Primera novela de Manuel Rojas, publicada en 1932. Eugenio es un adolescente que trabaja duramente en las bulliciosas bahías de Valparaíso. En compañía de sus amigos Rucio del Norte y Alejandro, conocerá la pobreza, el amor y la fraternidad entre los hombres en medio de un contexto difícil.
Nació en Buenos Aires el 8 de enero de 1896, hijo de Manuel Rojas Córdoba y Dorotea Sepúlveda, ambos chilenos. A pesar de pasar un par de años en Chile, su madre ya viuda volvió a Argentina en 1903. Manuel estudió hasta los 11 años en ese país. A los 16 decidió volver a Chile, donde realizó en variados oficios como pintor, electricista, estibador, aprendiz de sastre, actor en compañías teatrales, entre otros. Se casó con María Baeza con quien tuvo tres hijos. Luego de enviudar viajó por Europa, Sudamérica y Medio Oriente. Posteriormente comenzó a trabajar como escritor en Los Tiempos y Las Últimas Noticias. Fue profesor en la Universidad de Chile. Murió el 11 de marzo de 1973 en Chile.
Hermosa novelita, escrita con esa prosa rica y tierna de Manuel Rojas. Me gusta que sus metáforas fluyen no solo con el comparativo, sino con la imgen apoderándose de la realidad. Novela de formación, de niño que muda a hombre, enamorado de una prostituta, trabajando por poquito, durmiendo en camas ajenas. Me gustó que utiliza lenguaje específico del mar (las chalupas, el guachimán, el babor), mezclado con metáforas originales (como de alguien que ha visto las cosas por primera vez y no tiene lenguaje específico para nombrar lo que observa); revuelto con palabras sofisticadas junto a otras de jerga. Mucho diminutivo, muchas calles del puerto de Valparaíso. Mi edición traía dos erratas, decía por ahí jemía y baraúnda, ¿será pifia de la editorial o del maestro? Como sea, no ensucia ni un ápice la belleza de la obra. Siempre proleta, Manuel Rojas, siempre versando sobre la vida del pueblo de Chile, tal como me gusta. Gracias a mi madrecita que me regaló este libro para mi cumpleaños 37.
PS: No quiero olvidar que Manuel Rojas dice "el plano" (!) y "slang" <3
Dueño de una sensibilidad muy adelantada a su época, Manuel Rojas supo poner en palabras las vivencias del hombre pobre de principios del siglo XX, donde cada cotidianeidad está cargada de un deseo ferviente de justicia. En ‘Lanchas en la bahía’ hay algo de esa búsqueda.
Un joven Eugenio, tras cierto infortunio, consigue trabajo cuidando lanchas por la noche en el puerto de Valparaíso. Está solo y es aprendiz, por lo que tendrá que lidiar con los esfuerzos y el estilo de vida que esa tarea conlleva. Desde allí, comienza una ruta marcada por la pobreza, la amistad, el amor y el castigo, y donde, en cada paso, Eugenio repasará cada sensación con tal de seguir adelante.
En esta novela corta -y primera de Manuel Rojas-, se logra plasmar lo que será la identidad de la obra del autor: la desolación masculina. Desenvuelto en la vida porteña, donde marinos, prostitutas, comerciantes y ladrones conviven en el juego del azar, Eugenio se verá envuelto en la confusión de no saber si se está pisando en falso, y en donde cada personaje pareciera desentenderse de cualquier responsabilidad que no sea la de cuidarse así mismo.
De manera concisa, se muestra, con literatura sencilla, pero profunda, que el hombre es errante a pesar de las condiciones en que las pueda vivir, defendiéndose del abuso, sea este o no consecuencia de su mérito o por simple capricho. Una historia que guarda sus luces a través de los pasajes, a pesar de su penumbra, y que permite entender un poco más la realidad de quienes nadan sin salvavidas en la mitad del mar.
A mí esta novela me pareció bellísima. Manuel Rojas tiene la cualidad de llegar al lugar más cálido dentro del alma, lo que hasta hoy le vale ser unos de los escritores más importantes de nuestro país.
