Otra relectura el mismo año. Me encanta, aunque tiene párrafos que hay que destripar. Amo a James.
Relectura: una de mis favoritas. No es fácil de leer porque hay mucha introspección, ironías, metáforas. La síntesis sería "cómo mandar al diablo a la familia y sus mandatos para vivir como uno quiera"
James, el vizconde Sanburne, efectivamente es el granuja favorito de Londres. Es apuesto, rico, simpático pero su conducta libertina y decadente tiene un solo fin: escandalizar y martirizar a su padre, el Conde Moreland. En un momento enuncia: - Tengo un solo principio, si mi padre se opone a algo, yo apoyo ese algo de todo corazón. Y viceversa, claro.
Aunque no siempre se opone a su padre, también compite. Por eso se interesa en las reliquias del Antiguo Egipto, una afición de Moreland, con el objetivo es conseguir la mejor pieza de colección para refregársela en la cara. Y eso intenta hacer asistiendo al Instituto Arqueológico en donde su padre está presenciando una conferencia.
En el afán de escandalizarlo, se presenta con señales inequívocas, en su ropa y en su andar, de haber pasado una noche en la que el alcohol y los narcóticos estuvieron presentes e interrumpe la conferencia para mostrarle su última adquisición: una estela egipcia grabada.
Pero resulta que la persona que está dictando la conferencia es nada más ni menos que nuestra protagonista, Lydia Boyce, la hija del famoso egiptólogo Henry Boyce que intenta descubrir los rastros de las paradas del pueblo hebreo durante el éxodo. El objetivo de la charla es conseguir financiación del Fondo de Exploración de Egipto para que su padre continúe con sus investigaciones dado que no es un hombre de gran fortuna.
Pero gracias a la inoportuna y escándalosa entrada de James, la conferencia es interrumpida en forma caótica. Lydia se acerca furiosa, ya que ha perdido la oportunidad de conseguir el dinero, a donde el “impresentable” se encontraba pregonando a Lord Moreland las cualidades maravillosas de su “estela” egipcia. Al escucharlos se da cuenta de que son padre e hijo y que, evidentemente, se trata de un conflicto familiar. Pero ella está furiosa, observa la estela y luego de un simple análisis exclama: - Es falsa, con lo que se inicia una discusión entre los presentes en la que James termina quedando como un idiota.
Ese es el primer encuentro de nuestra deliciosa pareja. A partir de ahí la historia sigue desarrollándose en tres ejes. El primero es la trama propiamente dicha: el Sr Boyce financia sus investigaciones vendiendo a coleccionistas ingleses piezas legítimas que saca legalmente de Egipto. Resulta que la estela falsa que compró James parece provenir de una remesa de reliquias enviadas desde Egipto por el padre de Lydia!.
Esto produce el acercamiento de la pareja: él para recriminarle a ella, ella para convencerlo a él de que debe ser una equivocación, que su padre es un hombre honesto, a pedirle que no diga nada porque puede significar la ruina para su familia. Quiere que le venda la estela falsa para resarcirlo de la mala compra. Y él se la vende. Pero el precio es un beso… de dos minutos.
Y así comienza su relación, con el objetivo de investigar qué pasó pero todo se complica: cartas anónimas amenazantes, intentos de homicidio, fuerzas especiales del gobierno. Lo que en principio es una simple estafa con falsificaciones parece transformarse en algo mucho más complejo con implicancia internacional.
El segundo eje es la historia de James. Un aristócrata libertino y decadente. A lo largo de la novela va surgiendo que esto tiene su origen en un profundo conflicto en el que la rigidez de su padre, la violencia familiar y de género están involucradas. Y también la culpa por lo hecho y lo no hecho. Y sobre todo, por una profunda incomunicación.
Y luego la historia de Lydia. Es la mayor de tres hermanas. Es inteligente, estudiosa y la gran compañera de su padre. Lo secunda en sus investigaciones y atiende sus negocios en Londres. Pero se siente como el patito feo por la gran belleza de sus hermanas, se siente una solterona y guarda el terrible recuerdo de haberse enamorado de un hombre que creía que la cortejaba cuando en realidad se interesaba en su hermana: su actual cuñado. Y la relación con sus hermanas… puff mejor ni hablar.
Cuando ambos se juntan, los diálogos son chispeantes. Ella dándole calabazas acerca de su vida vacía y sin sentido, él burlándose de ella permanentemente. Y van surgiendo las confidencias, las sensaciones, los sentimientos. La relación se va construyendo paso a paso, sin vueltas atrás. Van tratando de aprender a vivir sin resentimientos, ayudándose mutuamente aunque no sin problemas. Y terminan ambos con un gran crecimiento personal y superando, dolorosamente, una realidad en la que nada es lo que parece.
Me gustó mucho, muy refrescante aunque no es una comedia. Esta novela, si bien es histórica, no tiene los cliché típicos no sé si por la forma de escribir de la autora o por transcurrir a fines del siglo XIX (Por Dios, no es de la Regencia!!).
Como contra diré, como ya han comentado, que en algunas partes me costó un poco su lectura, no sé si es una cuestión de la traducción o qué.
Por otra parte, uno de los personajes secundarios, Phin, el amigo de James que tiene mucha importancia en la trama, no está bien desarrollado y por momentos me resultó confuso. Claro, es el protagonista de la segunda novela de la serie “Escrito en tu piel” y ahí se cuenta bien su historia que es paralela a esta. Cuando releí “Marcado por tus caricias” después de leer “Escrito en tu piel” la disfruté mucho más.