Sólo puede hacerlo quien ha construido un nombre, esa voz cuya expresión se manifiesta dueña de una conciencia, ya no colectiva sino individual, la que se sabe hija, madre, mujer, descendiente de y a la vez responsable de modificar costumbres y cuestionamientos poético-filosóficos. Incendio mineral es una reflexión sobre el tiempo y del fundirse la poeta en él para abrazar lo individual y lo universal, lo cotidiano que es sustancia entre pasado y presente. Sus poemas nos clavan la daga en donde más ¿qué hemos hecho por la dignidad del ser humano, la de los otros, la nuestra, con nuestro nombre que lleva inscrita la propia identidad?: «¿Y si eres nadie?». «¿Y si nadie somos todos?».
María Ángeles Pérez López (Valladolid, 1967) es una poeta española en lengua castellana.
Realizó su tesis doctoral sobre "Los signos infinitos. Un estudio de la obra narrativa de Vicente Huidobro", por la que obtuvo el Premio Extraordinario de Doctorado de la Universidad de Salamanca, donde trabaja como profesora titular de Literatura Hispanoamericana.
Ha prologado la poesía de Nicanor Parra (Páginas en blanco), Juan Gelman (Oficio ardiente) y Ernesto Cardenal (Hidrógeno enamorado) con motivo del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Ha formado parte de diversos jurados literarios, entre ellos el Premio Miguel de Cervantes en su edición de 2007. De 2008 a 2012, coordinó el ciclo de poesía “Intersecciones".
Título: Incendio mineral Autor: María Ángeles Pérez López Editorial: Vaso roto Premio Nacional de la Crítica 2021
Estoy leyendo muy poco este verano, entre unas cosas y otras, pero, como siempre, la poesía marca la excepción.
Mientras sigo leyendo una amplia antología de Ángel González, he podido disfrutar de este incendio que María Ángeles Pérez López provocó con cada verso. Y qué placer sentir esas llamas en las pupilas al leer estos poemas en prosa…
Me hice con el libro en la Feria del Libro de Madrid, aprovechando que, después, pude escuchar a la propia María Ángeles en una charla con más poetas cuyo anfitrión fue mi querido Rafael Soler. Suerte, también, la de poder cruzar unas palabras con ella al final del acto, regalarle mis “Hogares impropios” y recibir de ella una preciosa dedicatoria que fue un regalo. Ay, la poesía y los/las poetas…
Este libro, ganador del Premio Nacional de la Crítica (ahí es nada), es una suerte de viaje en el pasado (no solo de la autora, también del nuestro) a través de elementos que se convierten en origen, en raíz, en núcleo de nuestra existencia. Todo arde en ese lento trascurrir vital por el que todos deambulamos –muchas veces sin mapas ni brújulas–, en esos momentos en los que buscamos las respuestas que no somos capaces de encontrar, las razones de por qué nuestras huellas quedan en unos lugares y no en otros. Pérez López nos desgrana algunos de esos secretos a través del propio fuego, de los árboles, de los animales, de la naturaleza en su globalidad absoluta. Nos empuja a tiempos pasados, primigenios, donde el envoltorio no era tan pomposo como para no ver ni siquiera lo que hay en nosotros. Este libro es un aprendizaje, un viaje hacia la desnudez humana, la asunción de que somos, al fin y al cabo, solo aquello que somos.
Es, como he dicho, un libro de poemas en prosa (detesto la expresión de “prosa poética”, lo siento), y a mí, que siempre he sido más de poemas en verso, me ha encantado. Aun siendo poemas largos de lo que suele gustarme, son tan precisos que los he disfrutado mucho más de lo que ya esperaba (que era bastante, por otra parte). Es brutal el uso tan exacto del lenguaje de María Ángeles, su búsqueda constante de la palabra justa, esa concatenación del léxico que la lleva a escribir unos poemas casi circulares. Una maravilla, qué queréis que os diga.
Hay algunos poemas, como “Todo lo recubre piel humana” que he tenido que leer varias veces porque son… para morirse. Os dejo algunas partes de este poema, para que sepáis de lo que hablo:
“Cuando giran los cuerpos en sus piedras molares entregan la proporción áurea de su propio agotamiento, las toxinas que enfermaron en los bronquios, la dermis desgastada a causa de ese tránsito: el que va de lo orgánico a lo mineral, el que envía a través de las venas una tumultuosa proliferación de eritrocitos para que en el espesor calcáreo se abran cauces de sangre liberada”.
“Pero también en los barrios de Madrid o Palencia es piel humana la primera que arde y se estremece. No importa que parezca lo contrario”.
Y, así, dejaría por aquí un montón de fragmentos más, pero creo que es mejor que sean vuestros propios ojos los que los descubran en el libro, que, sí, por supuesto, recomiendo que busquéis y leáis.
¿Conocéis a la autora? Si no es así, ¿buscaréis leer algo suyo?
¡Un abrazo!
“Cuando llega la noche y tengo miedo, reconozco en mi nuca la correa con la que estoy atada al apellido”. María Ángeles Pérez López, Incendio mineral
Había leído antes dos libros de esta autora y me habían gustado, por lo que quizá tenía altas expectativas por el premio que le habían dado. Tampoco sé si ha habido un cambio literario en su obra. La cosa es que, no disgustándome , no me ha encantado. Lo he leído varias veces a lo largo de varios meses y en la última lectura parece que sí ha habido poemas que me han llegado. Quizá tenga que releerlo dentro un tiempo.