3,5/5
Debido a mi estima por la labor filosófica y feminista de Ana de Miguel, seré minuciosa con la crítica de este libro.
Ana de Miguel propone Ética para Celia como un libro de ética dirigido a su hija al estilo de populares tratados de ética como Ética a Nicómaco, de Aristóteles, y Ética para Amador, de F. Savater. Sin embargo, hay una diferencia fundamental: en este caso pareciera (al imaginario colectivo y patriarcal) como si fuera una ética para chicas, puesto que es "para Celia". Una impresión que en los libros anteriormente mencionados jamás habríamos encontrado su equivalente. Esta es la cuestión con la que la autora comienza en la introducción y que da pie a presentar la idea que el libro pretende desarrollar: la doble moral que ha configurado la vida de mujeres y hombres, que consiste en exigirles distintas normas morales y fines vitales.
Este libro era más que necesario y urgente y tiene partes valiosísimas. Destaco especialmente la introducción y la segunda parte, donde empieza a tratar las cuestiones de ética. Más concretamente, el primer capítulo titulado De lo apolíneo y lo dionisiaco: del equilibro y del exceso. También es muy valioso que trate las cuestiones de la familia, la amistad, el amor, el sexo, la pornografía, la prostitución (también el transhumanismo, al final) y las reivindique como cuestiones fundamentales de la reflexión filosófica (moral y ética). También resalto la actualidad de los ejemplos, problemas actuales relacionados con las RRSS, que apelan directamente a las generaciones más jóvenes.
Sin embargo, también encuentro ciertas debilidades y tengo ciertas discrepancias en el modo de presentar algunas cuestiones. A continuación, algunos de los comentarios que le habría hecho a la autora antes de que publicara el libro (me hago cargo completamente de que está destinado a un público joven, de hecho, comencé a leerlo para ver si podía recomendárselo a mi alumnado):
1. Acerca de la primera parte
- Considero que, en la mayoría de casos, la simplificación no aporta más claridad. Me ocurre especialmente en la primera parte cuando plantea los distintos relatos como sucesivos (uno sustituyendo al otro) relato mitológico, relato cristiano/religioso, relato filosófico; cuando se entrelazan en la historia del pensamiento. Por otro lado, me preocupa que por el modo de plantear la crítica las/los jóvenes comiencen a rechazar la filosofía de lleno, teniendo en cuenta el lugar tan infravalorado que tiene la filosofía y la ética en nuestra sociedad actualmente. Considero pertinente añadir, en esta primera parte, algunas frases en apoyo de la filosofía para el presente.
- Desde mi punto de vista, en esta parte hacen falta algunos ejemplos más, fragmentos de textos de los filósofos que menciona, que den apoyo a afirmaciones del tipo "los filósofos se dedican a explicar que lo patriarcal es lo racional".
- En el primer capítulo, se define qué es la ontología pero no la epistemología, un concepto que también aparece. Sería interesante escribir unas líneas para aquellas/os jóvenes que no sepan qué es exactamente.
En general, no me parece una parte brillante o redonda, aunque entiendo su utilidad para dar una imagen general del estado de la cuestión.
2. Acerca de la segunda parte
- Me ha sorprendido (negativamente) que aluda a su hija como futura madre. Esta presuposición es lo que denominamos como imposición de la maternidad, cuestión de la que la autora es más que consciente, pero esa frase sobre la maternidad de su hija me parece desafortunada.
- Hay una parte en la que se refiere a su generación (nacidas en los 60) como mujeres que fueron instadas a estudiar. El resto de ideas que desarrolla se apoyan en este hecho. Lo cierto es que me ha causado cierta contrariedad, porque tenía una idea muy distinta. Así que me mantengo escéptica por el momento porque pienso que hay una cuestión de clase en esa generalización que no la tiene en cuenta.
- Con algunos análisis considero que se queda a medias, que faltaría desarrollar un poco más algunas ideas. Lo detecto en la reflexión de la familia, la amistad y el amor. Por ejemplo, acerca de la familia, cuando hace referencia a que frente a la crítica de la familia de los 60, ahora encuentra que la familia ha vuelto, en un sentido positivo. ¿Qué quiere decir esto? Y, además, ¿se está refiriendo a la misma idea de familia en ambos casos? Tampoco veo que se problematice o insista suficiente en el problema de la maternidad obligatoria y cuando habla de familia la reduce a la relación con las hijas/os. Y, aunque posteriormente trata la cuestión del amor, en ese apartado tampoco insiste en la problemática de la relación de pareja teniendo hijas/os, la doble jornada laboral, la falta de responsabilidad por parte de los hombres. Cuestiones que podría conectar pertinentemente con lo escrito acerca de lo apolíneo y lo dionisiaco.
Cuando habla del amor, y en general toda su reflexión, se refiere principalmente a las relaciones heterosexuales. Aunque posteriormente menciona en alguna ocasión a las lesbianas y bisexuales por otras razones, veo que prescindir de un análisis crítico de la heterosexualidad obligatoria hace que esa parte sea por necesidad incompleta y deficiente.
Por otro lado, me parece que le faltan dos o tres frases que digan claramente (la idea está, pero falta un resumen que concentre) lo que ocurre con la mujer nueva que, en el caso de las heterosexuales, no encuentran que los hombres hayan cambiado.
- El hecho de que mencione a influencers que anuncian dildos y otros juguetes sexuales enfocados en la penetración me genera cierta contrariedad por su crítica a la relación sexual centrada en la penetración y su crítica al capitalismo.
La tercera parte, que es el epílogo y trata sobre la dimensión política, intenta ser un soplo de esperanza y una guía de acción. Sin embargo, considero precipitado pasar a las cuestiones políticas si las éticas no están claras. No hay cabida real para consignas del tipo "mujeres y hombres debemos construir un nuevo mundo" si las mujeres no se han emancipado, si no tienen conciencia feminista. ¿Qué tipo de límites van a acordar establecer en ese pacto mujeres y hombres si actualmente todavía las mujeres asumen las pautas marcadas por los hombres?
Por último, me gustaría comentar que habría agradecido enormemente una parte de bibliografía o un listado de autoras citadas de manera más informal O LO QUE FUERA. No creo que sea incompatible con ir destinado a un público joven.
En fin, entiendo que hacer un libro de estas características es una tarea muy compleja y verdaderamente valoro el esfuerzo teórico de la autora, porque todos los temas están muy conectados y se pueden analizar atendiendo a distintos criterios. Por eso, he intentado señalar lo que este análisis se ha dejado por el camino y que, desde mi punto de vista, es relevante dejarlo expuesto de manera clara y distinta. Entiendo, también, que hay una limitación de espacio.
Termino con una sensación muy ambigua. Por un lado, encuentro partes valiosísimas y brillantes. Pero, por otro lado, encuentro ciertas debilidades, frases que me generan perplejidades y una impresión final de que al libro le falta una pequeña vuelta más.
¿Lo recomiendo? Por supuesto. ¿Que pienso que la segunda edición puede mejorar? Pues sí.