No es fácil traerse un libro desde Ciudad del Cabo, ni tampoco encontrar una historia tan buena como esta.
Una aventura real, cruda, sin final feliz. Útil para recordar que hubo y habrá gente maravillada por este mundo, llamada por el canto de lo remoto y guiada por poco más que su valor. Guardo esta obra en mi librería como un tesoro.