Tengo sentimientos encontrados con este libro.
En general me ha gustado, es una época de la historia de España muy interesante y trepidante, y la obra sabe reflejar bastante bien esa inestabilidad.
Ahora bien, la forma de escribir del autor es lo que me tira para atrás. Es muy básico, apenas hay descripciones que te permitan adentrarte a ese mundo. La gran parte del texto son diálogos entre los personajes, y a veces son diálogos redundantes e insulsos. Cuando no hay diálogos, leemos el monólogo interior del personaje o lo que siente de forma directa, que es más de lo mismo. Sólo alguna rara ocasión encomtramos alguna breve descripción de acciones o del salón en el que se encuentra el personaje (que son todos iguales, la verdad).
Este estilo le da mucho dinamismo al libro, pero lo convierte en un producto llano. Es como leer una obra de teatro (y me encanta el teatro) pero no creo que sea la intención del autor.
Además, y lo peor de todo para mí, cuando un personaje ríe lo escribe textualmente: "- Ja, ja, ja, ja - se rió Doña Inés." Lo odio. Eso me demuestra bastante pobreza literaria, la verdad.
Aún así, no detesto la obra. Creo que construye bastante bien los personajes (los masculinos). Hay evolución, aunque no es sutil y al autor le gusta ser redundante en este punto, pero sabe demostrar el cambio en lugar de sólo mencionarlo. Y no escribe mal como tal, es sólo demasiado simple para lo que estoy acostumbrada en novela histórica.
Sobre los personajes femeninos sólo diré que hay dos plantillas: la estúpida damisela en apuros que llora por todo, y la zorra ambiciosa y manipuladora.
En resumen: ¿recomiendo la obra?
No la recomendaría si me piden una referencia de novela histórica buena, pero no le diré a nadie que no la lea. Como he dicho, es dinámica y trepidante. N