos; y si hay algo que impera en la naturaleza es la cadena alimenticia: muerte mediante (en danza de vida).
Me gusta leer a este autor. Es de aquellos que se impregna en sus libros y los acerca a modo de exploración para el lector. Creo que serán muchas más las historias que nos entregará. Por mi parte, quedo a la espera y expectante de la forma en que resolverá, personalmente, ese conflicto humano que desarrolla, sobre todo en estos tiempos de apocalipsis disimulado.