El objetivo de esta obra es dar respuesta a todas las preguntas que el transhumanismo ha creado en la sociedad, poniendo al alcance del lector tanto las debilidades y fortalezas de sus argumentos, así como sus implicaciones ideológicas y filosóficas. ¿Es posible alargar la vida humana de forma indefinida por medio de la tecnología genética? Y, en caso de que lo fuera, ¿qué repercusiones tendría eso sobre la sociedad y nuestra forma de estar en el mundo? ¿Podremos unirnos a las máquinas alguna vez y llegar a ser cíborgs o a volcar nuestra mente en un ordenador, fundiéndonos así con la inteligencia artificial y consiguiendo un soporte imperecedero? ¿Qué modificaciones genéticas se efectúan en la actualidad en muchos animales y cuáles serían imaginables en el futuro? ¿Qué problemas éticos suscitan? El transhumanismo es el discurso que se articula en torno a estas cuestiones y encierra una serie de presupuestos filosóficos, algunos de ellos bastante problemáticos. Se le suele criticar por su pretensión de cambiar la naturaleza humana, socavando así la base misma de la moralidad y de los derechos humanos, pero ¿es posible sostener a la luz de la biología actual un concepto de naturaleza humana que permita justificar esa crítica?
Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Málaga desde 2010. Ha sido visiting scholar en las universidades de Helsinki y de Harvard. Es presidente electo de la Asociación Iberoamericana de Filosofía de la Biología.
Una de sus líneas de investigación principales ha sido el debate sobre el realismo científico. Acerca de esta cuestión publicó el libro “Realismo científico” (Málaga: Universidad de Málaga, 1998). Ha mantenido asimismo una línea de investigación sobre aspectos centrales de la Filosofía de la Tecnología, con atención a las tesis del determinismo tecnológico. En los últimos años se dedica especialmente a la Filosofía de la Biología, indagando sobre cuestiones de epistemología evolucionista. Sobre este tema ha publicado el libro “La evolución del conocimiento. De la mente animal a la mente humana” (Madrid: Biblioteca Nueva, 2011). Es de destacar, asimismo, su libro “La vida bajo escrutinio. Una introducción a la filosofía de la biología” (Barcelona: Biblioteca Buridán, 2012).
Escrito de manera muy asequible, se trata de una introducción al debate transhumanista con numerosa bibliografía relevante con la que poder profundizar en cada uno de los temas que se tratan. A lo largo del libro se plantean preguntas fundamentales a través de ejemplos concretos y actuales de las que tenemos que empezar a hacernos cargo. Es, en definitiva, un libro de lectura imprescindible, que urge, para entender los debates actuales en torno al transhumanismo, los retos a los que nos enfrentamos y los discursos mayoritarios.
Sin embargo, me molesta un poco algo que el propio autor puntualiza. A pesar de que en el primer capítulo señala la importancia de que los debates en torno al transhumanismo dejen de enfocarse en sus posibilidades distópicas para centrarnos en los verdaderos problemas que ya se manifiestan (fundamentalmente los referidos a la gobernanza de lo digital), ¡el libro no se detiene en un análisis sobre esos problemas fundamentales que señala! El autor es plenamente consciente de ello y el objetivo del libro otro, pero es que necesitamos una extensión de ese primer capítulo.
Siguiendo con el tema ya tratado en Transhumanismo, Dieguéz se adentra en el problema del transhumanismo con respecto a los cuerpos. El biomejoramiento y el volcado de consciencias en máquinas aparecen en medio de un debate en el cual la vejez se ve cada día más como una enfermedad, es decir, como una cuestión tratable. No hay que pensar en cyborgs para esto, las cremas anti-vejez y toda esa sarta de artefactos inútiles ya tratan de retrasar lo que es, al día de hoy, una etapa de la vida. Pero no se detiene con este proceso natural de lo vivo, sino que el transhumanismo persigue la eliminación de la muerte, planteándola como un problema técnico y no como el límite físico y metafísico del ser. Esto, por supuesto, lleva a que el tratamiento de la muerte se dé por parte ingenieros y no por biólogos y filósofos. Por el momento, nada parece evidenciar que en efecto se puede evitar la muerte, detener el envejecimiento o volcar las mentes en máquinas. Eso sí, siempre, lo más importante, hay un leitmotiv muy concienzudo ¿sabemos qué queremos? ¿la técnica anda sola? Porque pareciera que, simplemente, no tenemos idea de la dirección de la técnica y solo estamos viendo cómo avanzan una serie de ejercicios guiados por el afán acumulativo del capitalismo más que por el bienestar de lo humano o lo que trascenderá a ese humano. Una élite dirige los esfuerzos técnicos del mundo, olvidando a la humanidad, y buscando salvarse a sí misma del desastre provocado por el humano en el mundo. Todo se reduce, entonces, a la optimización y monetarización.
Me gustó mucho. Una mirada crítica al transhumanismo desde diferentes puntos de vista, con ejemplos claros y reales. Bien escrito, fácil de leer, y con contenido.
Una buena, por afinada y por directa, introducción al transhumanismo
El autor brilla en el esclarecimiento de los conceptos clave como el de naturaleza huamana o el de dignidad humana, claves para discutir los supuestos del transhumanismo. Lo hace ponderando visiones y autores, con una posición moderada que facilita la lectura sin tener que estar batallando a la contra
Flojo y tendente al totum revolotum tecnófobo en la parte de inteligencia artificial. Se nota aquí que toca de oídas, que infrapondera los efectos y beneficios de la tecnología y que se abona a un tecnopesimismo ciego a los enormes avances beneficiosos del desarrollo tecnológico y biotecnológico. Una pena esta parte