«Sí, es cierto, todo el mundo tiene problemas. ¡Lo acepto! Pero uno tiene problemas toda la vida, desde que nace, porque este cuento de ser marica... sí, a veces es rico y una se acostumbra y lo disfruta y le mama gallo y todo eso pero, en el fondo, una siempre está igualita a la Margarita Gautier: a punto de morirse cada segundo que termina. (...) Ser gay es para toda la vida, y eso ya es demasiado.»
Este libro lo conseguí el año pasado, justo cuando acababa de salir su edición conmemorativa. Quería guardarlo para leerlo en épocas del pride, y justo lo terminé de leer. Que si me sorprendió o me impactó lo diré más a delante, porque quiero fijarme en algo más que mi percepción esta vez: la percepción de cuando fue publicado por primera vez.
Al diablo la maldita primavera nos narra la historia de Edwin, un hombre gay que viene a la capital a cumplir su fantasía de ser la drag queen más famosa de Colombia. Y aunque la sinopsis sea muy clara, yo tenía unas ideas diferentes de lo que podía pasar en la novela. Quizá estaba confundiendo cosas cuando salió la edición, o las opiniones de otras personas se mezclaron con otros productos que estaba consumiendo en aquel entonces. Sin embargo, esta trama, por sí sola, me hubiera llamado la atención por el simple hecho de que me gustaría leer y ver más literatura homosexual, en la cual se relate su vida, y no se romantice como está ocurriendo últimamente. Por lo tanto, destaco de esta novela lo que cuenta, su impacto y lo importante que es.
Para empezar, la historia nos cuenta la vida de un hombre gay, pero el punto esencial de esta historia es que se sitúa en pleno inicio del siglo XXI; es decir, en una época donde la homosexualidad y toda la fantasía LGBTTTIQA+ se veía mal. Esta historia nos presenta a esa sociedad hipócrita de la época, donde se castigaban a los homosexuales, pero los percibían a su vez como fuente de entretenimiento. Se les negaba su existencia, pero se aceptaba sus contribuciones. Todo eso llevó a que la misma comunidad comenzara a buscar espacios en los cuales existir sin los prejuicios, ya sean en bares, parques o incluso barrios característicos de Bogotá. Lo que muestra todo eso, al final, es que por mucho que se trate de esconder, la comunidad siempre estará presente en cualquier lugar, y eso nadie lo podrá negar.
De igual forma, debo resaltar su impacto. Esta edición tiene al final unas columnas publicadas por dos autores colombianos, los cuales reseñan la novela en aquel entonces. Leyendo dichas palabras, me di cuenta del impacto que tuvo esta novela, y que se considera como una de las pioneras en la literatura homosexual, ya sea para los escritores y para los lectores. Y no solo su impacto se remonta a su temática, también a su forma de contarla: no hay ni un solo diálogo explícito en esta novela. Se puede entender como un soliloquio; un monólogo constante que tiene el personaje con el lector, donde le cuenta su vida y lo que piensa del resto. A veces, me recordaba a los primeros capítulos de la serie de HBO La Veneno, donde la personaje principal le hacía unas preguntas a la icónica mujer trans La Veneno, y ella comenzaba no solo a contar sobre su vida sino todo lo que la rodeaba. Es esa misma esencia; el hecho de que Sánchez haya decidido narrar la historia así no se debe a un capricho literario, sino a una elección de estilo que le da una visión única a la historia, donde queda claro que esta historia puede ser y/o es real.
Finalmente, quiero recordar su importancia en la literatura. Bien dije antes que esta historia es una de las mejores en cuanto a temática homosexual, y es que en ningún momento de la historia se romantiza sus hechos. Últimamente se ha intentado dar una visión color de rosa sobre la vida homosexual en los medios de comunicación, y si bien ayuda a visibilizar que estas vidas pueden ser igual de normales y comunes como las cisheterosexuales, siguen siendo una romantización que niega la realidad de la comunidad. A pesar de que ya han pasado veinte años desde que se publicó esta historia originalmente, se siente que las cosas en la sociedad no han cambiado a como se plasmó en aquel entonces. Los prejuicios existen, los conflictos existen, y esta novela juega con todos estos hechos para darle vida a la realidad de la vida gay que muy pocos logran ver. Los problemas de las personas de la comunidad no son los mismos que los de las personas cishetero, y es por eso que escogí la cita de arriba para iniciar con esta reseña: debe quedar claro que las vidas de las personas de la comunidad siempre tendrán una complicación, y no es una que se pueda cambiar, pues es el simple hecho de ser quienes son. Las historias más actuales que han seguido con esta temática no tocan a profundidad esta cuestión, y quizá se deba a la falta de información o de interés, pero es preciso que si se quieren hablar de estos temas y darles visibilidad, se debe hablar siempre desde la verdad, no desde la imagen romantizada que se quiere dar para que las personas den el visto bueno.
En general, estoy seguro de que si hubiera leído esta historia mucho más antes, me habría cambiado muchas percepciones sobre mi vida y lo que me rodea. Esta novela es un must read para todo joven que es parte de la comunidad y está empezando a cuestionarse su vida. Quizá no le dará todas las respuestas que necesite, pero sí le hará sentir que no está solo. Y, como dije antes, eso me habría ayudado cuando era más joven.