No haré nada más que una cita, ya que no se como agregarlas, al parecer tengo que ser "librarian", bueno, es la siguiente:
"Si me hubiesen herido en ese momento no lo habría sentido, y si la herida hubiese sido de muerte, habría muerto pensando que era otro el que moría, de tal modo mi vida era ajena a todo aquello que fuese ajeno al acontecimiento que vivía." (pg.93)
Buen libro para empezar a leer a este aguerrido escritor, una lectura sencilla, que van dando cuenta tanto del paisaje memorable del puerto de Valparaíso como también de la habilidad que tiene Manuel Rojas pa' la escritura. Bueno.
lo releí para leerlo en el colegio con mis estudiantes y me emociona volver a leer a manuel rojas, llevo obsesionada con sus escritos políticos y su vida, y volver a retomar su narrativa después de eso me hace pensar la obra desde otra mirada. El trabajo, la amistad y el amor, la simplicidad de la vida en estas tres acciones.
Como que cuesta entrar, la narración se entorpece a sí misma. A veces hay pensamientos que intentan ser iluminadores pero no, no resultan ser así. También hay comparaciones extrañas, o quizá no tanto; hubo una (la citare de memoria), cuando con el Rucio del norte hacen competencia de quien grita más fuerte, y el Rucio, que es un gordo imponente y todo el cuento obvio tiene mayor voz, la comparación que hace el narrador es como de que ''su voz sonaba como bolas de cobre rodando por planchas de zinc''. Creo que la mayoria sabe o ha escuchado como suenan las planchas de zinc, llegan a ser molestas, suenan mucho con poco, pero no estoy seguro de que mucha gente sepa como suena exactamente con bolas de cobres (no sé si eran bolas, pero era algo de cobre) - solo imagino que debe ser ensordecedor, y bueno, aunque ciertas comparaciones llegan a ser extrañas y no cumplen la función de hacer más entendible la situación, igual da risa. A mi me gustó harto esa.
Claramente es una novela de aprendizaje, del amor - del amor como Nerudiano que representa el Rucio del norte vs el amor romántico y juvenil del narrador.
Y nunca sabemos qué es lo que quiso decir ella, solo nos quedamos con su lloro.
"Muchas veces había visto mujeres que me gustaron y que llegué a desear, aunque sin saber para qué las deseaba; pero eran mujeres que era necesario abordar, hablar, enamorar, acciones de las que había sido incapaz hasta entonces y que me parecían superiores a mis fuerzas, pues mi timidez se alzaba muy alto entre ellas y yo."
LITERALMENTE YO CARALHO.
Novela corta pero bastante buena. Ubicada temporalmente en un periodo que he estudiado bastante, pero del cual siempre me acerqué desde lo que es lo político. Si bien habían referencias a la IWW y el anarquismo, estos pasan a segundo plano.
La centralidad está en la experiencia de un adolescente en tránsito a la adultez, en un contexto abrumador en el cual debe buscarse la vida.
Una de las pocas cosas interesantes que dijo una profesora bastante mediocre, en un curso sobre Chile siglo XX, es que a veces leer un libro de Manuel Rojas nos ayuda a entender de mejor forma el contexto histórico del Chile de 1920 que varios libros de Historia.
Diría que no se equivocaba tanto, leer este tipo de libros es acercarse a la vida cotidiana de estos sujetos históricos del que sabemos en mayor medida sobre sus luchas sindicales.
Un libro súper breve sobre un joven trabajando en los botes. Como siempre, Manuel Rojas toma una historia que podría sonar totalmente mundana y poco interesante, y la cuenta de modo que uno quiere terminar de escucharla.
Una novela corta con una historia concisa. Me agradó la narración en primera persona y la forma en que se relata una historia que podría ser la de cualquiera en un puerto. Es una historia simple, de lectura rápida
"Las cosas son así... los hombres no pueden vivir tranquilos y andan siempre buscándose enredos; a unos les da por una cosa y a otros por otra, el juego, el vino, las mujeres, el sindicato... - y a ti, ¿por qué te da?"
Un libro más simple que Hijo de Ladrón y Punta de Rieles. Interesante conocer la labor que realizan diferentes obrero en los puertos desde guardias hasta descargadores ….
Muy buen libro, podemos presenciar según el transcurso del libro la evolución que tiene Eugenio, como sus vivencias van formando su manera de ver la vida. Manuel rojas logra transpórtate a la vida porteña con este libro. Para mi no son 5 estrellas simplemente por el final, me hubiera gustado saber que ocurre más adelante, pero eso es solo una particularidad mía.
Manuel Rojas no defrauda. En esta breve novela logra plasmar muy bien el desolador ambiente marino, también la rabia, los celos y la identidad porteña.