Me ha sorprendido agradablemente la lectura, así como repasar la película, ya que se trata de un clásico muy recomendable y nada aburrido.
Al principio me costaba entender la voz del narrador, ya que Alex, el violento protagonista, habla con sus amigos una especie de jerga adolescente llamada Nadsat, que Burgess inventa a partir de palabras rusas o expresiones inglesas populares. Por ejemplo: droog (amigo), moloko (leche) o gulliver (cabeza). En mi edición hay un glosario que ayuda y pronto puedes seguir leyendo sin necesidad de consultarlo, porque el estilo es muy ameno y fluido.
El tema del libro es la violencia, en concreto la violencia juvenil, que era un fenómeno que preocupaba a principios de los 60, por la aparición de bandas de adolescentes que ejercían la destrucción gratuita. Esta violencia resulta incomprensible para los adultos:
Tienes un buen hogar, unos padres buenos y cariñosos, y un cerebro que no es del todo malo. ¿Es que hay algún demonio que se arrastra en tu fuero interno?
¿Qué es lo que os pasa? Estudiamos el problema y lo llevamos estudiando desde hace casi un puñetero siglo, pero no hemos avanzado nada con esos estudios.
Hay que entroncar esta obra con distopías como Un mundo feliz de Huxley y 1984 de Orwell, ambos también británicos y así mismo preocupados por el control que el Estado puede llegar a ejercer sobre el individuo, privándolo de su voluntad para elegir.
Creo que toca unos temas que siguen vigentes en la actualidad y lo mejor es que lo hace con un toque de humor y sarcasmo que hace la lectura muy divertida.
También, como explican las notas, hay continuas referencias, como huevos de Pascua, a otras obras literarias, piezas musicales o personas:
El Gobierno no puede hacer más con teorías penales desfasadas. Amontonamos a los criminales, y ya se ve lo que ocurre. Lo que se consigue es criminalidad concentrada, crimen en mitad del castigo.
Y qué decir del peliculón de Kubrick! Rodada en 1971,diez años después de la publicación del libro, con escenas crudas y una estética setentera, es una obra de arte que capta perfectamente el espíritu de la obra.
Muy recomendables ambas.